/ domingo 7 de noviembre de 2021

Ecos lejanos | El cambio climático está aquí

“QUISIERA AL MUNDO YO ENSEÑAR…”

El cambio climático está aquí, lo sabemos desde hace muchos años aunque -en especial los adultos-nos hemos negado a aceptarlo: ante su impacto con el paso del tiempo, quienes habrán de enfrentar las peores consecuencias serán nuestros jóvenes y niños que, al contemplar la situación, han sido más consientes: los jóvenes de todo el mundo han empezado a manifestarse a una escala nunca antes vista; el mayor ejemplo había sido la sueca Greta Thunberg, quien a los 16 años, en el 2018, desató un movimiento a nivel mundial de niños en edad escolar para exigir mayores medidas de los gobiernos para luchar contra el cambio climático. En nuestros días, millones de jóvenes se han involucrado mediante su participación en marchas de respaldo a favor de la causa.

Esta nueva generación de jóvenes activistas nos está demostrando la preocupación de miles de ellos en los problemas sociales, políticos y ambientales, y a la vez hacen evidente su capacidad para hacer algo al respecto.

Hemos de reconocer que enfrentar el cambio climático necesita ser un esfuerzo concertado y coordinado, debe ser algo más que la suma de las acciones individuales para lo cual los gobiernos tienen un rol especial en la dirección de acciones en favor del clima, dado que son ellos quienes tienen el poder de promulgar las políticas necesarias para reducir las emisiones globales, lo cual incluye desde luego regulaciones a la industria, pero también la emisión de políticas dirigidas a estimular opciones sostenibles por parte de la sociedad.

Sin embargo, ha sido mucho el tiempo dedicado en la COP26 de Glasgow al papel de las nuevas generaciones y el empoderamiento público, para elevar la voz de los jóvenes en la acción climática y demostrar el papel fundamental de la capacitación pública y la educación; es por ello que la cumbre ha previsto diversas acciones que involucran a organizaciones juveniles como la austriaca IAAI (siglas en inglés de la Asociación internacional para el avance de enfoques innovadores ante los desafíos globales), que impulsa una red de iniciativas llamada GloCha que opera a través de la Fundación de Desafíos Globales de Nueva York.

Entre los diversos acuerdos alcanzados en la COP26, se realizaron serios compromisos para abandonar el uso de combustibles fósiles de manera gradual; es por ello que el presidente de la Cumbre, Alok Shalma aseguró que "el fin del carbón está a la vista… Los países están dando la espalda al carbón y avanzan hacia fuentes de energía más baratas y renovables", afirmó, al señalar que cerca de 42 países se han adherido a una declaración que defiende el final de la construcción de nuevas centrales eléctricas de carbón y apuesta por el impulso de las fuentes energéticas limpias, compromiso que firmaron alrededor de 190 gobiernos nacionales, regionales y empresas presentes en el evento.

Por su parte, miles de jóvenes de diversos movimientos ecologistas el pasado viernes tomaron las calles de Glasgow en una marcha organizada por la organización ambientalista FFF (Fridays For Future) para exigir justicia climática y racial a los líderes mundiales que participaron en la COP26. Al grito de "¿Qué es lo que queremos?: ¡Justicia climática!... El cambio climático es una guerra de los ricos contra los pobres”’, miles de jóvenes activistas manifestaron su indignación ante la pasividad de la clase política, a la que acusan de “perder el tiempo y engañar a la gente en reuniones como la COP26”.

Así las cosas, el tema central, decíamos, será el papel de la juventud y el empoderamiento ciudadano en defensa del clima. Sin embargo, ello no les ha librado de las críticas de la activista sueca Greta Thunberg, gran protagonista de este tipo de movilizaciones, que viernes y sábado participó en las dos manifestaciones convocadas en Glasgow, además de haber calificado esta Cumbre como “la más excluyente jamás celebrada”, "un festival de lavado de imagen verde" y "dos semanas de 'bla, bla, bla' por parte de los políticos".

