/ domingo 8 de noviembre de 2020

Ecos lejanos

EL EDUCADO DIFIERE DEL NO EDUCADO TANTO COMO EL QUE VIVE DIFIERE DEL MUERTO.”


Tras poco más de ocho meses después de registrar los primeros casos de coronavirus, Japón aún no ha impuesto confinamientos obligatorios, multas o cuarentena a sus habitantes y, sin embargo, la vida vuelve poco a poco a la normalidad.

Restaurantes, bares, escuelas y cualquier negocio se encuentran abiertos y la puntualidad de sus trenes vuelve a citar a la concurrencia acostumbrada, a la vez que el gobierno implementa campañas nacionales para incentivar a la población a viajar dentro del país o comer afuera, en afán de reactivar la economía; según sus autoridades, el resultado de un “acercamiento único” a la pandemia ha cooperado para mantener el virus a raya y reducir el impacto económico.

Si bien es cierto que no es este el mejor resultado entre naciones asiáticas como Tailandia, Corea del Sur o Vietnam, también lo es que, a merced de medidas más drásticas, se han presentado menos casos; según cifras oficiales, hasta principios del pasado mes de octubre, la nación asiática había registrado unas 1.500 muertes y poco más de 82.000 casos.

Es innegable que la vida de la gente es más grata en países con un gobierno responsable y funcionarios con profesionalismo y compromiso, que piensan, planean y si es necesario corrigen, no se limitan a ejecutar sin estrategias claras y omisión de resultados, pese a que éstos puedan estar equivocados.

Retomando el ejemplo de Japón, en septiembre el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología rindió un informe del estado de la educación, presentando a la vez estrategias para el futuro inmediato: de acuerdo con el documento”, se concluye que la Duma -el Congreso-, aprobó un segundo presupuesto complementario para septiembre-diciembre de 2020 por 161.7 mil millones de yenes -aproximadamente 32,530 mil millones de pesos-.

Además, la asistencia a la escuela en todos los niveles -preescolar, primaria y secundaria, bachillerato y vocacional-, iniciaron desde el 1 de junio en más del 98 por ciento de los planteles, fecha para la que ya se tenía control sobre la pandemia, no sobre sus consecuencias… Cifras al retornar a clases: hubo alumnos infectados -242 de más de 12 millones; 137 de ellos se contagiaron en su casa-, lo cual implica que menos de un cinco% de los contaminados adquirieron la enfermedad en su escuela.

Así pues, se diseñó el “Paquete comprensivo para asegurar el aprendizaje de los niños”, cuyos propósitos se basan en el diseño de políticas para organizar y ejecutar planes de estudio a fin de garantizar un aprendizaje eficaz; proporcionar apoyo, material y personal que aseguren el aprendizaje del alumnado a escala nacional, contemplando la premisa de que la sociedad como un todo tendrá que vivir con el COVID por un largo periodo, a sabiendas de que esto no terminará pronto: se da preferencia a los conocimientos fundamentales, se reduce la carga de docentes y de alumnos con el ánimo de concentrarse en el aprendizaje. Se pierden actividades físicas y actividades en clubes. A diferencia de casi todo el mundo, no se trata de intentar contener el coronavirus: Japón ha decidido aprender a convivir con el virus; a decir de las autoridades japonesas en materia de salud, se trató de disminuir la trasmisión tanto como fuera posible, a la vez que se mantenían las actividades sociales y económicas.

En efecto, conforme al comportamiento del virus que ahora rebrota en muchos países del mundo, debemos aceptar que este virus, como la mayoría de las enfermedades infecciosas son difíciles de eliminar por lo que la mejor forma de combatirlo es aprender a vivir con él.

Una segunda ola amenaza Europa, en Estados Unidos, México y varios países América, la pandemia no cede y los pronósticos de nuevos casos son cada vez más preocupantes para el invierno, al referirse a esta situación, Japón espera que su experiencia pueda servir a otros países para pensar nuevas formas de lidiar con este virus, comprendiendo que se trata también de salvar la economía.

Complicado pensar en que, en nuestro caso particular, las autoridades comandadas por el Dr. Hugo López, lo entiendan. Así sea…

gamogui@hotmail.com



EL EDUCADO DIFIERE DEL NO EDUCADO TANTO COMO EL QUE VIVE DIFIERE DEL MUERTO.”


Tras poco más de ocho meses después de registrar los primeros casos de coronavirus, Japón aún no ha impuesto confinamientos obligatorios, multas o cuarentena a sus habitantes y, sin embargo, la vida vuelve poco a poco a la normalidad.

Restaurantes, bares, escuelas y cualquier negocio se encuentran abiertos y la puntualidad de sus trenes vuelve a citar a la concurrencia acostumbrada, a la vez que el gobierno implementa campañas nacionales para incentivar a la población a viajar dentro del país o comer afuera, en afán de reactivar la economía; según sus autoridades, el resultado de un “acercamiento único” a la pandemia ha cooperado para mantener el virus a raya y reducir el impacto económico.

Si bien es cierto que no es este el mejor resultado entre naciones asiáticas como Tailandia, Corea del Sur o Vietnam, también lo es que, a merced de medidas más drásticas, se han presentado menos casos; según cifras oficiales, hasta principios del pasado mes de octubre, la nación asiática había registrado unas 1.500 muertes y poco más de 82.000 casos.

Es innegable que la vida de la gente es más grata en países con un gobierno responsable y funcionarios con profesionalismo y compromiso, que piensan, planean y si es necesario corrigen, no se limitan a ejecutar sin estrategias claras y omisión de resultados, pese a que éstos puedan estar equivocados.

Retomando el ejemplo de Japón, en septiembre el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología rindió un informe del estado de la educación, presentando a la vez estrategias para el futuro inmediato: de acuerdo con el documento”, se concluye que la Duma -el Congreso-, aprobó un segundo presupuesto complementario para septiembre-diciembre de 2020 por 161.7 mil millones de yenes -aproximadamente 32,530 mil millones de pesos-.

Además, la asistencia a la escuela en todos los niveles -preescolar, primaria y secundaria, bachillerato y vocacional-, iniciaron desde el 1 de junio en más del 98 por ciento de los planteles, fecha para la que ya se tenía control sobre la pandemia, no sobre sus consecuencias… Cifras al retornar a clases: hubo alumnos infectados -242 de más de 12 millones; 137 de ellos se contagiaron en su casa-, lo cual implica que menos de un cinco% de los contaminados adquirieron la enfermedad en su escuela.

Así pues, se diseñó el “Paquete comprensivo para asegurar el aprendizaje de los niños”, cuyos propósitos se basan en el diseño de políticas para organizar y ejecutar planes de estudio a fin de garantizar un aprendizaje eficaz; proporcionar apoyo, material y personal que aseguren el aprendizaje del alumnado a escala nacional, contemplando la premisa de que la sociedad como un todo tendrá que vivir con el COVID por un largo periodo, a sabiendas de que esto no terminará pronto: se da preferencia a los conocimientos fundamentales, se reduce la carga de docentes y de alumnos con el ánimo de concentrarse en el aprendizaje. Se pierden actividades físicas y actividades en clubes. A diferencia de casi todo el mundo, no se trata de intentar contener el coronavirus: Japón ha decidido aprender a convivir con el virus; a decir de las autoridades japonesas en materia de salud, se trató de disminuir la trasmisión tanto como fuera posible, a la vez que se mantenían las actividades sociales y económicas.

En efecto, conforme al comportamiento del virus que ahora rebrota en muchos países del mundo, debemos aceptar que este virus, como la mayoría de las enfermedades infecciosas son difíciles de eliminar por lo que la mejor forma de combatirlo es aprender a vivir con él.

Una segunda ola amenaza Europa, en Estados Unidos, México y varios países América, la pandemia no cede y los pronósticos de nuevos casos son cada vez más preocupantes para el invierno, al referirse a esta situación, Japón espera que su experiencia pueda servir a otros países para pensar nuevas formas de lidiar con este virus, comprendiendo que se trata también de salvar la economía.

Complicado pensar en que, en nuestro caso particular, las autoridades comandadas por el Dr. Hugo López, lo entiendan. Así sea…

gamogui@hotmail.com