/ viernes 21 de julio de 2023

De externalidades y responsabilidades

por Irelyd Soto

Se dice que estamos ante un efecto colateral cuando aquello que hacemos, afecta a otres, esencialmente sin intención directa de provocarlo. Cuando hablamos de externalidades ocurre un efecto similar, puesto que se presentan en contextos en los que las acciones de un actor imponen costos sobre otros; es decir, los costos no son internalizados por quien los genera, (Stiglitz, 1986).

No obstante, cuando estas acciones causan daño, hablamos de externalidades negativas, cuyos agravios pueden ser incalculables en un contexto social por el efecto multiplicador que de ellas derivan. En días pasados, Gibran, quien fuera una persona de mi círculo cercano falleció, víctima de un accidente de tránsito, a causa de acciones provocadas por este fenómeno.

El abordaje del caso se dio con serias irregularidades y contradicciones con base en la realidad de los hechos. Entre las consecuencias que esta situación dejó a su paso, fueron principalmente, el dolor de una madre que se ha quedado sin su hijo, el de su pareja, cuyo vínculo era inquebrantable, y el de su padre y su hermano, con quienes tenía tantas cosas pendientes por vivir.

Ante este escenario, cabe decir que tenemos a una sociedad y a un aparto institucional que poco están preparados para afrontar con plena responsabilidad los efectos de estos actos y que a menudo quedan impunes o con castigos que lejos están de reflejar una imparcialidad en materia de acceso a la justicia, a su debido proceso y al respeto a los derechos humanos.

Los indicadores refuerzan la percepción de desconfianza en las instituciones que hoy en día se tienen en México, así lo indica la agencia Edelman Trust en su Barómetro de Confianza Global 2023, donde menos del 50% de las personas confían en el gobierno, siendo esto un factor de riesgo, puesto que la desconfianza genera polarización y está degradando el tejido social, (Edelman, 2023).

La insatisfacción y la impotencia generadas ante una situación como la que hoy les comparto, es también la historia de muchas personas que luchan día a día por salir adelante, ante la impunidad de la que son víctimas, y si queremos revertir esta tendencia, debemos asumir nuestros actos y responsabilidades desde una cultura de la legalidad, poniendo énfasis en la prevención de accidentes de tránsito, así como de seguridad y educación vial, que permitan crear una cultura de paz en donde todes asumamos una responsabilidad hacia las demás personas para sentirnos en espacios más seguros, tanto en lo individual como en lo colectivo y que permitan crear soluciones que mejoren nuestras formas de vivir de la sociedad.

En memoria de Omar Gibran.

por Irelyd Soto

Se dice que estamos ante un efecto colateral cuando aquello que hacemos, afecta a otres, esencialmente sin intención directa de provocarlo. Cuando hablamos de externalidades ocurre un efecto similar, puesto que se presentan en contextos en los que las acciones de un actor imponen costos sobre otros; es decir, los costos no son internalizados por quien los genera, (Stiglitz, 1986).

No obstante, cuando estas acciones causan daño, hablamos de externalidades negativas, cuyos agravios pueden ser incalculables en un contexto social por el efecto multiplicador que de ellas derivan. En días pasados, Gibran, quien fuera una persona de mi círculo cercano falleció, víctima de un accidente de tránsito, a causa de acciones provocadas por este fenómeno.

El abordaje del caso se dio con serias irregularidades y contradicciones con base en la realidad de los hechos. Entre las consecuencias que esta situación dejó a su paso, fueron principalmente, el dolor de una madre que se ha quedado sin su hijo, el de su pareja, cuyo vínculo era inquebrantable, y el de su padre y su hermano, con quienes tenía tantas cosas pendientes por vivir.

Ante este escenario, cabe decir que tenemos a una sociedad y a un aparto institucional que poco están preparados para afrontar con plena responsabilidad los efectos de estos actos y que a menudo quedan impunes o con castigos que lejos están de reflejar una imparcialidad en materia de acceso a la justicia, a su debido proceso y al respeto a los derechos humanos.

Los indicadores refuerzan la percepción de desconfianza en las instituciones que hoy en día se tienen en México, así lo indica la agencia Edelman Trust en su Barómetro de Confianza Global 2023, donde menos del 50% de las personas confían en el gobierno, siendo esto un factor de riesgo, puesto que la desconfianza genera polarización y está degradando el tejido social, (Edelman, 2023).

La insatisfacción y la impotencia generadas ante una situación como la que hoy les comparto, es también la historia de muchas personas que luchan día a día por salir adelante, ante la impunidad de la que son víctimas, y si queremos revertir esta tendencia, debemos asumir nuestros actos y responsabilidades desde una cultura de la legalidad, poniendo énfasis en la prevención de accidentes de tránsito, así como de seguridad y educación vial, que permitan crear una cultura de paz en donde todes asumamos una responsabilidad hacia las demás personas para sentirnos en espacios más seguros, tanto en lo individual como en lo colectivo y que permitan crear soluciones que mejoren nuestras formas de vivir de la sociedad.

En memoria de Omar Gibran.

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