/ domingo 25 de octubre de 2020

Ecos lejanos

“Todos somos hermanos, somos hijos de Dios”


Así, tal cual, me lo enseñaron en la escuela católica de monjas Teresianas que se encargaron de mi formación, y sí, siempre he estado convencida de que así debe ser.

La frase viene a colación derivado de las declaraciones del Papa Francisco recientemente dadas a conocer, y en las que por vez primera se mostró a favor de que pueda haber una ley de uniones civiles para homosexuales: fue en el documental llamado “Francesco” del director Evgeny Afineevsky, judío nacido en Rusia y quien describe a S.S. como “el gran conector”, abordando algunos de los temas más delicados y apremiantes para nuestro mundo actual.

La producción -de dos horas de duración-, inicia en la Plaza de San Pedro totalmente vacía y lluviosa, la noche del 27 de marzo del presente año, fecha en que el Papa dirigió un solitario servicio de oración por el alivio de la pandemia del COVID-19 que entonces comenzaba a extenderse rápidamente por el planeta.

Posteriormente, se observan calles vacías en diferentes países, anunciando a sus habitantes las palabras de S.S. Francisco “estamos todos en el mismo barco” … A decir del autor, el Papa alerta sobre la horrible situación que los seres humanos hemos generado, aunque a la vez intenta infundir esperanza, luz y amor en la gente: “Es la historia de nosotros y de Él, ayudándonos a entender estas cosas”.

Temas como la creciente brecha entre ricos y pobres, el racismo, el cambio climático, el abuso sexual, la homosexualidad, la migración, la polarización política y las relaciones entre cristianos, musulmanes y judíos, son abordados por Jorge Mario Bergoglio -el Papa-.

Pues bien, tratemos un poco la frase que le ha dado vuelta al mundo y ha sido comentada en todos los medios de comunicación: “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia, son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie ni hacerle la vida imposible por eso (…) Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil, tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso…”, dijo el Papa.

Si bien es cierto que las palabras de Francisco no están abiertamente orientadas a la comunidad lésbico gay, si dejan un mensaje a quienes forman la integran y no se atreven a enfrentarlo ante la sociedad asumiendo el conflicto que ello representa en todos los ámbitos.

Vatican News, el portal del Vaticano, advierte: “El Papa responde los cuestionamientos "con sabiduría y generosidad" compartiendo "ejemplos conmovedores de sus lecciones de vida", relanzando ideales que "pueden ayudarnos a construir un puente hacia un futuro mejor y a crecer como comunidad global".

Evidentemente, los comentarios del Pontífice pueden cambiar los debates sobre el estatus legal de las parejas del mismo sexo en el mundo. Adicionalmente, los críticos conservadores de la iglesia católica, quienes lo acusan de diluir la doctrina eclesial, han tomado sus dichos como una contradicción con sus enseñanzas: “La iglesia no puede apoyar la aceptación de relaciones objetivamente inmorales”, dijo el obispo Tobin de Providence, EU.

El tema derivará en debate, dará mucho qué hablar; por supuesto que la unión civil no es igual que un matrimonio, pero igualmente en materia de derecho, independientemente de sus preferencias sexuales, hombres y mujeres deben estar protegidas por el Estado. Las leyes de adopción no exigen ser heterosexual para criar y formar a un hijo adoptado, muchas parejas homosexuales crían a sus hijos a veces mejor que las heterosexuales: estos niños deben tener los mismos derechos que cualquiera…

Finalmente, la familia, al igual que cualquier otra institución, es un producto social sujeto a modificaciones. Lo relevante de tema, a mi parecer, es el cambio de discurso respecto a la discriminación y el odio en cualquiera de los ámbitos que puedan provocar estos sentimientos sea de género, racial, ideológico, político, religioso o cualquier otro. Así sea…

gamogui@hotmail.com


“Todos somos hermanos, somos hijos de Dios”


Así, tal cual, me lo enseñaron en la escuela católica de monjas Teresianas que se encargaron de mi formación, y sí, siempre he estado convencida de que así debe ser.

La frase viene a colación derivado de las declaraciones del Papa Francisco recientemente dadas a conocer, y en las que por vez primera se mostró a favor de que pueda haber una ley de uniones civiles para homosexuales: fue en el documental llamado “Francesco” del director Evgeny Afineevsky, judío nacido en Rusia y quien describe a S.S. como “el gran conector”, abordando algunos de los temas más delicados y apremiantes para nuestro mundo actual.

La producción -de dos horas de duración-, inicia en la Plaza de San Pedro totalmente vacía y lluviosa, la noche del 27 de marzo del presente año, fecha en que el Papa dirigió un solitario servicio de oración por el alivio de la pandemia del COVID-19 que entonces comenzaba a extenderse rápidamente por el planeta.

Posteriormente, se observan calles vacías en diferentes países, anunciando a sus habitantes las palabras de S.S. Francisco “estamos todos en el mismo barco” … A decir del autor, el Papa alerta sobre la horrible situación que los seres humanos hemos generado, aunque a la vez intenta infundir esperanza, luz y amor en la gente: “Es la historia de nosotros y de Él, ayudándonos a entender estas cosas”.

Temas como la creciente brecha entre ricos y pobres, el racismo, el cambio climático, el abuso sexual, la homosexualidad, la migración, la polarización política y las relaciones entre cristianos, musulmanes y judíos, son abordados por Jorge Mario Bergoglio -el Papa-.

Pues bien, tratemos un poco la frase que le ha dado vuelta al mundo y ha sido comentada en todos los medios de comunicación: “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia, son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie ni hacerle la vida imposible por eso (…) Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil, tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso…”, dijo el Papa.

Si bien es cierto que las palabras de Francisco no están abiertamente orientadas a la comunidad lésbico gay, si dejan un mensaje a quienes forman la integran y no se atreven a enfrentarlo ante la sociedad asumiendo el conflicto que ello representa en todos los ámbitos.

Vatican News, el portal del Vaticano, advierte: “El Papa responde los cuestionamientos "con sabiduría y generosidad" compartiendo "ejemplos conmovedores de sus lecciones de vida", relanzando ideales que "pueden ayudarnos a construir un puente hacia un futuro mejor y a crecer como comunidad global".

Evidentemente, los comentarios del Pontífice pueden cambiar los debates sobre el estatus legal de las parejas del mismo sexo en el mundo. Adicionalmente, los críticos conservadores de la iglesia católica, quienes lo acusan de diluir la doctrina eclesial, han tomado sus dichos como una contradicción con sus enseñanzas: “La iglesia no puede apoyar la aceptación de relaciones objetivamente inmorales”, dijo el obispo Tobin de Providence, EU.

El tema derivará en debate, dará mucho qué hablar; por supuesto que la unión civil no es igual que un matrimonio, pero igualmente en materia de derecho, independientemente de sus preferencias sexuales, hombres y mujeres deben estar protegidas por el Estado. Las leyes de adopción no exigen ser heterosexual para criar y formar a un hijo adoptado, muchas parejas homosexuales crían a sus hijos a veces mejor que las heterosexuales: estos niños deben tener los mismos derechos que cualquiera…

Finalmente, la familia, al igual que cualquier otra institución, es un producto social sujeto a modificaciones. Lo relevante de tema, a mi parecer, es el cambio de discurso respecto a la discriminación y el odio en cualquiera de los ámbitos que puedan provocar estos sentimientos sea de género, racial, ideológico, político, religioso o cualquier otro. Así sea…

gamogui@hotmail.com