/ domingo 12 de diciembre de 2021

Eco

Hace cerca de 70 años, Salvador Novo inauguró el teatro La capilla en los rumbos de Coyoacán. Literalmente se trataba de la capilla en desuso de una ex hacienda del rumbo. Quizá por eso se ha quedado en el sitio el ambiente sacro, y cada representación es ahí una especie de ceremonia religiosa (como debiera ser siempre y en todo lugar cada función teatral).

El recinto se inauguró en 1953 con la obra El presidente hereda, del italiano Giulio Cesare Viola, dirigida por el mismo Novo, y la temporada alcanzó 142 funciones, nada mal para tratarse de un recinto tan alejado del circuito tradicional y de una obra "distinta" a lo que habitualmente se veía en los escenarios.

Mara Reyes, en su columna Diorama teatral, definió el montaje como Teatro Moderno, y al leer la sinopsis me parece que la trama está más vigente que nunca, pues aborda la corrupción en las altas esferas políticas.

Pero más allá del argumento, me detengo en esa definición del montaje: “Teatro moderno”, que era precisamente el que buscaba impulsar Novo; no por nada estrenó ahí Esperando a Godot, de Beckett, y dos de sus propios textos: A ocho columnas y Diálogos.

Ese espíritu de modernidad, de búsqueda, de experimentación se quedó impregnado en las paredes de La capilla. Así lo mantuvo Jesusa Rodríguez todos los años que estuvo al frente del lugar; y desde hace dos décadas lo siguen manteniendo Boris Shoemann y Los endebles que ahora lo programan y administran.

Recuerdo esto a raíz de ver ECO, a la que acudí a invitación de Adriana González, quien me anticipó: “creo que te va a encantar”.

Las preguntas para el espectador inician desde el momento mismo de leer el título, ECO. ¿Es un epígrafe, es un homenaje al gran Umberto Eco, alude al término que tiene que ver con la repetición de un sonido?

No se ha resuelto esta primera interrogante cuando viene la segunda. Recibe al público un escenario en cámara negra casi absoluta; y digo casi porque lo ocupan ya un par de sillas (también negras), y en el suelo un círculo formado por pequeños trozos de madera, y otro montón de los mismos en proscenio.

No contaré mucho más para no arruinar la experiencia de quienes después de leer este texto se animen a ir a ver/escuchar/sentir esta propuesta.

Sí diré que Salvador Novo debe estar tranquilo pues el espíritu innovador que buscaba al abrir este espacio se ha mantenido.

Teatro, danza, reflexión, concierto, terapia, metáfora… ¿qué es lo que sucede en el escenario? A esto hay que sumar otras preguntas, que el actor lanza a los espectadores, y que son respondidas por un público titubeante que a su vez se cuestiona: ¿debo responder o sólo es parte de la acción dramática?

En la información oficial se explica que “ECO es un suceso escénico de Rodrigo Castillo Filomarino (dramaturgia, dirección y música original), y el elenco lo integran José Alberto Gallardo y Yansi Méndez, conformando un experimentado y heterogéneo equipo”.

Y vaya que lo es. La idea es muy interesante, la música es soberbia, la actuación clara y contundente y la parte coreográfica estupenda y maravillosamente bien ejecutada.

ECO ofrece dos últimas funciones en el teatro La capilla, Madrid 13 en Coyoacán, los próximos jueves 16 y viernes 17 de diciembre.

Adriana tenía razón: Me gustó.


Hace cerca de 70 años, Salvador Novo inauguró el teatro La capilla en los rumbos de Coyoacán. Literalmente se trataba de la capilla en desuso de una ex hacienda del rumbo. Quizá por eso se ha quedado en el sitio el ambiente sacro, y cada representación es ahí una especie de ceremonia religiosa (como debiera ser siempre y en todo lugar cada función teatral).

El recinto se inauguró en 1953 con la obra El presidente hereda, del italiano Giulio Cesare Viola, dirigida por el mismo Novo, y la temporada alcanzó 142 funciones, nada mal para tratarse de un recinto tan alejado del circuito tradicional y de una obra "distinta" a lo que habitualmente se veía en los escenarios.

Mara Reyes, en su columna Diorama teatral, definió el montaje como Teatro Moderno, y al leer la sinopsis me parece que la trama está más vigente que nunca, pues aborda la corrupción en las altas esferas políticas.

Pero más allá del argumento, me detengo en esa definición del montaje: “Teatro moderno”, que era precisamente el que buscaba impulsar Novo; no por nada estrenó ahí Esperando a Godot, de Beckett, y dos de sus propios textos: A ocho columnas y Diálogos.

Ese espíritu de modernidad, de búsqueda, de experimentación se quedó impregnado en las paredes de La capilla. Así lo mantuvo Jesusa Rodríguez todos los años que estuvo al frente del lugar; y desde hace dos décadas lo siguen manteniendo Boris Shoemann y Los endebles que ahora lo programan y administran.

Recuerdo esto a raíz de ver ECO, a la que acudí a invitación de Adriana González, quien me anticipó: “creo que te va a encantar”.

Las preguntas para el espectador inician desde el momento mismo de leer el título, ECO. ¿Es un epígrafe, es un homenaje al gran Umberto Eco, alude al término que tiene que ver con la repetición de un sonido?

No se ha resuelto esta primera interrogante cuando viene la segunda. Recibe al público un escenario en cámara negra casi absoluta; y digo casi porque lo ocupan ya un par de sillas (también negras), y en el suelo un círculo formado por pequeños trozos de madera, y otro montón de los mismos en proscenio.

No contaré mucho más para no arruinar la experiencia de quienes después de leer este texto se animen a ir a ver/escuchar/sentir esta propuesta.

Sí diré que Salvador Novo debe estar tranquilo pues el espíritu innovador que buscaba al abrir este espacio se ha mantenido.

Teatro, danza, reflexión, concierto, terapia, metáfora… ¿qué es lo que sucede en el escenario? A esto hay que sumar otras preguntas, que el actor lanza a los espectadores, y que son respondidas por un público titubeante que a su vez se cuestiona: ¿debo responder o sólo es parte de la acción dramática?

En la información oficial se explica que “ECO es un suceso escénico de Rodrigo Castillo Filomarino (dramaturgia, dirección y música original), y el elenco lo integran José Alberto Gallardo y Yansi Méndez, conformando un experimentado y heterogéneo equipo”.

Y vaya que lo es. La idea es muy interesante, la música es soberbia, la actuación clara y contundente y la parte coreográfica estupenda y maravillosamente bien ejecutada.

ECO ofrece dos últimas funciones en el teatro La capilla, Madrid 13 en Coyoacán, los próximos jueves 16 y viernes 17 de diciembre.

Adriana tenía razón: Me gustó.