/ viernes 13 de octubre de 2017

Desde la banca

Por Alejandro Morales

Hoy les presentaré la biografía de un excelente y destacado jugador de los Pumas de la UNAM de la década de los 50’s.

Fernando Carpinteyro “Toro Asesino” No.39, guard Pumas UNAM 1955-1959

Jugador que, con un pundonor y garra, amén de ser enorme contundencia y técnica en los difíciles puestos de guard y tackle, Fernando Carpinteyro, capitán de los Pumas de la UNAM en 1958, ha sido nominado para integrar esta selección en la que figuran las viejas glorias del deporte de las tackleadas.

Ese año, por cierto, Carpinteyro y su equipo no participaron en el torneo oficial de liga mayor, al no seguir el ejemplo del Politécnico, de dividirse en dos equipos. Por lo tanto, los Pumas se limitaron a sostener encuentros como equipos norteamericanos y el de la Academia Militarizada México.

La caballerosidad y el espíritu cordial del Dr. Carpinteyro contrastaron siempre con su agresividad que demostraba en el terreno de juego, de ahí su mote de “Toro Asesino”. Por su capacidad de liderazgo y otros atributos algunos ya mencionados, se ganó la admiración y respeto de propios y extraños.

El también brillante Doctor Fernando Carpinteyro, tiene dos hermanos menores, Gilberto, Fullback quien jugó con él desde el CUM y Rolando Carpinteyro, halfback y que jugara también con los Pumas a principios de los años 60, más adelante, su hijo Alejandro fue destacadísimo jugador de los Cóndores de la UNAM.

Como ven amigos el apellido Carpinteyro es sinónimo de grandeza dentro del fútbol americano de México.

Por lo pronto… Hasta la vista

Por Alejandro Morales

Hoy les presentaré la biografía de un excelente y destacado jugador de los Pumas de la UNAM de la década de los 50’s.

Fernando Carpinteyro “Toro Asesino” No.39, guard Pumas UNAM 1955-1959

Jugador que, con un pundonor y garra, amén de ser enorme contundencia y técnica en los difíciles puestos de guard y tackle, Fernando Carpinteyro, capitán de los Pumas de la UNAM en 1958, ha sido nominado para integrar esta selección en la que figuran las viejas glorias del deporte de las tackleadas.

Ese año, por cierto, Carpinteyro y su equipo no participaron en el torneo oficial de liga mayor, al no seguir el ejemplo del Politécnico, de dividirse en dos equipos. Por lo tanto, los Pumas se limitaron a sostener encuentros como equipos norteamericanos y el de la Academia Militarizada México.

La caballerosidad y el espíritu cordial del Dr. Carpinteyro contrastaron siempre con su agresividad que demostraba en el terreno de juego, de ahí su mote de “Toro Asesino”. Por su capacidad de liderazgo y otros atributos algunos ya mencionados, se ganó la admiración y respeto de propios y extraños.

El también brillante Doctor Fernando Carpinteyro, tiene dos hermanos menores, Gilberto, Fullback quien jugó con él desde el CUM y Rolando Carpinteyro, halfback y que jugara también con los Pumas a principios de los años 60, más adelante, su hijo Alejandro fue destacadísimo jugador de los Cóndores de la UNAM.

Como ven amigos el apellido Carpinteyro es sinónimo de grandeza dentro del fútbol americano de México.

Por lo pronto… Hasta la vista