/ miércoles 11 de julio de 2018

Cuchillito de palo | Tanta miel

¡Empalaga! Y, el besamanos o la comentada “boda”, ocultan los ríos de hiel, que anidan en grandes sectores. Bien el que se “perdonen” los insultos, las diferencias, pero el “olvido” no llega y la incertidumbre marca el futuro.

De entrada habría que regalarle un ábaco, a quien ocupará la Secretaría de Hacienda. Un optimista doctor Urzúa, en entrevista con Loret de Mola, sembró serias dudas. Los “ahorros” que hará el régimen de AMLO, por más elásticos que sean, hasta para un párvulo, resultan insuficientes para cubrir sus propuestas.

El programa de los jóvenes, necesita cerca de130 mil millones, recursos que, de acuerdo a sus cuentas, habrá que sacar “sólo Diosito sabe de dónde”.

Explicó la disminución del gasto corriente, al reducir salarios de la alta burocracia y otra importante cantidad saldrá de la concentración de las compras federales. Por más que me deshilvané los sesos, no alcanza.

No habrá gasolinazos, pero sí se incrementarán los precios de acuerdo a la inflación. Se confesó ignaro de los datos reales de Hacienda, hasta no reunirse con el equipo actual. Vendrá entonces, el rechinar de dientes.

Si escasos los ingresos para doblar pensiones de adultos mayores y becar jóvenes, de dónde diablos obtendrán la multimillonada requerida, para construir una refinería y echar a andar los despojos de otras. Como si el dinero se diera en maceta, inician planes para estas super estructuras que, ni duda cabe, acabarán gravando a la clase media, cautivos únicos del pago de impuestos.

La futura Secretaria de Gobernación, por su parte, prepara la Ley de Amnistía y ¡Genial idea!, habla de la legalización absoluta de la mariguana. La decisión de facilitar el enervante, para uso recreativo, debe tener felices a la minoría afecta a esa clase de humos.

De la inseguridad, ni media palabra. Se buscará bajar las penas de prisión y, con la “ayudadita” del nuevo Sistema de Justicia Penal, más pronto que tarde, miles de malosos dejarán sus celdas, para reincorporarse a sus tan lucrativas tareas.

Inmersos en la felicidad se evita informar sobre el sainete poblano. Un Miguel Barbosa, obtuso y acorde con su oscura trayectoria, rechaza los resultados electorales y se da por ganador. Insiste en el fraude, ajeno al número de votos, a favor de López Obrador, en la entidad (Tres millones, 359 mil), mientras él obtuvo 786 mil, con las actas escrutadas. Los poblanos votaron por él, en las mismas casillas que lo hicieron por AMLO. Lo lógico es que el sufragio para su desgastada persona, fuera equiparable a la del virtual presidente electo.

Agresivo, como es su natural comportamiento, exige el voto por voto y, con el auxilio del mandamás de Morena estatal, incita a la violencia. Podían aprender de la civilidad yucateca. Tanto el contendiente priísta, como el panista, se declararon triunfadores, pero con prudencia, determinaron esperar a los resultados finales.

Otro par de rebumbios postelectorales son los de Amacuzac, Morelos y San Carlos, Tamaulipas. Los “ganones” están en la cárcel, uno por presunto secuestro y delincuencia organizada; el otro por presunto homicidio y asociación delictuosa.

Alfonso Miranda, el morelense, representa a Morena y Andrés López (Tamaulipeco), al Tricolor. Como no hay sentencia en su contra, no han perdido sus derechos y así accedieron a las candidaturas y su posterior triunfo. ¿Y, ahora, también gobernarán sus municipios desde prisión?

Más que mieles, hieles.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq


¡Empalaga! Y, el besamanos o la comentada “boda”, ocultan los ríos de hiel, que anidan en grandes sectores. Bien el que se “perdonen” los insultos, las diferencias, pero el “olvido” no llega y la incertidumbre marca el futuro.

De entrada habría que regalarle un ábaco, a quien ocupará la Secretaría de Hacienda. Un optimista doctor Urzúa, en entrevista con Loret de Mola, sembró serias dudas. Los “ahorros” que hará el régimen de AMLO, por más elásticos que sean, hasta para un párvulo, resultan insuficientes para cubrir sus propuestas.

El programa de los jóvenes, necesita cerca de130 mil millones, recursos que, de acuerdo a sus cuentas, habrá que sacar “sólo Diosito sabe de dónde”.

Explicó la disminución del gasto corriente, al reducir salarios de la alta burocracia y otra importante cantidad saldrá de la concentración de las compras federales. Por más que me deshilvané los sesos, no alcanza.

No habrá gasolinazos, pero sí se incrementarán los precios de acuerdo a la inflación. Se confesó ignaro de los datos reales de Hacienda, hasta no reunirse con el equipo actual. Vendrá entonces, el rechinar de dientes.

Si escasos los ingresos para doblar pensiones de adultos mayores y becar jóvenes, de dónde diablos obtendrán la multimillonada requerida, para construir una refinería y echar a andar los despojos de otras. Como si el dinero se diera en maceta, inician planes para estas super estructuras que, ni duda cabe, acabarán gravando a la clase media, cautivos únicos del pago de impuestos.

La futura Secretaria de Gobernación, por su parte, prepara la Ley de Amnistía y ¡Genial idea!, habla de la legalización absoluta de la mariguana. La decisión de facilitar el enervante, para uso recreativo, debe tener felices a la minoría afecta a esa clase de humos.

De la inseguridad, ni media palabra. Se buscará bajar las penas de prisión y, con la “ayudadita” del nuevo Sistema de Justicia Penal, más pronto que tarde, miles de malosos dejarán sus celdas, para reincorporarse a sus tan lucrativas tareas.

Inmersos en la felicidad se evita informar sobre el sainete poblano. Un Miguel Barbosa, obtuso y acorde con su oscura trayectoria, rechaza los resultados electorales y se da por ganador. Insiste en el fraude, ajeno al número de votos, a favor de López Obrador, en la entidad (Tres millones, 359 mil), mientras él obtuvo 786 mil, con las actas escrutadas. Los poblanos votaron por él, en las mismas casillas que lo hicieron por AMLO. Lo lógico es que el sufragio para su desgastada persona, fuera equiparable a la del virtual presidente electo.

Agresivo, como es su natural comportamiento, exige el voto por voto y, con el auxilio del mandamás de Morena estatal, incita a la violencia. Podían aprender de la civilidad yucateca. Tanto el contendiente priísta, como el panista, se declararon triunfadores, pero con prudencia, determinaron esperar a los resultados finales.

Otro par de rebumbios postelectorales son los de Amacuzac, Morelos y San Carlos, Tamaulipas. Los “ganones” están en la cárcel, uno por presunto secuestro y delincuencia organizada; el otro por presunto homicidio y asociación delictuosa.

Alfonso Miranda, el morelense, representa a Morena y Andrés López (Tamaulipeco), al Tricolor. Como no hay sentencia en su contra, no han perdido sus derechos y así accedieron a las candidaturas y su posterior triunfo. ¿Y, ahora, también gobernarán sus municipios desde prisión?

Más que mieles, hieles.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq