/ domingo 19 de diciembre de 2021

Cultura a la mexicana

“Corona virus… que llegó para quedarse”

Y sí, nuestro tiempo en esta tierra ya empieza a ser reconocido en la “cultura a la mexicana”, como el fin de una época y el inicio de otra: “antes de la pandemia y a partir de la pandemia”; de ese tamaño es la huella que está dejando en nosotros el bicho que todavía nos asola y del que no vislumbramos su erradicación, cuando menos, a corto plazo. El incómodo huésped, que en México nos cayó “como anillo al dedo” y del que nuestra máxima autoridad sanitaria; san Hugo López Gattel, que no el florero doctor Alcocer, en varias ocasiones ha jurado y perjurado inútilmente que ya fue domado gracias a las medidas adoptadas desde su despacho; pero lo que observamos es que el virus neciamente sigue al acecho, buscando sumar más víctimas a las cientos de miles que ya tenemos cargadas a su cuenta, sorprendiéndonos con cambios genéticos que le plantea nuevos retos a los científicos dedicados a su combate, más allá de la discusión bizantina armada por el mencionado doctor Gattel en contra de la comunidad científica global con respecto del uso del cubrebocas, entre otras medidas recomendadas para prevenirlo.

No hay la mínima duda de que el mundo entero sigue padeciendo los efectos de la pandemia y que los países no desarrollados, como el nuestro, los sufren con mucha mayor intensidad, en razón de sus precarios y descuidados sistemas de salud y a sus frágiles economías, así como a las condiciones particulares que le son propias a cada estado que integra la comunidad internacional. De ahí la pertinencia de la convocatoria que hizo el presidente López Obrador a las naciones que concentran la mayor parte de la riqueza, a fin de colaborar para la construcción de un mundo más justo, pues hemos llegado a un punto sin retorno, o nos salvamos todos o ninguno, así lo están demostrando la pobreza, la violencia, y principalmente, el virus y la contaminación ambiental.

En México, terminamos el 2021 con una marcada inflación, oficialmente reconocida; mayor pobreza; una violencia por la acción del crimen organizado que parece ir ganando terreno a lo largo de la República Mexicana y que sin importar lo que diga la secretaria de Seguridad Publica, no disminuye; contra toda sensatez recomendada, este año, se están verificando grandes concentraciones de personas, organizadas o toleradas por el gobierno y la autoridad eclesiástica; escándalos por pleitos entre políticos que se están “pegando hasta con la cubeta”, aprovechando sus enormes deshonestidades, todos tienen cola les pisen; gran agitación en las instituciones de educación superior por la torpe injerencia gubernamental; a lo que se suma la avalancha de migrantes que parece no tener solución posible y para colmo, las pérdidas de Carmen Salinas y Vicente Fernández, símbolos de la cultura popular mexicana.

Aunque de manera alguna es consuelo, hay quienes se conforman con los éxitos internacionales del Checo Pérez y el Canelo Álvarez, o que el Atlas haya resultado campeón del futbol nacional después de setenta años de sequía, acontecimientos que distraen a algunos sectores de nuestra sociedad, pero que ni en una mínima forma mejoran la situación del país, que hoy está en condición crítica y necesita mucho más que eso para resolver sus problemas. Lo primero y más urgente, es la voluntad de conciliar los intereses lícitos de todos los sectores, logrado ello


“Lo demás…es lo de menos.”

napoleonef@hotmail.com


“Corona virus… que llegó para quedarse”

Y sí, nuestro tiempo en esta tierra ya empieza a ser reconocido en la “cultura a la mexicana”, como el fin de una época y el inicio de otra: “antes de la pandemia y a partir de la pandemia”; de ese tamaño es la huella que está dejando en nosotros el bicho que todavía nos asola y del que no vislumbramos su erradicación, cuando menos, a corto plazo. El incómodo huésped, que en México nos cayó “como anillo al dedo” y del que nuestra máxima autoridad sanitaria; san Hugo López Gattel, que no el florero doctor Alcocer, en varias ocasiones ha jurado y perjurado inútilmente que ya fue domado gracias a las medidas adoptadas desde su despacho; pero lo que observamos es que el virus neciamente sigue al acecho, buscando sumar más víctimas a las cientos de miles que ya tenemos cargadas a su cuenta, sorprendiéndonos con cambios genéticos que le plantea nuevos retos a los científicos dedicados a su combate, más allá de la discusión bizantina armada por el mencionado doctor Gattel en contra de la comunidad científica global con respecto del uso del cubrebocas, entre otras medidas recomendadas para prevenirlo.

No hay la mínima duda de que el mundo entero sigue padeciendo los efectos de la pandemia y que los países no desarrollados, como el nuestro, los sufren con mucha mayor intensidad, en razón de sus precarios y descuidados sistemas de salud y a sus frágiles economías, así como a las condiciones particulares que le son propias a cada estado que integra la comunidad internacional. De ahí la pertinencia de la convocatoria que hizo el presidente López Obrador a las naciones que concentran la mayor parte de la riqueza, a fin de colaborar para la construcción de un mundo más justo, pues hemos llegado a un punto sin retorno, o nos salvamos todos o ninguno, así lo están demostrando la pobreza, la violencia, y principalmente, el virus y la contaminación ambiental.

En México, terminamos el 2021 con una marcada inflación, oficialmente reconocida; mayor pobreza; una violencia por la acción del crimen organizado que parece ir ganando terreno a lo largo de la República Mexicana y que sin importar lo que diga la secretaria de Seguridad Publica, no disminuye; contra toda sensatez recomendada, este año, se están verificando grandes concentraciones de personas, organizadas o toleradas por el gobierno y la autoridad eclesiástica; escándalos por pleitos entre políticos que se están “pegando hasta con la cubeta”, aprovechando sus enormes deshonestidades, todos tienen cola les pisen; gran agitación en las instituciones de educación superior por la torpe injerencia gubernamental; a lo que se suma la avalancha de migrantes que parece no tener solución posible y para colmo, las pérdidas de Carmen Salinas y Vicente Fernández, símbolos de la cultura popular mexicana.

Aunque de manera alguna es consuelo, hay quienes se conforman con los éxitos internacionales del Checo Pérez y el Canelo Álvarez, o que el Atlas haya resultado campeón del futbol nacional después de setenta años de sequía, acontecimientos que distraen a algunos sectores de nuestra sociedad, pero que ni en una mínima forma mejoran la situación del país, que hoy está en condición crítica y necesita mucho más que eso para resolver sus problemas. Lo primero y más urgente, es la voluntad de conciliar los intereses lícitos de todos los sectores, logrado ello


“Lo demás…es lo de menos.”

napoleonef@hotmail.com


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