/ lunes 17 de junio de 2024

De la pluma de Pedro Díaz de la Vega / Claudia Sheinbaum ante la encrucijada de África

Por Pedro Díaz de la Vega G.

En el mundo entero las mujeres han ocupado espacios de poder mediante cargos electivos o de toma de decisiones; el continente africano no es la excepción. El mapa de países recientemente gobernados por mujeres incorpora a Etiopía, Namibia, Gabón, Liberia, entre otros.

El número de candidatas inscritas para la más reciente elección de la Cámara de Representantes de Marruecos alcanzó la cifra de 2,329, es decir, el 34.17% del número total de candidatos, además de seis ministras del gobierno del país. El continente africano, que representa el 20% de las tierras del planeta, es el hogar de 1,400 millones de personas.

En un número significativo de países africanos se produce una parte muy importante de los bienes agroalimentarios que requiere Europa y que llegan a países tan distantes como México; otros son expulsores de migrantes; en otros, el desarrollo industrial y comercial es de tal calado que se han vuelto los principales socios manufactureros y comerciales de la mayor parte de los países europeos, puesto que se producen desde panes para el desayuno hasta partes para la fabricación de bienes durables: todos los aviones civiles que surcan los cielos del mundo tienen al menos una parte fabricada en Marruecos. Dicho de otra manera, las relaciones entre Europa y África son similares a las que mantienen los Estados Unidos y Canadá con México, Centroamérica y Sudamérica.

Desde finales de los años 70 se empezó a hablar del diálogo Sur-Sur como un modelo de cooperación entre los países en vías de desarrollo, sin embargo, la actividad económica ha sido la punta de lanza del acercamiento entre ambas regiones. El acelerado crecimiento de México en el ámbito económico ha permitido la implantación de grandes empresas en el norte de África, específicamente en Marruecos.

Marcas tan prestigiosas como Bimbo o Cemex han encontrado ahí el emplazamiento adecuado para hacer negocios con otros países africanos y europeos. Pero no solamente eso; para entender mejor nuestra proximidad en términos de cultura política, Marruecos ha puesto en marcha un ingreso digno para las personas mayores de 65 años, así como para las poblaciones vulnerables de mil dirhams (equivalente a 100 dólares, aproximadamente) a través de un registro social unificado que permite llegar a los beneficiaros de manera eficaz.

El programa de gobierno de Marruecos se articula en torno a cinco principios fundamentales que empatan por completo con las propuestas de la nueva Presidenta de México: 1) la confirmación de la vía democrática; 2) la institucionalización de la justicia social; 3) el fortalecimiento de las condiciones de la clase media, así como el establecimiento de la infraestructura necesaria que permita el surgimiento de una clase media en el mundo rural; 4) la optimización del valor humano; 5) el desarrollo de políticas públicas convergentes con las necesidades de los ciudadanos.

De esta manera, Marruecos se ha convertido en la puerta de entrada hacia África y en un acceso privilegiado a los países árabes. Trabajemos unidos, México y Marruecos, en esta etapa histórica que compartimos.

Presidente de la Alianza de Amistad Marruecos-México, especialista y exministro de México ante la OMC.


Por Pedro Díaz de la Vega G.

En el mundo entero las mujeres han ocupado espacios de poder mediante cargos electivos o de toma de decisiones; el continente africano no es la excepción. El mapa de países recientemente gobernados por mujeres incorpora a Etiopía, Namibia, Gabón, Liberia, entre otros.

El número de candidatas inscritas para la más reciente elección de la Cámara de Representantes de Marruecos alcanzó la cifra de 2,329, es decir, el 34.17% del número total de candidatos, además de seis ministras del gobierno del país. El continente africano, que representa el 20% de las tierras del planeta, es el hogar de 1,400 millones de personas.

En un número significativo de países africanos se produce una parte muy importante de los bienes agroalimentarios que requiere Europa y que llegan a países tan distantes como México; otros son expulsores de migrantes; en otros, el desarrollo industrial y comercial es de tal calado que se han vuelto los principales socios manufactureros y comerciales de la mayor parte de los países europeos, puesto que se producen desde panes para el desayuno hasta partes para la fabricación de bienes durables: todos los aviones civiles que surcan los cielos del mundo tienen al menos una parte fabricada en Marruecos. Dicho de otra manera, las relaciones entre Europa y África son similares a las que mantienen los Estados Unidos y Canadá con México, Centroamérica y Sudamérica.

Desde finales de los años 70 se empezó a hablar del diálogo Sur-Sur como un modelo de cooperación entre los países en vías de desarrollo, sin embargo, la actividad económica ha sido la punta de lanza del acercamiento entre ambas regiones. El acelerado crecimiento de México en el ámbito económico ha permitido la implantación de grandes empresas en el norte de África, específicamente en Marruecos.

Marcas tan prestigiosas como Bimbo o Cemex han encontrado ahí el emplazamiento adecuado para hacer negocios con otros países africanos y europeos. Pero no solamente eso; para entender mejor nuestra proximidad en términos de cultura política, Marruecos ha puesto en marcha un ingreso digno para las personas mayores de 65 años, así como para las poblaciones vulnerables de mil dirhams (equivalente a 100 dólares, aproximadamente) a través de un registro social unificado que permite llegar a los beneficiaros de manera eficaz.

El programa de gobierno de Marruecos se articula en torno a cinco principios fundamentales que empatan por completo con las propuestas de la nueva Presidenta de México: 1) la confirmación de la vía democrática; 2) la institucionalización de la justicia social; 3) el fortalecimiento de las condiciones de la clase media, así como el establecimiento de la infraestructura necesaria que permita el surgimiento de una clase media en el mundo rural; 4) la optimización del valor humano; 5) el desarrollo de políticas públicas convergentes con las necesidades de los ciudadanos.

De esta manera, Marruecos se ha convertido en la puerta de entrada hacia África y en un acceso privilegiado a los países árabes. Trabajemos unidos, México y Marruecos, en esta etapa histórica que compartimos.

Presidente de la Alianza de Amistad Marruecos-México, especialista y exministro de México ante la OMC.