/ sábado 2 de diciembre de 2023

Disco duro | Alianza de Medios en tiempos de la posverdad

A tres años de su fundación la Alianza de Medios MX, en voz de su presidenta Martha Ramos, presentó esta semana un diagnóstico del estado que guarda la prensa y la libertad de expresión en el país.

Nació en la coyuntura de crecientes agresiones a medios y periodistas, pero fue más allá de una coyuntural y pasiva exigencia de paz: se propuso rescatar del olvido y la impunidad los casos de periodistas agredidos y asesinados en el país.

Ramos mencionó esta semana: “Durante dos años hemos trabajado de la mano de casas académicas como la UNAM, la Universidad Iberoamericana y la Escuela Libre de Derecho, inspirados por colegas de otras naciones, para contar con una estrategia en este campo. Creamos nuestro portal (alianzademediosmx.org) con múltiples materiales. En particular, hemos puesto en línea casi 100 expedientes que documentan casos de periodistas asesinados por el solo hecho de serlo: por su trabajo informativo.”

Y más allá de las agresiones, tambien está el reto del cambio de modelo de negocio de los medios, para el que no muchos están preparados:

“Otro grave desafío que encaramos es la sostenibilidad de los medios de comunicación, afectados por múltiples factores, incluido un cambio radical, incesante, en el consumo de noticias, cultura y entretenimiento por parte del público. Desde hace más de un año la Alianza ha puesto al alcance de decenas de medios, miembros o no, talleres y laboratorios para el desarrollo de nuevos modelos de negocio, innovación tecnológica y transformación editorial, para lo que hemos contando con el apoyo de plataformas como Google y otras entidades nacionales e internacionales.”

Y la presidenta de la Alianza mencionó una amenaza más, quizá la más importante después de los asesinatos: hacer periodismo en un mundo polarizado.

“Muchos analistas consideran que esta polarización, extendida en tantas naciones, México incluido, conecta con el desencanto ciudadano porque las promesas de la democracia no acaban de ser cumplidas más que para unos cuantos. Nos dicen que extensos segmentos parecen haberse hartado de la pluralidad de voces que alienta la democracia y buscan, en la comodidad de una voz única, la nostalgia del supuesto orden perdido.

No son los nuestros, buenos tiempos para la verdad y los hechos, cimiento de la transparencia y del periodismo. Estamos en la época de la llamada posverdad. Este concepto ya no es más una alegoría académica. Se ejemplifica en la predisposición a validar cualquier cosa que nos resulte gratificante. Eso incluye creer en las conjuras, si ello fortalece nuestros prejuicios; despreciar a los expertos –académicos, científicos, periodistas, políticos, quien sea- si lo que dicen no nos gusta a nosotros o a nuestro círculo de influencia. Ignorar aun los hechos, si nos desagradan. Pero esto es un suicidio como sociedad.

“Frente a estos retos – señaló Martha Ramos-- el periodismo debe ratificar todos los días su misión, reconocer la necesidad social de comunidad, de pertenencia. Y apoyar el ansia de igualdad. (…) Al final del día, estamos convencidos de que todos (de todos los partidos, sectores sociales, ideologías y credos) deseamos lo mejor para México. Hoy decimos que sólo con base en la pluralidad de voces, en la tolerancia ante el pensamiento del otro; en suma, sólo en democracia podemos seguir construyendo, entre todos, un país más unido, más fuerte y más justo. Es en esa batalla que hoy forma filas la Alianza de Medios Mx.”

A tres años de su fundación la Alianza de Medios MX, en voz de su presidenta Martha Ramos, presentó esta semana un diagnóstico del estado que guarda la prensa y la libertad de expresión en el país.

Nació en la coyuntura de crecientes agresiones a medios y periodistas, pero fue más allá de una coyuntural y pasiva exigencia de paz: se propuso rescatar del olvido y la impunidad los casos de periodistas agredidos y asesinados en el país.

Ramos mencionó esta semana: “Durante dos años hemos trabajado de la mano de casas académicas como la UNAM, la Universidad Iberoamericana y la Escuela Libre de Derecho, inspirados por colegas de otras naciones, para contar con una estrategia en este campo. Creamos nuestro portal (alianzademediosmx.org) con múltiples materiales. En particular, hemos puesto en línea casi 100 expedientes que documentan casos de periodistas asesinados por el solo hecho de serlo: por su trabajo informativo.”

Y más allá de las agresiones, tambien está el reto del cambio de modelo de negocio de los medios, para el que no muchos están preparados:

“Otro grave desafío que encaramos es la sostenibilidad de los medios de comunicación, afectados por múltiples factores, incluido un cambio radical, incesante, en el consumo de noticias, cultura y entretenimiento por parte del público. Desde hace más de un año la Alianza ha puesto al alcance de decenas de medios, miembros o no, talleres y laboratorios para el desarrollo de nuevos modelos de negocio, innovación tecnológica y transformación editorial, para lo que hemos contando con el apoyo de plataformas como Google y otras entidades nacionales e internacionales.”

Y la presidenta de la Alianza mencionó una amenaza más, quizá la más importante después de los asesinatos: hacer periodismo en un mundo polarizado.

“Muchos analistas consideran que esta polarización, extendida en tantas naciones, México incluido, conecta con el desencanto ciudadano porque las promesas de la democracia no acaban de ser cumplidas más que para unos cuantos. Nos dicen que extensos segmentos parecen haberse hartado de la pluralidad de voces que alienta la democracia y buscan, en la comodidad de una voz única, la nostalgia del supuesto orden perdido.

No son los nuestros, buenos tiempos para la verdad y los hechos, cimiento de la transparencia y del periodismo. Estamos en la época de la llamada posverdad. Este concepto ya no es más una alegoría académica. Se ejemplifica en la predisposición a validar cualquier cosa que nos resulte gratificante. Eso incluye creer en las conjuras, si ello fortalece nuestros prejuicios; despreciar a los expertos –académicos, científicos, periodistas, políticos, quien sea- si lo que dicen no nos gusta a nosotros o a nuestro círculo de influencia. Ignorar aun los hechos, si nos desagradan. Pero esto es un suicidio como sociedad.

“Frente a estos retos – señaló Martha Ramos-- el periodismo debe ratificar todos los días su misión, reconocer la necesidad social de comunidad, de pertenencia. Y apoyar el ansia de igualdad. (…) Al final del día, estamos convencidos de que todos (de todos los partidos, sectores sociales, ideologías y credos) deseamos lo mejor para México. Hoy decimos que sólo con base en la pluralidad de voces, en la tolerancia ante el pensamiento del otro; en suma, sólo en democracia podemos seguir construyendo, entre todos, un país más unido, más fuerte y más justo. Es en esa batalla que hoy forma filas la Alianza de Medios Mx.”