/ sábado 13 de abril de 2019

Cuchillito de palo | Un gabinete de enanos

Desolador. Pocos se salvan de los mil y un epítetos, que les empieza a lanzar el sector mexicano consciente. Secretarios escondidos bajo cuatro llaves, que sólo ven la luz de las “mañaneras”, cuando los convoca el patrón. Evaden visitantes, rechazan llamadas y no permiten ni una fotografía, no vaya a ser que el de arriba se los recrimine.

Si alguien quisiera saber de qué se está ocupando el Secretario de Agricultura, o el inaudito Jiménez Espriú –que tanto dio de qué hablar en el pasado y ahora parece mudo-, tendrá que acudir a las conferencias en Palacio Nacional y, si corre con suerte, igual le toca el turno al que busca.

El “sólo mis chicharrones truenan” les debe retumbar en el oído, a funcionarios a los que les gustaba el “empaque” y la declaracionitis. Las promesas y el “vamos a hacer esto y lo otro”, son prerrogativas del señor, que habla de cuanto tema hay.

Habría que meterse en la cabeza de estos hombres y mujeres, que aspiraron a un despacho en la 4T, para saber si están satisfechos con el “papelón”. Un gobierno, a tal grado unipersonal, que sólo valen las “ideas” de quien lo preside.

Del cotarro de sumisos, únicamente sobresalen quienes ya en el pasado se distinguieron por ser aptos. La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; el de Hacienda, Carlos Urzúa. Marcelito Ebrard, de Relaciones y casi párele de contar.

De Sánchez Cordero y Ebrard, ya empezó la rumorología. De la primera se dice que van tres veces que presenta su renuncia. ¿Extraña? Trabajar catorce o más horas diarias, en las que, con su reconocida monotonía al hablar, el tlatoani le ocupa la mayor parte de ellas, para indicarle lo que tiene que hacer, es como para que le cueste una migraña cotidiana.

Mujer preparada, debe estar harta de las absurdas peroratas. La pusieron en un brete endemoniado, con el tema de las oleadas migratorias. Con poco personal –en vista de la austeridad y la corredera de funcionarios de la “migra”, por corruptos se dijo-, atender a los miles que ingresan y mantener los debidos controles es casi imposible.

A últimas fechas insiste en que hay que hacerlo con “orden” y así se maneja en cualquier enclave del Orbe. Abrir las puertas sin regulación, facilita el que se cuelen sátrapas y hampones que, cuando menos se dedicarán al robo.

Cuando se “le llena el tanque”, declara en contra de cualquiera de los montones de “sugerencias” del tabasqueño, como acaba de hacerlo en relación a “ampliar el número de Ministros de la Suprema Corte. Habrá que ver si el santo Job le da paciencia, o de súbito desaparece del escenario.

De Carlos Urzúa, ni qué decir. Como a Eufemia le dejan los tres pesos, que el tlatoani cree que podrán multiplicarse como los panes y los peces del Evangelio. El señor Urzúa se enfrenta al pozo sin fondo de las dádivas del tlatoani.

A su sacrificado subsecretario, Arturo Herrera, desde la mañanera ya le han puesto un par de “estate quietos”. El primero, por afirmar, en Londres, que no habría refinería en Dos Bocas y el segundo por decir que se debería volver a aplicar la tenencia.

Y Marcelito Ebrard, que podrá ser muchas cosas menos tonto, ya cayó en la jugarreta de las lenguas mordaces. Se le acusa de haber filtrado la carta al Rey de España y hasta fecha le dieron de salida de su encargo. Los entendidos hablan de “fuego amigo”, hipótesis que confirma el que ya empezaron los navajazos.

Si se pierden estos tres, seguirán los enanos creciendo.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq


Desolador. Pocos se salvan de los mil y un epítetos, que les empieza a lanzar el sector mexicano consciente. Secretarios escondidos bajo cuatro llaves, que sólo ven la luz de las “mañaneras”, cuando los convoca el patrón. Evaden visitantes, rechazan llamadas y no permiten ni una fotografía, no vaya a ser que el de arriba se los recrimine.

Si alguien quisiera saber de qué se está ocupando el Secretario de Agricultura, o el inaudito Jiménez Espriú –que tanto dio de qué hablar en el pasado y ahora parece mudo-, tendrá que acudir a las conferencias en Palacio Nacional y, si corre con suerte, igual le toca el turno al que busca.

El “sólo mis chicharrones truenan” les debe retumbar en el oído, a funcionarios a los que les gustaba el “empaque” y la declaracionitis. Las promesas y el “vamos a hacer esto y lo otro”, son prerrogativas del señor, que habla de cuanto tema hay.

Habría que meterse en la cabeza de estos hombres y mujeres, que aspiraron a un despacho en la 4T, para saber si están satisfechos con el “papelón”. Un gobierno, a tal grado unipersonal, que sólo valen las “ideas” de quien lo preside.

Del cotarro de sumisos, únicamente sobresalen quienes ya en el pasado se distinguieron por ser aptos. La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; el de Hacienda, Carlos Urzúa. Marcelito Ebrard, de Relaciones y casi párele de contar.

De Sánchez Cordero y Ebrard, ya empezó la rumorología. De la primera se dice que van tres veces que presenta su renuncia. ¿Extraña? Trabajar catorce o más horas diarias, en las que, con su reconocida monotonía al hablar, el tlatoani le ocupa la mayor parte de ellas, para indicarle lo que tiene que hacer, es como para que le cueste una migraña cotidiana.

Mujer preparada, debe estar harta de las absurdas peroratas. La pusieron en un brete endemoniado, con el tema de las oleadas migratorias. Con poco personal –en vista de la austeridad y la corredera de funcionarios de la “migra”, por corruptos se dijo-, atender a los miles que ingresan y mantener los debidos controles es casi imposible.

A últimas fechas insiste en que hay que hacerlo con “orden” y así se maneja en cualquier enclave del Orbe. Abrir las puertas sin regulación, facilita el que se cuelen sátrapas y hampones que, cuando menos se dedicarán al robo.

Cuando se “le llena el tanque”, declara en contra de cualquiera de los montones de “sugerencias” del tabasqueño, como acaba de hacerlo en relación a “ampliar el número de Ministros de la Suprema Corte. Habrá que ver si el santo Job le da paciencia, o de súbito desaparece del escenario.

De Carlos Urzúa, ni qué decir. Como a Eufemia le dejan los tres pesos, que el tlatoani cree que podrán multiplicarse como los panes y los peces del Evangelio. El señor Urzúa se enfrenta al pozo sin fondo de las dádivas del tlatoani.

A su sacrificado subsecretario, Arturo Herrera, desde la mañanera ya le han puesto un par de “estate quietos”. El primero, por afirmar, en Londres, que no habría refinería en Dos Bocas y el segundo por decir que se debería volver a aplicar la tenencia.

Y Marcelito Ebrard, que podrá ser muchas cosas menos tonto, ya cayó en la jugarreta de las lenguas mordaces. Se le acusa de haber filtrado la carta al Rey de España y hasta fecha le dieron de salida de su encargo. Los entendidos hablan de “fuego amigo”, hipótesis que confirma el que ya empezaron los navajazos.

Si se pierden estos tres, seguirán los enanos creciendo.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq


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