Evidentemente con discursos y manifestaciones no se salvará el planeta: La naturaleza se rige por principios inalterables; no hay forma de que el agua corra hacia otra parte que no sean las superficies bajas; los vientos corren hacia las depresiones; la gravedad es inalterable y reconocerlo es el principio del cambio. Sin embargo, sin el esfuerzo, la inteligencia y la voluntad de la sociedad, nada será factible. Los niños y jóvenes tienen aún mayor conciencia, pero la educación ambiental nos incluye a todos.


gamogui@hotmail.com

“QUISIERA AL MUNDO YO ENSEÑAR…”

El cambio climático está aquí, lo sabemos desde hace muchos años aunque -en especial los adultos-nos hemos negado a aceptarlo: ante su impacto con el paso del tiempo, quienes habrán de enfrentar las peores consecuencias serán nuestros jóvenes y niños que, al contemplar la situación, han sido más consientes: los jóvenes de todo el mundo han empezado a manifestarse a una escala nunca antes vista; el mayor ejemplo había sido la sueca Greta Thunberg, quien a los 16 años, en el 2018, desató un movimiento a nivel mundial de niños en edad escolar para exigir mayores medidas de los gobiernos para luchar contra el cambio climático. En nuestros días, millones de jóvenes se han involucrado mediante su participación en marchas de respaldo a favor de la causa.

Esta nueva generación de jóvenes activistas nos está demostrando la preocupación de miles de ellos en los problemas sociales, políticos y ambientales, y a la vez hacen evidente su capacidad para hacer algo al respecto.

Hemos de reconocer que enfrentar el cambio climático necesita ser un esfuerzo concertado y coordinado, debe ser algo más que la suma de las acciones individuales para lo cual los gobiernos tienen un rol especial en la dirección de acciones en favor del clima, dado que son ellos quienes tienen el poder de promulgar las políticas necesarias para reducir las emisiones globales, lo cual incluye desde luego regulaciones a la industria, pero también la emisión de políticas dirigidas a estimular opciones sostenibles por parte de la sociedad.

Sin embargo, ha sido mucho el tiempo dedicado en la COP26 de Glasgow al papel de las nuevas generaciones y el empoderamiento público, para elevar la voz de los jóvenes en la acción climática y demostrar el papel fundamental de la capacitación pública y la educación; es por ello que la cumbre ha previsto diversas acciones que involucran a organizaciones juveniles como la austriaca IAAI (siglas en inglés de la Asociación internacional para el avance de enfoques innovadores ante los desafíos globales), que impulsa una red de iniciativas llamada GloCha que opera a través de la Fundación de Desafíos Globales de Nueva York.

Entre los diversos acuerdos alcanzados en la COP26, se realizaron serios compromisos para abandonar el uso de combustibles fósiles de manera gradual; es por ello que el presidente de la Cumbre, Alok Shalma aseguró que "el fin del carbón está a la vista… Los países están dando la espalda al carbón y avanzan hacia fuentes de energía más baratas y renovables", afirmó, al señalar que cerca de 42 países se han adherido a una declaración que defiende el final de la construcción de nuevas centrales eléctricas de carbón y apuesta por el impulso de las fuentes energéticas limpias, compromiso que firmaron alrededor de 190 gobiernos nacionales, regionales y empresas presentes en el evento.

Por su parte, miles de jóvenes de diversos movimientos ecologistas el pasado viernes tomaron las calles de Glasgow en una marcha organizada por la organización ambientalista FFF (Fridays For Future) para exigir justicia climática y racial a los líderes mundiales que participaron en la COP26. Al grito de "¿Qué es lo que queremos?: ¡Justicia climática!... El cambio climático es una guerra de los ricos contra los pobres”’, miles de jóvenes activistas manifestaron su indignación ante la pasividad de la clase política, a la que acusan de “perder el tiempo y engañar a la gente en reuniones como la COP26”.

Así las cosas, el tema central, decíamos, será el papel de la juventud y el empoderamiento ciudadano en defensa del clima. Sin embargo, ello no les ha librado de las críticas de la activista sueca Greta Thunberg, gran protagonista de este tipo de movilizaciones, que viernes y sábado participó en las dos manifestaciones convocadas en Glasgow, además de haber calificado esta Cumbre como “la más excluyente jamás celebrada”, "un festival de lavado de imagen verde" y "dos semanas de 'bla, bla, bla' por parte de los políticos".

Evidentemente con discursos y manifestaciones no se salvará el planeta: La naturaleza se rige por principios inalterables; no hay forma de que el agua corra hacia otra parte que no sean las superficies bajas; los vientos corren hacia las depresiones; la gravedad es inalterable y reconocerlo es el principio del cambio. Sin embargo, sin el esfuerzo, la inteligencia y la voluntad de la sociedad, nada será factible. Los niños y jóvenes tienen aún mayor conciencia, pero la educación ambiental nos incluye a todos.


gamogui@hotmail.com