/ sábado 2 de octubre de 2021

Disco duro | México anti ambiental

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) se llevará a cabo en Glasgow, Escocia, del 1 al 12 de noviembre. En este encuentro, los 197 países integrantes de la Conferencia discutirán los avances del Acuerdo de París sobre la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y México no va a rendir buenas cuentas.

Nada más para empezar, el gobierno de la 4T aplazó su meta de generar 35% de la electricidad que se consume en todos los hogares mexicanos con energías renovables hasta 2030, de acuerdo con el Programa Especial de Cambio Climático 2021-2024.

El objetivo establecido en el decreto presidencial, presentado ante la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), representa un retraso de seis años en las metas de energías renovables, que fueron establecidas en diciembre de 2015 en la Ley de Transición Energética, así como en el compromiso que suscribió México en la Conferencia de las Partes (COP 21) que se realizó en París ese mismo año, donde la meta era la misma, pero debía cumplirse en 2024.

De acuerdo con el Tercer Informe de Gobierno, hasta junio, México no había alcanzado las metas de transición energética establecidas en la ley, pues quedó 3.2 puntos porcentuales por debajo del objetivo de generar 30 por ciento de la energía con fuentes renovables en 2021.

Nuestro país produce 91 por ciento de su energía a través de combustibles fósiles y debe migrar a energías más limpias por acuerdos comerciales con Estados Unidos, pero hasta el momento no lo ha hecho y repite sus metas de reducir solamente en 22 por ciento los gases de efecto invernadero, sin cumplirlas.

Esto nos ha llevado a que México haya perdido en los últimos tres años el atractivo que tenía para captar inversionistas en energías limpias. De acuerdo con el Renewable Energy Country Attractiveness Index (RECAI) elaborado por la firma EY, en 2021 México ocupó la posición número 33 de 40 países analizados. A mediados del sexenio anterior, llegó a ocupar el séptimo lugar a nivel mundial.

Pero esos números no parecen importar. Ayer, en entrevista con este diario, Alfredo González Reyes, titular de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en México de la Secretaría de Economía (SE) adelantó que la posición de nuestro país en la COP26 será de la de proponer que las instituciones financieras regionales e internacionales brinden financiamiento a los países de Latinoamérica y el Caribe para enfrentar el cambio climático.

Es decir, que alguien más pague por energía limpias. Nosotros no, se infiere de esas declaraciones.

Sobre el uso de energía sucias, González Reyes salió con el mexicanísimo nadie está cumpliendo, no pintamos en la contaminación mundial y hay países peores. ¿Por qué nos tendríamos que comprometer nosotros?

“Primero sería interesante saber quién en la comunidad internacional está haciendo eso. Esto es bien importante porque todos los países están enfrentando sus retos, hay que poner en perspectiva las cosas. México representa entre 1.2 y 1.4 por ciento de todas las emisiones globales de dióxido de carbono en el mundo. Entonces ese es un primer dato, no pasamos de 1.4 por ciento de las emisiones globales”, argumentó González.

“Hay otros datos que son importantes poner en perspectiva. Por ejemplo, en India, China y Japón, al último corte que se tiene, se están construyendo 92, 30 y 10 plantas carboeléctricas, respectivamente, digamos dos de ellos comparables con México y uno es una economía de altos ingresos; mientras que en México no se está construyendo ya ninguna central carboeléctrica”.

En lugar de poner primero el compromiso del país con el planeta, independientemente de si los demás países cumplen o no, México demuestra que el tema no está en la agenda de sus prioridades.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) se llevará a cabo en Glasgow, Escocia, del 1 al 12 de noviembre. En este encuentro, los 197 países integrantes de la Conferencia discutirán los avances del Acuerdo de París sobre la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y México no va a rendir buenas cuentas.

Nada más para empezar, el gobierno de la 4T aplazó su meta de generar 35% de la electricidad que se consume en todos los hogares mexicanos con energías renovables hasta 2030, de acuerdo con el Programa Especial de Cambio Climático 2021-2024.

El objetivo establecido en el decreto presidencial, presentado ante la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), representa un retraso de seis años en las metas de energías renovables, que fueron establecidas en diciembre de 2015 en la Ley de Transición Energética, así como en el compromiso que suscribió México en la Conferencia de las Partes (COP 21) que se realizó en París ese mismo año, donde la meta era la misma, pero debía cumplirse en 2024.

De acuerdo con el Tercer Informe de Gobierno, hasta junio, México no había alcanzado las metas de transición energética establecidas en la ley, pues quedó 3.2 puntos porcentuales por debajo del objetivo de generar 30 por ciento de la energía con fuentes renovables en 2021.

Nuestro país produce 91 por ciento de su energía a través de combustibles fósiles y debe migrar a energías más limpias por acuerdos comerciales con Estados Unidos, pero hasta el momento no lo ha hecho y repite sus metas de reducir solamente en 22 por ciento los gases de efecto invernadero, sin cumplirlas.

Esto nos ha llevado a que México haya perdido en los últimos tres años el atractivo que tenía para captar inversionistas en energías limpias. De acuerdo con el Renewable Energy Country Attractiveness Index (RECAI) elaborado por la firma EY, en 2021 México ocupó la posición número 33 de 40 países analizados. A mediados del sexenio anterior, llegó a ocupar el séptimo lugar a nivel mundial.

Pero esos números no parecen importar. Ayer, en entrevista con este diario, Alfredo González Reyes, titular de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en México de la Secretaría de Economía (SE) adelantó que la posición de nuestro país en la COP26 será de la de proponer que las instituciones financieras regionales e internacionales brinden financiamiento a los países de Latinoamérica y el Caribe para enfrentar el cambio climático.

Es decir, que alguien más pague por energía limpias. Nosotros no, se infiere de esas declaraciones.

Sobre el uso de energía sucias, González Reyes salió con el mexicanísimo nadie está cumpliendo, no pintamos en la contaminación mundial y hay países peores. ¿Por qué nos tendríamos que comprometer nosotros?

“Primero sería interesante saber quién en la comunidad internacional está haciendo eso. Esto es bien importante porque todos los países están enfrentando sus retos, hay que poner en perspectiva las cosas. México representa entre 1.2 y 1.4 por ciento de todas las emisiones globales de dióxido de carbono en el mundo. Entonces ese es un primer dato, no pasamos de 1.4 por ciento de las emisiones globales”, argumentó González.

“Hay otros datos que son importantes poner en perspectiva. Por ejemplo, en India, China y Japón, al último corte que se tiene, se están construyendo 92, 30 y 10 plantas carboeléctricas, respectivamente, digamos dos de ellos comparables con México y uno es una economía de altos ingresos; mientras que en México no se está construyendo ya ninguna central carboeléctrica”.

En lugar de poner primero el compromiso del país con el planeta, independientemente de si los demás países cumplen o no, México demuestra que el tema no está en la agenda de sus prioridades.