/ sábado 16 de marzo de 2019

Cuchillito de palo | Tamaulipas: El regreso del horror

Por años, todo el qua evitaba tomar la carretera Monterrey-Reynosa, o Ciudad Victoria-Reynosa, por librarse de pasar por San Fernando. El recuerdo de las masacres seguía vivo.

Entre el 22 y el 23 de agosto del 2010, los malnacidos Zetas torturaron y asesinaron a 72 personas. Eran migrantes centroamericanos -58 hombres y 14 mujeres-, a los que se encontró en unas bodegas. Los detuvieron en la carretera, cuando viajaban hacia el otro lado.

La tragedia se repitió en el 2011. En la misma zona hallaron 8 fosas clandestinas con 193 cadáveres. Se comprobó que la mayoría también eran migrantes.

La crueldad y la barbarie de este cártel, secuestra para exigirles dinero a sus familiares. En el ínterin tortura, violan a mujeres y niñas y ejercen todo tipo de violencia. Intocables, hasta ahora, tras el escándalo internacional por semejantes actos de barbarie.

Vuelve a suceder. El 21 de febrero, sin que a la fecha se conozcan identidades ni detalles, desaparecen a 25 hombres que viajaban en un autobús, con destino a Reynosa y la semana pasada a otros 22. Lo hicieron de distinta forma. Varios automóviles detuvieron a los transportes y bajaron a quienes iban de camino al sueño americano.

En el último suceso, el chofer declaró que no hubo violencia y que los presuntos extranjeros (Porque tampoco se sabe si todos lo eran), los acompañaron sin aspavientos.

Como se empieza a volver costumbre, hubo un encontronazo entre el Gobernador estatal, de origen panista, García Cabeza de Vaca y el Secretario de Seguridad, Durazo. El primero sostiene que no hubo denuncia y que, los autobuses con los migrantes van escoltados por la Policía Federal. El segundo insiste en que la policía no acompaña a los camiones con migrantes.

De modo que, ni se sabe quiénes eran los esfumados, ni ha habido una sola denuncia por su desaparición. Hay quien desliza la hipótesis de que los fueron a recoger polleros –para que cruzaran la frontera- y jamás se volverá a saber de ellos. Si nos atenemos a la historia, también podrían haber corrido la misma suerte, que los del 2010.

El tráfico de personas sigue siendo el gran negocio de un sinfín de bandidos, que lucran con la necesidad de quienes salen huyendo de su país, sea por hambre, por persecución o por la imparable violencia de la Mara Salvatrucha, que los asola.

García Cabeza de Vaca aparece en uno de los primeros lugares de la última encuesta que evalúa a los gobernadores. La calificación indica la aceptación que le dan los tamaulipecos. Alardea de que han mejorado las condiciones de inseguridad, a partir de su llegada. Sin embargo, las cifras duras siguen siendo altas, aunque sus gobernados medio le aplaudan.

En el tema de estas últimas desapariciones, insiste en que la investigación debe darse a nivel federal, al tratarse de una carretera de esta jerarquía. Su secretario de gobierno declara que hay operativos y vigilancia constante, en esas zonas, que habían abatido su peligrosidad.

Le toca al subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, lidiar con el peliagudo asunto y al Fiscal Gertz Manero, las pesquisas, aunque ya las hacen a nivel local. Triste realidad para quienes atraviesan la República Mexicana, a la búsqueda de mejores horizontes y para el estado de Tamaulipas, que vuelve a las primeras planas del horror. Dudo que den con los desaparecidos, cuando la violencia está al rojo vivo, de un confín al otro de nuestro territorio.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq


Por años, todo el qua evitaba tomar la carretera Monterrey-Reynosa, o Ciudad Victoria-Reynosa, por librarse de pasar por San Fernando. El recuerdo de las masacres seguía vivo.

Entre el 22 y el 23 de agosto del 2010, los malnacidos Zetas torturaron y asesinaron a 72 personas. Eran migrantes centroamericanos -58 hombres y 14 mujeres-, a los que se encontró en unas bodegas. Los detuvieron en la carretera, cuando viajaban hacia el otro lado.

La tragedia se repitió en el 2011. En la misma zona hallaron 8 fosas clandestinas con 193 cadáveres. Se comprobó que la mayoría también eran migrantes.

La crueldad y la barbarie de este cártel, secuestra para exigirles dinero a sus familiares. En el ínterin tortura, violan a mujeres y niñas y ejercen todo tipo de violencia. Intocables, hasta ahora, tras el escándalo internacional por semejantes actos de barbarie.

Vuelve a suceder. El 21 de febrero, sin que a la fecha se conozcan identidades ni detalles, desaparecen a 25 hombres que viajaban en un autobús, con destino a Reynosa y la semana pasada a otros 22. Lo hicieron de distinta forma. Varios automóviles detuvieron a los transportes y bajaron a quienes iban de camino al sueño americano.

En el último suceso, el chofer declaró que no hubo violencia y que los presuntos extranjeros (Porque tampoco se sabe si todos lo eran), los acompañaron sin aspavientos.

Como se empieza a volver costumbre, hubo un encontronazo entre el Gobernador estatal, de origen panista, García Cabeza de Vaca y el Secretario de Seguridad, Durazo. El primero sostiene que no hubo denuncia y que, los autobuses con los migrantes van escoltados por la Policía Federal. El segundo insiste en que la policía no acompaña a los camiones con migrantes.

De modo que, ni se sabe quiénes eran los esfumados, ni ha habido una sola denuncia por su desaparición. Hay quien desliza la hipótesis de que los fueron a recoger polleros –para que cruzaran la frontera- y jamás se volverá a saber de ellos. Si nos atenemos a la historia, también podrían haber corrido la misma suerte, que los del 2010.

El tráfico de personas sigue siendo el gran negocio de un sinfín de bandidos, que lucran con la necesidad de quienes salen huyendo de su país, sea por hambre, por persecución o por la imparable violencia de la Mara Salvatrucha, que los asola.

García Cabeza de Vaca aparece en uno de los primeros lugares de la última encuesta que evalúa a los gobernadores. La calificación indica la aceptación que le dan los tamaulipecos. Alardea de que han mejorado las condiciones de inseguridad, a partir de su llegada. Sin embargo, las cifras duras siguen siendo altas, aunque sus gobernados medio le aplaudan.

En el tema de estas últimas desapariciones, insiste en que la investigación debe darse a nivel federal, al tratarse de una carretera de esta jerarquía. Su secretario de gobierno declara que hay operativos y vigilancia constante, en esas zonas, que habían abatido su peligrosidad.

Le toca al subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, lidiar con el peliagudo asunto y al Fiscal Gertz Manero, las pesquisas, aunque ya las hacen a nivel local. Triste realidad para quienes atraviesan la República Mexicana, a la búsqueda de mejores horizontes y para el estado de Tamaulipas, que vuelve a las primeras planas del horror. Dudo que den con los desaparecidos, cuando la violencia está al rojo vivo, de un confín al otro de nuestro territorio.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq