/ miércoles 29 de septiembre de 2021

Degradación de un fiscal

La capacidad jurídica y el conocimiento del derecho son atributos reconocidos en el Fiscal General de la Nación, Alejandro Hertz Manero, especialmente en el vasto campo de la procuración de justicia. Pero en el papel de ministerio de la sociedad, hay un paso para trasponer el indeleble límite que distingue al procurador del policía meramente investigador y acusador de los delitos. Alejandro Hertz Manero puede haber ya sobrepasado esa barrera para convertirse en una especie de abogado postulante desde cuyo bufete, lejos de procurar la justicia a secas, está dispuesto a llevar adelante esa conseja infamante según la cual los abogados pueden utilizar sus conocimientos lo mismo para enderezar lo chueco que en el propósito de enchuecar lo derecho.

Sorprende a quienes hemos conocido al actual fiscal de la Federación constatar en los hechos su renuncia a la independencia y la autonomía del cargo para el que fue designado por el Congreso de la Unión en casos tan evidentes como el de Rosario Robles, injustamente retenida en prisión en un juicio que según la norma procesal debería seguir en confinamiento domiciliario, o la persecución judicial contra miembros de la familia de su hermano fallecido, acusándolos de delitos de carácter penal cuya demostración no es evidente. Alejandro Hertz Manero ha emprendido acciones de procuración para llevar a la cárcel, por lo pronto, a 31 científicos, investigadores y académicos a quienes acusa de peculado, operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada. Fallido en dos ocasiones por la negativa de jueces de control a otorgar las órdenes de aprehensión solicitada por el aparato de la fiscalía, el afamado procurador se encuentra por primera vez ante un fracaso en los intentos para llevar a la cárcel a esas decenas de titulares de las becas y apoyos del Sistema Nacional de Investigadores. La titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), María Elena Álvarez Buylla, en cuyas dos denuncias originales se apoyan las acciones de la fiscalía, ha dado un paso atrás, al declarar que ignora el proceso emprendido por los fiscales especializados, convertidos en sabuesos de Hertz Manero.

Los supuestos delitos por los que se pretende someter a juicio a los 31 científicos becarios y funcionarios del Conacyt y que según la Fiscalía ameritarían penas de cárcel de más de 80 años, aparecen como una verdadera persecución ante unos 35 mil académicos, investigadores e intelectuales de diversas instituciones del país como las universidades Autónoma de México, Autónoma metropolitana y algunas privadas de gran prestigio. La conversión de Alejandro Hertz Manero de fiscal a policía o abogado postulante, tiene una explicación, que no justificación para el abandono de la independencia y la autonomía de ese órgano del Estado; corresponde a las condenas públicas que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho de la clase media del país, de donde surgen profesionales de diversas disciplinas, intelectuales, doctorados obtenidos tanto en México como en el extranjero, sospechosos, según López Obrador de un conservadurismo que aspira a obtener beneficios personales, sinecuras o canonjías a costa del pueblo mexicano; ese borroso elemento del que se sirve el populismo para el despilfarro de recursos en dádivas que no logran reducir la creciente pobreza en el país.

La mutación de Hertz Manero de probo fiscal, procurador imparcial de justicia ha recibido –es obvio—elogios y toda la simpatía de Andrés Manuel López Obrador. No obstante esas manifestaciones públicas encuentran obstáculos considerables y respetables en diversos sectores de la población. El que nada debe nada teme, insiste López Obrador, cual amenaza a los que según él son responsables de esos ilícitos. A quienes conocen y reconocen la capacidad jurídica del fiscal extraña la maroma política que lo lleva a constituirse en el policía implacable y maldito de la presidencia, al estilo Javert que persiguió a Jean Valjean hasta en las alcantarillas de la gran ciudad de París o entre los más complicados laberintos urbanos de esa metrópoli. Las loas de López Obrador a la supuesta honestidad intelectual y jurídica de Hertz Manero chocan con posiciones como las del senador Ricardo Monreal, de abierta censura a las acciones en contra de los investigadores o de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien ha tenido que explicar el otorgamiento de una millonaria beca a una de sus hijas por parte del Conacyt como un reconocimiento a méritos propios y no como un favor o un uso indebido de recursos públicos. La Fiscalía de Hertz Manero se afana en la preparación de un tercer intento para obtener las solicitadas órdenes de aprehensión contra 31 beneficiarios del Sistema Nacional de Investigadores. Hertz Manero es perseverante y es posible que con sus conocimientos de los procedimientos jurídicos y sus habilidades logre al fin el encarcelamiento de esos científicos en el penal del Altiplano, antes de Almoloya en el Estado de México. Tendrá la aprobación del presidente enemigo de la inteligencia, pero a la vez el rechazo de una comunidad que valora el pensamiento y los conocimientos de hombres y mujeres que se han esforzado por el progreso del país.

