/ domingo 9 de enero de 2022

Ecos lejanos | ¡Se acabó la fiesta!

Y como dice el poeta Joan Manuel Serrat, “el sol nos dice que llegó el final, por una noche se olvidó que cada uno es cada cual; vamos bajando la cuesta”… Y vaya cuesta la que estamos padeciendo.

En fin, comienza esta 2022 con unos kilos de más, una situación realmente complicada en varios aspectos, pero siempre con la ilusión y la certeza -así empiezan todos-, de que este año ¡será mejor!

No obstante, y para empezar bien este 2022, permítaseme referirme al último de los temas festivos que acabamos de celebrar: Los Reyes Magos.

La historia tradicional refiere que los Reyes Magos provenían de tres continentes: Melchor de Europa -Griego-, Gaspar de Asia -Israel- y Baltazar de África -Egipto-, y que se trató de tres maestros de sabiduría. Sin embargo, eclesialmente nos dice que la tradición de los Reyes data del Evangelista Mateo, en la que no se habla de reyes, ni de que eran tres, ni de que estuvieron en el pesebre donde habría nacido Jesús, ni cómo se llamaban: habla de unos “sabios” que se interesaban en el estudio de los astros, que habían llegado a Jerusalén guiados por una estrella preguntando dónde estaba el “Rey de los judíos porque querían adorarlo”; agrega que llegaron “hasta la casa donde había nacido Jesús y lo encontraron con su madre, María”, no se refiere a San José ni a un pesebre en Belén, la visita más bien habría sido a Nazaret.

Sabemos que la historia de los Reyes Magos se fue creando durante los primeros siglos D.C. Su título de Reyes se implantó para exaltar la importancia del recién nacido, Jesús; también se dice que el referirse a tres radica en los tres regalos que le llevaron al niño: oro, incienso y mirra; sus nombres Melchor, Gaspar y Baltasar no aparecen en ningún texto evangélico, aparecen por primera vez en un mosaico del siglo VI en la basílica de San Apolinar el Nuevo, en la bella ciudad italiana de Rávena.

Sin embargo, vayamos a la transformación de los Reyes Magos, esos que tanta ilusión, alegría y emociones han despertado a través de los años… La verdad es que siempre han sido dos -hemos sido dos-, y en lo personal, recuerdo que han sido verdaderamente “magos y mágicos”.

Independientemente del Día de Reyes, cuando veían cómo le hacían, pero siempre hubo algo en nuestros zapatos, fuera de esa fecha no fallaron en atención, cuidado, educación y valores para nosotros: de la comida no hablamos porque igualmente se las ingeniaron para que no faltara en la mesa.

Los tiempos cambian y la vida resulta cada vez más difícil; la situación económica y social que a través de los años se ha venido transformando, causan una diferencia social cada vez más marcada y a la vez, muchos de los Reyes Magos de nuestros tiempos padecen desesperación e impotencia ante las severas crisis a afrontar; sin embargo, estos Santos Reyes -al igual que los de antes y los de siempre-, se las ingeniaron para sacar esa sonrisa colmada de ilusión y esperanza, en sus pequeños que alguna vez valorarán como nosotros y nuestros hijos los esfuerzos de quienes hemos tenido la fortuna de protagonizar este honroso papel.

El mensaje ya es viral en Redes: “Seguro que ustedes también los vieron y saben quiénes son y saben que son más magos que reyes… Si dejaron de creer, no ponen los zapatos, ni la comida para los camellos, ni el agua, acérquense a sus Reyes, denles un beso en la frente -quienes los tienen, cuando menos a una aun tengo la fortuna de tenerla cerca-, y a los que ya no están, sepan -sepamos, que desde un cielo hermoso siguen viajando para seguir entregándonos ilusiones y sonrisas -baste recordarlos para evocar una sonrisa y miles de recuerdos-… Agradézcanle la herencia porque ahora muchos de ustedes se han convertido en reyes y en innumerables veces...en magos”.

Indudablemente, no hay mejor reino que el mágico, ni mejores reyes que nuestros Reyes...


gamogui@hotmail.com


Y como dice el poeta Joan Manuel Serrat, “el sol nos dice que llegó el final, por una noche se olvidó que cada uno es cada cual; vamos bajando la cuesta”… Y vaya cuesta la que estamos padeciendo.

En fin, comienza esta 2022 con unos kilos de más, una situación realmente complicada en varios aspectos, pero siempre con la ilusión y la certeza -así empiezan todos-, de que este año ¡será mejor!

No obstante, y para empezar bien este 2022, permítaseme referirme al último de los temas festivos que acabamos de celebrar: Los Reyes Magos.

La historia tradicional refiere que los Reyes Magos provenían de tres continentes: Melchor de Europa -Griego-, Gaspar de Asia -Israel- y Baltazar de África -Egipto-, y que se trató de tres maestros de sabiduría. Sin embargo, eclesialmente nos dice que la tradición de los Reyes data del Evangelista Mateo, en la que no se habla de reyes, ni de que eran tres, ni de que estuvieron en el pesebre donde habría nacido Jesús, ni cómo se llamaban: habla de unos “sabios” que se interesaban en el estudio de los astros, que habían llegado a Jerusalén guiados por una estrella preguntando dónde estaba el “Rey de los judíos porque querían adorarlo”; agrega que llegaron “hasta la casa donde había nacido Jesús y lo encontraron con su madre, María”, no se refiere a San José ni a un pesebre en Belén, la visita más bien habría sido a Nazaret.

Sabemos que la historia de los Reyes Magos se fue creando durante los primeros siglos D.C. Su título de Reyes se implantó para exaltar la importancia del recién nacido, Jesús; también se dice que el referirse a tres radica en los tres regalos que le llevaron al niño: oro, incienso y mirra; sus nombres Melchor, Gaspar y Baltasar no aparecen en ningún texto evangélico, aparecen por primera vez en un mosaico del siglo VI en la basílica de San Apolinar el Nuevo, en la bella ciudad italiana de Rávena.

Sin embargo, vayamos a la transformación de los Reyes Magos, esos que tanta ilusión, alegría y emociones han despertado a través de los años… La verdad es que siempre han sido dos -hemos sido dos-, y en lo personal, recuerdo que han sido verdaderamente “magos y mágicos”.

Independientemente del Día de Reyes, cuando veían cómo le hacían, pero siempre hubo algo en nuestros zapatos, fuera de esa fecha no fallaron en atención, cuidado, educación y valores para nosotros: de la comida no hablamos porque igualmente se las ingeniaron para que no faltara en la mesa.

Los tiempos cambian y la vida resulta cada vez más difícil; la situación económica y social que a través de los años se ha venido transformando, causan una diferencia social cada vez más marcada y a la vez, muchos de los Reyes Magos de nuestros tiempos padecen desesperación e impotencia ante las severas crisis a afrontar; sin embargo, estos Santos Reyes -al igual que los de antes y los de siempre-, se las ingeniaron para sacar esa sonrisa colmada de ilusión y esperanza, en sus pequeños que alguna vez valorarán como nosotros y nuestros hijos los esfuerzos de quienes hemos tenido la fortuna de protagonizar este honroso papel.

El mensaje ya es viral en Redes: “Seguro que ustedes también los vieron y saben quiénes son y saben que son más magos que reyes… Si dejaron de creer, no ponen los zapatos, ni la comida para los camellos, ni el agua, acérquense a sus Reyes, denles un beso en la frente -quienes los tienen, cuando menos a una aun tengo la fortuna de tenerla cerca-, y a los que ya no están, sepan -sepamos, que desde un cielo hermoso siguen viajando para seguir entregándonos ilusiones y sonrisas -baste recordarlos para evocar una sonrisa y miles de recuerdos-… Agradézcanle la herencia porque ahora muchos de ustedes se han convertido en reyes y en innumerables veces...en magos”.

Indudablemente, no hay mejor reino que el mágico, ni mejores reyes que nuestros Reyes...


gamogui@hotmail.com