/ jueves 28 de noviembre de 2019

Diaconado femenino amazónico

VER

Entre las 120 propuestas que el pasado Sínodo Panamazónico hizo, está la No. 103, que sugiere ordenar diaconisas. Dice textualmente:

“En las múltiples consultas realizadas en el espacio amazónico, se reconoció y se recalcó el papel fundamental de las mujeres religiosas y laicas en la Iglesia de la Amazonía y sus comunidades, dados los múltiples servicios que ellas brindan. En un alto número de dichas consultas, se solicitó el diaconado permanente para la mujer. Por esta razón el tema estuvo también muy presente en el Sínodo. Ya en 2016, el Papa Francisco había creado una “Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las Mujeres” que, como Comisión, llegó a un resultado parcial sobre cómo era la realidad del diaconado de las mujeres en los primeros siglos de la Iglesia y sus implicaciones hoy. Por lo tanto, nos gustaría compartir nuestras experiencias y reflexiones con la Comisión y esperamos sus resultados”.

Esta propuesta fue la segunda con menos aceptación, pues 30 padres sinodales votaron en contra y 14 se abstuvieron; 137 votaron a favor, de un total de 181.

PENSAR

Sobre la dignidad de la mujer y su lugar en la sociedad y en la Iglesia, el Papa Francisco ya expresó su pensamiento en la Exhortación Evangelli gaudium:

“La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad. Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de personas, de familias o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia” (103).

“El sacerdocio reservado a los varones es una cuestión que no se pone en discusión, pero puede volverse particularmente conflictiva si se identifica demasiado la potestad sacramental con el poder” (104).

El Papa ya estableció una comisión para estudiar el asunto desde el punto de vista bíblico, teológico, histórico y pastoral. Sus integrantes no se han puesto de acuerdo y, mientras no haya claridad, el Papa no dará un paso adelante. Si no acepta la propuesta, no sería por menosprecio a la mujer, ni por discriminación, sino por respeto al camino señalado por Jesús, donde cada quien ocupamos un lugar y lo más importante es la santidad de vida, no tanto el cargo. Servir por amor vale más, en orden a la vida eterna, que cualquier ministerio jerárquico. Como dijo San Juan Pablo II, en la Iglesia los más importantes no son los ministros, sino los santos.

Además, la legislación actual de la Iglesia contempla varios servicios que puede desempeñar la mujer, sin ser diaconisa, como Canciller de una Curia Diocesana, ocupar cargos en el Tribunal Diocesano, en el Consejo Diocesano de Pastoral y de Economía, en otras áreas parroquiales, diocesanas e internacionales. Puede dar clases de Teología en un Seminario o en una Universidad. Puede ser responsable de una parroquia en aquello que no implique la potestad de orden. Puede bautizar, presidir matrimonios, dar la Comunión, con el debido permiso del obispo, así como presidir celebraciones de la Palabra y oraciones por los difuntos, además de muchos otros servicios. Muchas mujeres son pilares fundamentales en la pastoral de la Iglesia. En algunos lugares, habría que promover más en estos servicios a los varones.

ACTUAR

Mientras se aclara lo de las diaconisas, los pastores demos a las mujeres el lugar que Jesús quiso para ellas en su Iglesia, sin machismos ni clericalismos antievangélicos.



Obispo Emérito de SCLC

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Entre las 120 propuestas que el pasado Sínodo Panamazónico hizo, está la No. 103, que sugiere ordenar diaconisas. Dice textualmente:

“En las múltiples consultas realizadas en el espacio amazónico, se reconoció y se recalcó el papel fundamental de las mujeres religiosas y laicas en la Iglesia de la Amazonía y sus comunidades, dados los múltiples servicios que ellas brindan. En un alto número de dichas consultas, se solicitó el diaconado permanente para la mujer. Por esta razón el tema estuvo también muy presente en el Sínodo. Ya en 2016, el Papa Francisco había creado una “Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las Mujeres” que, como Comisión, llegó a un resultado parcial sobre cómo era la realidad del diaconado de las mujeres en los primeros siglos de la Iglesia y sus implicaciones hoy. Por lo tanto, nos gustaría compartir nuestras experiencias y reflexiones con la Comisión y esperamos sus resultados”.

Esta propuesta fue la segunda con menos aceptación, pues 30 padres sinodales votaron en contra y 14 se abstuvieron; 137 votaron a favor, de un total de 181.

PENSAR

Sobre la dignidad de la mujer y su lugar en la sociedad y en la Iglesia, el Papa Francisco ya expresó su pensamiento en la Exhortación Evangelli gaudium:

“La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad. Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de personas, de familias o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia” (103).

“El sacerdocio reservado a los varones es una cuestión que no se pone en discusión, pero puede volverse particularmente conflictiva si se identifica demasiado la potestad sacramental con el poder” (104).

El Papa ya estableció una comisión para estudiar el asunto desde el punto de vista bíblico, teológico, histórico y pastoral. Sus integrantes no se han puesto de acuerdo y, mientras no haya claridad, el Papa no dará un paso adelante. Si no acepta la propuesta, no sería por menosprecio a la mujer, ni por discriminación, sino por respeto al camino señalado por Jesús, donde cada quien ocupamos un lugar y lo más importante es la santidad de vida, no tanto el cargo. Servir por amor vale más, en orden a la vida eterna, que cualquier ministerio jerárquico. Como dijo San Juan Pablo II, en la Iglesia los más importantes no son los ministros, sino los santos.

Además, la legislación actual de la Iglesia contempla varios servicios que puede desempeñar la mujer, sin ser diaconisa, como Canciller de una Curia Diocesana, ocupar cargos en el Tribunal Diocesano, en el Consejo Diocesano de Pastoral y de Economía, en otras áreas parroquiales, diocesanas e internacionales. Puede dar clases de Teología en un Seminario o en una Universidad. Puede ser responsable de una parroquia en aquello que no implique la potestad de orden. Puede bautizar, presidir matrimonios, dar la Comunión, con el debido permiso del obispo, así como presidir celebraciones de la Palabra y oraciones por los difuntos, además de muchos otros servicios. Muchas mujeres son pilares fundamentales en la pastoral de la Iglesia. En algunos lugares, habría que promover más en estos servicios a los varones.

ACTUAR

Mientras se aclara lo de las diaconisas, los pastores demos a las mujeres el lugar que Jesús quiso para ellas en su Iglesia, sin machismos ni clericalismos antievangélicos.



Obispo Emérito de SCLC

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