Con fuertes disputas internas y tensiones generadas entre el INE y el Tribunal Electoral, avanza la renovación de la dirigencia de MORENA, luego de que el 30 de octubre de 2019 el Tribunal revocara la convocatoria emitida por el Partido ordenándole reponer el procedimiento y tras una cadena de impugnaciones, el pasado 20 de agosto el órgano jurisdiccional estimó que las instancias partidarias no garantizaban el correcto desarrollo del proceso interno imponiéndole al INE la tarea de realizarlo por encuesta.

El Tribunal argumentó que ante el incumplimiento de la dirigencia y el retraso para celebrar la elección, quedaba de manifiesto que no existían condiciones para la autoorganización del procedimiento de cambio de sus dirigentes, por lo que era necesario salvaguardar los derechos de la militancia ordenando al INE encargarse de la renovación de la presidencia y secretaría general. En la sentencia también se advierte que renovar la dirigencia mediante encuesta busca propiciar mayor cohesión partidaria y garantizar funcionalidad en la renovación de esos cargos.

Si bien desde la reforma electoral de 2014 el INE tiene atribuciones para organizar elecciones de dirigentes de partidos políticos sus costos deben cubrirse con su financiamiento; la ley igual determina que debe haber solicitud de parte aprobada por los órganos partidarios internos conforme a sus normas estatutarias, la cual debe presentarse, al menos, cuatro meses antes de la fecha de la elección y durante periodos no electorales, requisitos cuya observancia omitió o reinterpretó el Tribunal.

En medio de esta historia subyace, como ha ocurrido en otros partidos, la desconfianza en un padrón de militantes que aún no se consolida, por ello el Tribunal ordenó que la encuesta sea abierta a todos los ciudadanos que se autoadscriban como militantes o simpatizantes, a la par que cualesquiera de ellos interesado en alcanzar esos cargos de dirigencia pueda postular su candidatura, lo cual ya ocurrió con un registro de 71 participantes.

Veremos qué ocurre con este método impuesto por el Tribunal cuyos lineamientos y convocatoria igual fueron impugnados. Apenas hace dos días el INE acató otra sentencia de la autoridad jurisdiccional para motivar de mejor manera ciertas reglas y garantizar paridad de género en la contienda interna. Así, con el apoyo de una empresa especializada definida por sorteo, se levantarán dos encuestas: la primera, medirá quiénes de las mujeres y de los hombres que buscan la presidencia o la secretaría tienen mayor “reconocimiento” entre los militantes y simpatizantes; en la segunda, competirán en ternas los tres hombre y las tres mujeres mejor posicionadas, aunque en el caso de la Presidencia solo hay tres mujeres registradas, por lo que el INE señaló que pasan en automático a la segunda encuesta. Será presidenta o presidente quien resulte con la mayor aceptación y para garantizar la paridad, la secretaría será ocupada por la persona de género distinto mejor posicionada.

Más allá de la importancia de la elección, el INE está en una encrucijada afrontando el reto de garantizar certeza y credibilidad de una elección partidaria que dependerá de instrumentos distintos a las casillas y a los resultados asentados en actas. Serán ecuestas aplicadas por una empresa especialista sí, pero con todos los riesgos que conlleva. Morena, para consolidarse como partido político, está ante el imperativo de definir de una vez por todas la oferta partidaria que ofrecerá a los ciudadanos, qué tipo de partido será o puede ser, para lo cual requiere liderazgos que lo lleven a superar la condición de moviento social cuyos resultados hoy dependen del carisma y de la aceptación popular de un solo hombre, el presidente de la república.

*Profesor en UP y UNAM, Especialista en Temas Electorales.

@MarcoBanos