/ lunes 22 de julio de 2019

Educar para transformar

Por: María de los Ángeles Huerta del Río

Al ingresar a la Cámara de Diputados, se encuentra el mural de “Las Constituciones de México” del maestro Adolfo Mexiac. En él, se lee un párrafo de Los sentimientos de la nación de José María Morelos. Este fundamental e histórico texto plasma la forma en la que debería de funcionar el México independiente, y marca también nuestro inicio como nación. Nos recuerda algo muy importante: que las leyes que dicte el Congreso deben ser aquellas que moderen la opulencia y la indigencia de los nuevos nacionales. Los sentimientos de la nación, también propone el deber de educar por igual a los hijos del labrador y a los del más rico hacendado. Hemos escuchado este clamor. Con la reforma constitucional en materia educativa que se aprobó por el Congreso de la Unión hace unos meses, se dio el primer paso. Ahora, seguimos trabajando para construir todo el andamiaje legal que la acompaña, y que de una vez por todas, se haga realidad el justo anhelo de Morelos.

En el próximo periodo extraordinario, se someterá a votación lo que estamos seguros será la nueva Ley General de Educación. Una ley que reconoce a los niños, adolescentes y jóvenes como prioridad en el Sistema Educativo Nacional. Les fortalece su derecho a acceder a la educación de manera integral. Ya no sólo se garantizará la educación libre y gratuita desde la educación inicial hasta la media superior; con el nuevo ordenamiento legal, también la Universidad libre y gratuita será una realidad para todos los mexicanos.

La ley y sus respectivos reglamentos pretenden crear un verdadero sistema educativo nacional integrado por alumnos, maestros, padres de familia, autoridades y expertos en la materia. Lo que hoy se busca es el fortalecimiento de la formación docente, sin despidos de ningún tipo. Ponemos en el centro a los alumnos y a sus docentes; el objetivo es brindar la mejor educación posible y capacitar a los maestros sin sancionar su derecho al trabajo.

Se busca privilegiar la investigación, la ciencia, las humanidades, la tecnología y la innovación, poniendo énfasis en los derechos educativos de las comunidades indígenas, su cultura y su lengua.

Se reconoce la importancia de los planteles escolares como un espacio central de la convivencia comunitaria y, por ende, la dignidad que deben tener para cumplir las disposiciones de la ley general para la inclusión de personas con alguna discapacidad.

En la parte sustantiva, se establecerá el sistema de mejora continua de la educación. A la federación le corresponderán también los planes globales del Sistema Educativo Nacional, la agenda digital educativa, así como establecer un sistema de información y gestión educativa integral. Habrá una comunicación directa de la Secretaría de Educación Pública con los directivos de las escuelas, con lo que se eliminará muchísima burocracia para que los maestros hagan lo que mejor saben hacer, que es enseñar.

Ésta es una verdadera transformación, y para aquellos que aún lo dudan, la ley dispone que el financiamiento en educación no puede ser inferior a un 8 por ciento del PIB —antes se programaba alrededor de 5 por ciento y había subejercicios y malversación—. Sabemos de la importancia de la educación; sabemos que, si queremos mejorar de forma real y continua, y de manera sostenida para el desarrollo nacional, lo único cierto es la educación.

Así se ha hecho desde el principio de la actual administración con la creación de las Universidades Benito Juárez, con las becas para estudiantes y, ahora, con un presupuesto de egresos que privilegia la educación como nunca antes se había hecho. Ésta es la propuesta: educar para transformar.

Diputada Federal integrante del grupo parlamentario de Morena

Por: María de los Ángeles Huerta del Río

Al ingresar a la Cámara de Diputados, se encuentra el mural de “Las Constituciones de México” del maestro Adolfo Mexiac. En él, se lee un párrafo de Los sentimientos de la nación de José María Morelos. Este fundamental e histórico texto plasma la forma en la que debería de funcionar el México independiente, y marca también nuestro inicio como nación. Nos recuerda algo muy importante: que las leyes que dicte el Congreso deben ser aquellas que moderen la opulencia y la indigencia de los nuevos nacionales. Los sentimientos de la nación, también propone el deber de educar por igual a los hijos del labrador y a los del más rico hacendado. Hemos escuchado este clamor. Con la reforma constitucional en materia educativa que se aprobó por el Congreso de la Unión hace unos meses, se dio el primer paso. Ahora, seguimos trabajando para construir todo el andamiaje legal que la acompaña, y que de una vez por todas, se haga realidad el justo anhelo de Morelos.

En el próximo periodo extraordinario, se someterá a votación lo que estamos seguros será la nueva Ley General de Educación. Una ley que reconoce a los niños, adolescentes y jóvenes como prioridad en el Sistema Educativo Nacional. Les fortalece su derecho a acceder a la educación de manera integral. Ya no sólo se garantizará la educación libre y gratuita desde la educación inicial hasta la media superior; con el nuevo ordenamiento legal, también la Universidad libre y gratuita será una realidad para todos los mexicanos.

La ley y sus respectivos reglamentos pretenden crear un verdadero sistema educativo nacional integrado por alumnos, maestros, padres de familia, autoridades y expertos en la materia. Lo que hoy se busca es el fortalecimiento de la formación docente, sin despidos de ningún tipo. Ponemos en el centro a los alumnos y a sus docentes; el objetivo es brindar la mejor educación posible y capacitar a los maestros sin sancionar su derecho al trabajo.

Se busca privilegiar la investigación, la ciencia, las humanidades, la tecnología y la innovación, poniendo énfasis en los derechos educativos de las comunidades indígenas, su cultura y su lengua.

Se reconoce la importancia de los planteles escolares como un espacio central de la convivencia comunitaria y, por ende, la dignidad que deben tener para cumplir las disposiciones de la ley general para la inclusión de personas con alguna discapacidad.

En la parte sustantiva, se establecerá el sistema de mejora continua de la educación. A la federación le corresponderán también los planes globales del Sistema Educativo Nacional, la agenda digital educativa, así como establecer un sistema de información y gestión educativa integral. Habrá una comunicación directa de la Secretaría de Educación Pública con los directivos de las escuelas, con lo que se eliminará muchísima burocracia para que los maestros hagan lo que mejor saben hacer, que es enseñar.

Ésta es una verdadera transformación, y para aquellos que aún lo dudan, la ley dispone que el financiamiento en educación no puede ser inferior a un 8 por ciento del PIB —antes se programaba alrededor de 5 por ciento y había subejercicios y malversación—. Sabemos de la importancia de la educación; sabemos que, si queremos mejorar de forma real y continua, y de manera sostenida para el desarrollo nacional, lo único cierto es la educación.

Así se ha hecho desde el principio de la actual administración con la creación de las Universidades Benito Juárez, con las becas para estudiantes y, ahora, con un presupuesto de egresos que privilegia la educación como nunca antes se había hecho. Ésta es la propuesta: educar para transformar.

Diputada Federal integrante del grupo parlamentario de Morena

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