/ miércoles 7 de febrero de 2024

Derecho al acceso al agua, ¿sólo en el papel?

Las consecuencias del cambio climático y de la explotación desmedida de los recursos naturales, no son cosa del mañana como algunos afirman… por el contrario, hoy vivimos esa realidad.

Para ningún capitalino en novedad enfrentar momentos críticos por abasto de agua, paradójicamente, lo padecemos mientras hay desperdicio en fugas, resultado de las condiciones y antigüedad de la red.

En la última década, escuchamos con mayor frecuencia de los bajos niveles de agua en las presas del sistema Cutzamala -del que depende gran parte de la Ciudad- y no se dimensiona realmente el problema que esto representa.

Año con año, nos advierten del consumo de agua y en vez de disminuirlo, solo reducimos el total de litros almacenados en presas. A pesar de algunas propuestas y programas, poco se ha hecho para revertir esta situación, como si dejáramos a largo plazo, que por sí sola la naturaleza y el tiempo hagan el trabajo.

Monterrey, pasa a la historia por convertirse en la primera ciudad de nuestro país, en llegar al temido “día cero” y enfrentar desabasto por escases de agua.

Se puede decir que en el año 2022, con la crisis por falta de agua en la segunda ciudad más poblada del país, la naturaleza alertó -de manera preventiva- al resto de mexicanas y mexicanos, para generar conciencia y actuar en consecuencia.

Sin embargo en la CDMX, parece que ciudadanos y gobierno ignoramos el llamado a racionar el consumo de agua y emprender acciones en favor de captación o recarga.

En el mes de julio de 2022, CONAGUA decretó emergencia ante la sequía “severa, extrema o excepcional” en más de un tercio de la población en todo el país.

Los efectos del cambio climático, no se pueden atribuir exclusivamente al gobierno, ni son responsabilidad enteramente de las autoridades, hoy vivimos las consecuencias de la explotación desmedida de recursos naturales, que durante años, hicieron distintas generaciones.

Si bien, ha transcurrido año y medio desde esa alerta y ninguna acción hubiera revertido completamente las condiciones actuales, tomar medidas urgentes y priorizar el reúso de agua, hubieran retrasado este problema.

Sin embargo, la autoridad encargada de garantizar el abasto y suministro de agua, sigue autorizando factibilidad hídrica a nuevos “mega proyectos”, sumado a la falta de inversión para mantenimiento, renovación o sustitución de infraestructura.

Así, las acciones oficiales quedaron en el discurso. Señalan una “inversión histórica”, pero en los hechos, la 4T ha asignado menos presupuesto que la administración anterior, en nombre de la austeridad.

En vez de proponer como solución una reestructura administrativa para SACMEX, esperamos del Instituto de Planeación proyectos que no comprometan aún más el futuro de la ciudad, y realmente garanticen nuestro derecho al acceso y saneamiento del agua.

Las consecuencias del cambio climático y de la explotación desmedida de los recursos naturales, no son cosa del mañana como algunos afirman… por el contrario, hoy vivimos esa realidad.

Para ningún capitalino en novedad enfrentar momentos críticos por abasto de agua, paradójicamente, lo padecemos mientras hay desperdicio en fugas, resultado de las condiciones y antigüedad de la red.

En la última década, escuchamos con mayor frecuencia de los bajos niveles de agua en las presas del sistema Cutzamala -del que depende gran parte de la Ciudad- y no se dimensiona realmente el problema que esto representa.

Año con año, nos advierten del consumo de agua y en vez de disminuirlo, solo reducimos el total de litros almacenados en presas. A pesar de algunas propuestas y programas, poco se ha hecho para revertir esta situación, como si dejáramos a largo plazo, que por sí sola la naturaleza y el tiempo hagan el trabajo.

Monterrey, pasa a la historia por convertirse en la primera ciudad de nuestro país, en llegar al temido “día cero” y enfrentar desabasto por escases de agua.

Se puede decir que en el año 2022, con la crisis por falta de agua en la segunda ciudad más poblada del país, la naturaleza alertó -de manera preventiva- al resto de mexicanas y mexicanos, para generar conciencia y actuar en consecuencia.

Sin embargo en la CDMX, parece que ciudadanos y gobierno ignoramos el llamado a racionar el consumo de agua y emprender acciones en favor de captación o recarga.

En el mes de julio de 2022, CONAGUA decretó emergencia ante la sequía “severa, extrema o excepcional” en más de un tercio de la población en todo el país.

Los efectos del cambio climático, no se pueden atribuir exclusivamente al gobierno, ni son responsabilidad enteramente de las autoridades, hoy vivimos las consecuencias de la explotación desmedida de recursos naturales, que durante años, hicieron distintas generaciones.

Si bien, ha transcurrido año y medio desde esa alerta y ninguna acción hubiera revertido completamente las condiciones actuales, tomar medidas urgentes y priorizar el reúso de agua, hubieran retrasado este problema.

Sin embargo, la autoridad encargada de garantizar el abasto y suministro de agua, sigue autorizando factibilidad hídrica a nuevos “mega proyectos”, sumado a la falta de inversión para mantenimiento, renovación o sustitución de infraestructura.

Así, las acciones oficiales quedaron en el discurso. Señalan una “inversión histórica”, pero en los hechos, la 4T ha asignado menos presupuesto que la administración anterior, en nombre de la austeridad.

En vez de proponer como solución una reestructura administrativa para SACMEX, esperamos del Instituto de Planeación proyectos que no comprometan aún más el futuro de la ciudad, y realmente garanticen nuestro derecho al acceso y saneamiento del agua.