/ lunes 6 de julio de 2020

Economía 4.0 | TMEC: ¿Déjà vu? Parte I

“El Tratado significa más empleo y mejor pagado para los mexicanos. Esto es lo fundamental; y es así, porque vendrán más capitales, más inversión…. En palabras sencillas, podremos crecer más rápido y entonces concentrar mejor nuestra atención para beneficiar a quienes menos tienen”: fue el mensaje presidencial por la culminación de las negociaciones del TLCAN (agosto, 1992).

Para Donald Trump el TLCAN fue “el peor tratado” firmado por su país. El Congressional Budget Office: “el comercio de Estados Unidos con México estaba creciendo antes de la implementación del TLCAN y probablemente habría continuado creciendo con o sin el acuerdo en una escala que empequeñece los efectos del propio TLCAN”.

Pero ¿qué significó para México? No hay duda, no fue lo que el Poder Ejecutivo pensó: 52 millones de pobres, 80% de las empresas en la informalidad y los problemas crónicos de las finanzas públicas lo confirman.

El planteamiento del Premio Nobel Paul Krugman es contundente: “miremos a México, que hizo una liberalización comercial radical en 1985-88, luego se unió al TLCAN. Ha visto una transformación de su economía en muchos aspectos; ha pasado de una economía que no exportaba mucho más que petróleo y turismo a una importante potencia de exportación manufacturera. ¿Y el efecto sobre el desarrollo ha sido? Decepcionante”

¿Tiene el T-MEC otro destino en medio de la mayor recesión en un siglo, el Covid-19 y los problemas estructurales de la economía mexicana?

Exportar bienes que se fabrican con 75% de insumos intermedios importados no es factor de progreso: es sinónimo de bajo valor agregado y poco contenido nacional, reducida innovación endógena y limitada participación de empresas mexicanas.

Ningún país ha logrado alcanzar mayor bienestar al quedar atrapado en procesos maquiladores y no contar empresas altamente productivas y con capital humano capaz de competir en el desarrollo de tecnología propia.

No se debe perder de vista: en el comercio mundial el tamaño de las empresas si importa, es excluyente por su naturaleza.

En México existen menos de seis mil empresas exportadoras de manufacturas (de 5.5 millones de unidades económicas contabilizadas por el INEGI) y el número es inferior a las existentes en 2008.

De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del INEGI el 94% de las unidades económicas en México son micronegocios pero sólo aportan el 0.1% del valor de las exportaciones en manufacturas.

Las pequeñas empresas lo hacen con 0.4%. El primer reto se encuentra en su baja capacidad productiva.

Las empresas que contribuyen con el 95.3% se distinguen por su productividad, calidad, certificaciones, capital humano, capital físico, tecnología y vínculos empresariales. Las trasnacionales tienen poder de mercado y patentes.

La expectativa del T-MEC es elevada: “Con ello, las empresas nacionales y extranjeras verán en el país una oportunidad para hacer más negocios, lo cual se traducirá en nuevas oportunidades de empleo, sobre todo para aquellos que se han visto más afectados por la pandemia” Mónica Fernández Balboa, presidenta del Senado.

Pero ¿De qué sirve el Capítulo 25 del T-MEC (pequeñas y medianas empresas) sin un programa de desarrollo industrial? ¿Cuál es la política económica para tener más éxito que en el TLCAN?

¿Cómo enfrentará México la restricción para firmar un acuerdo de libre comercio con países como China?

La respuesta se encuentra en la Política Industrial.



Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico



Te recomendamos el podcast ⬇️

Spotify

Apple Podcasts

Google Podcasts

Acast

“El Tratado significa más empleo y mejor pagado para los mexicanos. Esto es lo fundamental; y es así, porque vendrán más capitales, más inversión…. En palabras sencillas, podremos crecer más rápido y entonces concentrar mejor nuestra atención para beneficiar a quienes menos tienen”: fue el mensaje presidencial por la culminación de las negociaciones del TLCAN (agosto, 1992).

Para Donald Trump el TLCAN fue “el peor tratado” firmado por su país. El Congressional Budget Office: “el comercio de Estados Unidos con México estaba creciendo antes de la implementación del TLCAN y probablemente habría continuado creciendo con o sin el acuerdo en una escala que empequeñece los efectos del propio TLCAN”.

Pero ¿qué significó para México? No hay duda, no fue lo que el Poder Ejecutivo pensó: 52 millones de pobres, 80% de las empresas en la informalidad y los problemas crónicos de las finanzas públicas lo confirman.

El planteamiento del Premio Nobel Paul Krugman es contundente: “miremos a México, que hizo una liberalización comercial radical en 1985-88, luego se unió al TLCAN. Ha visto una transformación de su economía en muchos aspectos; ha pasado de una economía que no exportaba mucho más que petróleo y turismo a una importante potencia de exportación manufacturera. ¿Y el efecto sobre el desarrollo ha sido? Decepcionante”

¿Tiene el T-MEC otro destino en medio de la mayor recesión en un siglo, el Covid-19 y los problemas estructurales de la economía mexicana?

Exportar bienes que se fabrican con 75% de insumos intermedios importados no es factor de progreso: es sinónimo de bajo valor agregado y poco contenido nacional, reducida innovación endógena y limitada participación de empresas mexicanas.

Ningún país ha logrado alcanzar mayor bienestar al quedar atrapado en procesos maquiladores y no contar empresas altamente productivas y con capital humano capaz de competir en el desarrollo de tecnología propia.

No se debe perder de vista: en el comercio mundial el tamaño de las empresas si importa, es excluyente por su naturaleza.

En México existen menos de seis mil empresas exportadoras de manufacturas (de 5.5 millones de unidades económicas contabilizadas por el INEGI) y el número es inferior a las existentes en 2008.

De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del INEGI el 94% de las unidades económicas en México son micronegocios pero sólo aportan el 0.1% del valor de las exportaciones en manufacturas.

Las pequeñas empresas lo hacen con 0.4%. El primer reto se encuentra en su baja capacidad productiva.

Las empresas que contribuyen con el 95.3% se distinguen por su productividad, calidad, certificaciones, capital humano, capital físico, tecnología y vínculos empresariales. Las trasnacionales tienen poder de mercado y patentes.

La expectativa del T-MEC es elevada: “Con ello, las empresas nacionales y extranjeras verán en el país una oportunidad para hacer más negocios, lo cual se traducirá en nuevas oportunidades de empleo, sobre todo para aquellos que se han visto más afectados por la pandemia” Mónica Fernández Balboa, presidenta del Senado.

Pero ¿De qué sirve el Capítulo 25 del T-MEC (pequeñas y medianas empresas) sin un programa de desarrollo industrial? ¿Cuál es la política económica para tener más éxito que en el TLCAN?

¿Cómo enfrentará México la restricción para firmar un acuerdo de libre comercio con países como China?

La respuesta se encuentra en la Política Industrial.



Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico



Te recomendamos el podcast ⬇️

Spotify

Apple Podcasts

Google Podcasts

Acast