/ martes 20 de agosto de 2019

Derecho a la protesta y cambio

Hace unos días las mujeres tomaron las calles, tuvimos expresiones de todo tipo. La protesta nos recuerda el olvido en que están las mujeres en materia de seguridad pública y procuración de justicia. El problema es todavía más grave, la vida cotidiana de las mujeres se encuentra rodeada de escenas de acoso y otras formas de violencia. Casi todas invisibilizadas por la vida cotidiana. El enojo y el hartazgo es perfectamente comprensible, y demanda nuestra solidaridad. La transformación nos involucra a todos.

Necesitamos que la protesta tenga eco y se generen acciones que permitan la reforma de las instituciones que tanto requerimos. El descontento puso el tema en el debate público, pero el cambio institucional es el paso consecuente. No debemos de esperar pasivamente la acción de las autoridades.

Los colectivos de mujeres han probado su creatividad y eficacia en múltiples ocasiones para lograr avances en política de género, allí tenemos el ejemplo de la organización no gubernamental Las Libres. Las acciones pueden ser muy diversas, algunas implican la defensa de mujeres que están acusadas en los tribunales, otras están vinculadas al tema de aborto, algunas más se relacionan con los trabajos para erradicar los distintos tipos de violencia que van desde el acoso, agresiones en la pareja hasta el feminicidio. Esto nos destaca la importancia de la acción como complemento necesario de la manifestación. Frente a la protesta las autoridades de la CDMX no han podido responder peor. Veamos:

Uno de los primeros grandes obstáculos a superar es el del formalismo, el gobierno de la capital señala que el ministerio público está para brindar una atención a toda aquella mujer que lo solicite. Incluso dice haber colocado abogadas que tienen la función exclusiva para atender casos de mujeres. Lamentablemente esto no garantiza que los servicios que se prestan sean adecuados y efectivos. Así mismo, el caso que motivó la protesta está lleno de filtraciones, rumores, poca claridad y ninguna respuesta satisfactoria. Esto es particularmente preocupante, porque se trata de un delito que presumiblemente fue cometido por oficiales de policía. Más aun, ahora la procuraduría nos dice que perdió las pruebas de ADN. ¿Cómo vamos a creer en las autoridades? En uno de los delitos más delicados y que más lastiman a la sociedad, la autoridad extravía la evidencia que podía resolver el delito ¿En manos de quién estamos?

En verdad les importa abrir carpetas de investigación por el delito de daño en propiedad ajena; y no hay pesquisas en contra de las personas que pierden las pruebas en un delito de violación. Y todavía nos dicen que el descontento y las manifestaciones son una provocación. Los siguientes pasos es una reforma de fondo en la seguridad pública y procuración de justicia, priorizando la atención a las personas, no a los formalismos, preservando la evidencia, sin filtraciones y con un verdadero respeto a la víctima.

Desde el punto de vista público, se reitera la profunda desconfianza que tenemos en la procuración de justicia y que este tipo de hechos no hacen más que fortalecerla. Cuando las víctimas empiecen a contar historias de éxito en su contacto con la autoridad llegaremos al servicio que todos estamos deseando y merecemos. Mientras tanto lo que tenemos es retorica y más de lo mismo; y en particular la procuración de justicia con perspectiva de género no muestra mejoras.

Dr. En Derecho.

Hace unos días las mujeres tomaron las calles, tuvimos expresiones de todo tipo. La protesta nos recuerda el olvido en que están las mujeres en materia de seguridad pública y procuración de justicia. El problema es todavía más grave, la vida cotidiana de las mujeres se encuentra rodeada de escenas de acoso y otras formas de violencia. Casi todas invisibilizadas por la vida cotidiana. El enojo y el hartazgo es perfectamente comprensible, y demanda nuestra solidaridad. La transformación nos involucra a todos.

Necesitamos que la protesta tenga eco y se generen acciones que permitan la reforma de las instituciones que tanto requerimos. El descontento puso el tema en el debate público, pero el cambio institucional es el paso consecuente. No debemos de esperar pasivamente la acción de las autoridades.

Los colectivos de mujeres han probado su creatividad y eficacia en múltiples ocasiones para lograr avances en política de género, allí tenemos el ejemplo de la organización no gubernamental Las Libres. Las acciones pueden ser muy diversas, algunas implican la defensa de mujeres que están acusadas en los tribunales, otras están vinculadas al tema de aborto, algunas más se relacionan con los trabajos para erradicar los distintos tipos de violencia que van desde el acoso, agresiones en la pareja hasta el feminicidio. Esto nos destaca la importancia de la acción como complemento necesario de la manifestación. Frente a la protesta las autoridades de la CDMX no han podido responder peor. Veamos:

Uno de los primeros grandes obstáculos a superar es el del formalismo, el gobierno de la capital señala que el ministerio público está para brindar una atención a toda aquella mujer que lo solicite. Incluso dice haber colocado abogadas que tienen la función exclusiva para atender casos de mujeres. Lamentablemente esto no garantiza que los servicios que se prestan sean adecuados y efectivos. Así mismo, el caso que motivó la protesta está lleno de filtraciones, rumores, poca claridad y ninguna respuesta satisfactoria. Esto es particularmente preocupante, porque se trata de un delito que presumiblemente fue cometido por oficiales de policía. Más aun, ahora la procuraduría nos dice que perdió las pruebas de ADN. ¿Cómo vamos a creer en las autoridades? En uno de los delitos más delicados y que más lastiman a la sociedad, la autoridad extravía la evidencia que podía resolver el delito ¿En manos de quién estamos?

En verdad les importa abrir carpetas de investigación por el delito de daño en propiedad ajena; y no hay pesquisas en contra de las personas que pierden las pruebas en un delito de violación. Y todavía nos dicen que el descontento y las manifestaciones son una provocación. Los siguientes pasos es una reforma de fondo en la seguridad pública y procuración de justicia, priorizando la atención a las personas, no a los formalismos, preservando la evidencia, sin filtraciones y con un verdadero respeto a la víctima.

Desde el punto de vista público, se reitera la profunda desconfianza que tenemos en la procuración de justicia y que este tipo de hechos no hacen más que fortalecerla. Cuando las víctimas empiecen a contar historias de éxito en su contacto con la autoridad llegaremos al servicio que todos estamos deseando y merecemos. Mientras tanto lo que tenemos es retorica y más de lo mismo; y en particular la procuración de justicia con perspectiva de género no muestra mejoras.

Dr. En Derecho.

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