sdelr1934@gmail.com




La capacidad jurídica y el conocimiento del derecho son atributos reconocidos en el Fiscal General de la Nación, Alejandro Hertz Manero, especialmente en el vasto campo de la procuración de justicia. Pero en el papel de ministerio de la sociedad, hay un paso para trasponer el indeleble límite que distingue al procurador del policía meramente investigador y acusador de los delitos. Alejandro Hertz Manero puede haber ya sobrepasado esa barrera para convertirse en una especie de abogado postulante desde cuyo bufete, lejos de procurar la justicia a secas, está dispuesto a llevar adelante esa conseja infamante según la cual los abogados pueden utilizar sus conocimientos lo mismo para enderezar lo chueco que en el propósito de enchuecar lo derecho.

Sorprende a quienes hemos conocido al actual fiscal de la Federación constatar en los hechos su renuncia a la independencia y la autonomía del cargo para el que fue designado por el Congreso de la Unión en casos tan evidentes como el de Rosario Robles, injustamente retenida en prisión en un juicio que según la norma procesal debería seguir en confinamiento domiciliario, o la persecución judicial contra miembros de la familia de su hermano fallecido, acusándolos de delitos de carácter penal cuya demostración no es evidente. Alejandro Hertz Manero ha emprendido acciones de procuración para llevar a la cárcel, por lo pronto, a 31 científicos, investigadores y académicos a quienes acusa de peculado, operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada. Fallido en dos ocasiones por la negativa de jueces de control a otorgar las órdenes de aprehensión solicitada por el aparato de la fiscalía, el afamado procurador se encuentra por primera vez ante un fracaso en los intentos para llevar a la cárcel a esas decenas de titulares de las becas y apoyos del Sistema Nacional de Investigadores. La titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), María Elena Álvarez Buylla, en cuyas dos denuncias originales se apoyan las acciones de la fiscalía, ha dado un paso atrás, al declarar que ignora el proceso emprendido por los fiscales especializados, convertidos en sabuesos de Hertz Manero.

Los supuestos delitos por los que se pretende someter a juicio a los 31 científicos becarios y funcionarios del Conacyt y que según la Fiscalía ameritarían penas de cárcel de más de 80 años, aparecen como una verdadera persecución ante unos 35 mil académicos, investigadores e intelectuales de diversas instituciones del país como las universidades Autónoma de México, Autónoma metropolitana y algunas privadas de gran prestigio. La conversión de Alejandro Hertz Manero de fiscal a policía o abogado postulante, tiene una explicación, que no justificación para el abandono de la independencia y la autonomía de ese órgano del Estado; corresponde a las condenas públicas que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho de la clase media del país, de donde surgen profesionales de diversas disciplinas, intelectuales, doctorados obtenidos tanto en México como en el extranjero, sospechosos, según López Obrador de un conservadurismo que aspira a obtener beneficios personales, sinecuras o canonjías a costa del pueblo mexicano; ese borroso elemento del que se sirve el populismo para el despilfarro de recursos en dádivas que no logran reducir la creciente pobreza en el país.

La mutación de Hertz Manero de probo fiscal, procurador imparcial de justicia ha recibido –es obvio—elogios y toda la simpatía de Andrés Manuel López Obrador. No obstante esas manifestaciones públicas encuentran obstáculos considerables y respetables en diversos sectores de la población. El que nada debe nada teme, insiste López Obrador, cual amenaza a los que según él son responsables de esos ilícitos. A quienes conocen y reconocen la capacidad jurídica del fiscal extraña la maroma política que lo lleva a constituirse en el policía implacable y maldito de la presidencia, al estilo Javert que persiguió a Jean Valjean hasta en las alcantarillas de la gran ciudad de París o entre los más complicados laberintos urbanos de esa metrópoli. Las loas de López Obrador a la supuesta honestidad intelectual y jurídica de Hertz Manero chocan con posiciones como las del senador Ricardo Monreal, de abierta censura a las acciones en contra de los investigadores o de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien ha tenido que explicar el otorgamiento de una millonaria beca a una de sus hijas por parte del Conacyt como un reconocimiento a méritos propios y no como un favor o un uso indebido de recursos públicos. La Fiscalía de Hertz Manero se afana en la preparación de un tercer intento para obtener las solicitadas órdenes de aprehensión contra 31 beneficiarios del Sistema Nacional de Investigadores. Hertz Manero es perseverante y es posible que con sus conocimientos de los procedimientos jurídicos y sus habilidades logre al fin el encarcelamiento de esos científicos en el penal del Altiplano, antes de Almoloya en el Estado de México. Tendrá la aprobación del presidente enemigo de la inteligencia, pero a la vez el rechazo de una comunidad que valora el pensamiento y los conocimientos de hombres y mujeres que se han esforzado por el progreso del país.

sdelr1934@gmail.com




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