/ miércoles 21 de octubre de 2020

Ejército: en el ojo del huracán

Hablar del ejército es hacerlo de uno de los últimos pilares que sostenía al Sistema. Tenía credibilidad y la confianza de un grueso segmento de la sociedad. La aprehensión del General Cienfuegos, en Estados Unidos, supone un golpe para la institución y para el Estado Mexicano.

¿Qué nos queda? Los sostenes se debilitaron. La Iglesia, punto de afiance ético y moral, a raíz del destape de la pederastia, dejó los templos casi vacíos. No ayudó una jerarquía, alejada de los fieles. La laicidad es patente, sobre todo en los jóvenes. Una influencia negativa fue la llegada de la Izquierda (PRD) a gobernar la Capital y sus políticas opuestas al credo religioso.

Tampoco somos un país con una fe sólida, basada en el conocimiento de lo que se profesa. Era más una especie de herencia cultural, que transmitía la familia como una especie de etiqueta al gusto. Preguntar a cualquiera, sobre los principios básicos, es quedarte sin respuesta. El punto es que esta institución se debilitó.

La explosión del tema de la corrupción, minó a gobiernos rapaces, que sólo usaron el Poder para enriquecerse y terminaron por hartar a la población. Lo sucedido en el Peñanietismo es el ejemplo más contundente de la voracidad de quienes se suponía debían servir y sólo se sirvieron. Cayeron en el descrédito y pocos han vuelto a creer en una clase política decadente y podrida.

Los partidos políticos, menos cumplieron con su función. Entre rencillas internas, una burocracia férrea –que únicamente dejaba pasar a los consentidos- , caciquismos, negligencia para formar nuevos cuadros, la absoluta pérdida de ideología y asimismo, corrupción, decepcionó a las mayorías. Perdieron a sus militantes y están convertidos en meros cascarones.

El detener a quien fue el más alto mando de las Fuerzas Armadas, tiene muchas aristas. Lo acusa la DEA (Agencia de combate a las drogas, yanqui), que se ha caracterizado por su ¡corrupción! O, ¿alguna vez aprehenden en Estados Unidos, a un capo destacado? Administran el millonario negocio y sus redadas y requisas suelen ser de unos cuantos narcomenudistas. Meten las narices en el extranjero, como Pedro por su casa. Intervienen comunicaciones sin autorización, trabajan armados –a pesar de las prohibiciones extraterritoriales- y dan órdenes a los autóctonos, como si fueran sus jefes.

¿Sería el General Cienfuegos tan iluso, como para hablar con los mafiosos desde su blackberry? Hace décadas que los funcionarios de seguridad utilizan teléfonos encriptados, difícilmente accesibles al espionaje.

Hay quien dice que lo puso el Chapo Guzmán. El malandrín de Marras, con tal de salvar el pellejo, involucró a todo hijo de vecino. Y si los gringos, ya tenían investigaciones en su contra, ¿a santo de qué le otorgaron los máximos honores de su ejército?

Cuesta trabajo creer que un militar de ese rango se corrompiera, aunque insisto: Aztecas todos. No es la primera vez que sucede. El más sonado fue el caso del exzar de las drogas, General Gutiérrez Rebollo y no fue el único. Conservaron, sin embargo, la aureola de honestidad.,

Dijo AMLO que era parte del desgastado neoliberalismo. Se equivoca: Las Fuerzas Armadas han sido institución que trasciende ideologías y los altos mandos son los mismos desde hace décadas.

Mal estamos cuando los vecinos del norte se meten hasta en la cocina. Hay quien lo aplaude, ajenos a que, día a día nos tratan peor que a su patio trasero.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq



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Hablar del ejército es hacerlo de uno de los últimos pilares que sostenía al Sistema. Tenía credibilidad y la confianza de un grueso segmento de la sociedad. La aprehensión del General Cienfuegos, en Estados Unidos, supone un golpe para la institución y para el Estado Mexicano.

¿Qué nos queda? Los sostenes se debilitaron. La Iglesia, punto de afiance ético y moral, a raíz del destape de la pederastia, dejó los templos casi vacíos. No ayudó una jerarquía, alejada de los fieles. La laicidad es patente, sobre todo en los jóvenes. Una influencia negativa fue la llegada de la Izquierda (PRD) a gobernar la Capital y sus políticas opuestas al credo religioso.

Tampoco somos un país con una fe sólida, basada en el conocimiento de lo que se profesa. Era más una especie de herencia cultural, que transmitía la familia como una especie de etiqueta al gusto. Preguntar a cualquiera, sobre los principios básicos, es quedarte sin respuesta. El punto es que esta institución se debilitó.

La explosión del tema de la corrupción, minó a gobiernos rapaces, que sólo usaron el Poder para enriquecerse y terminaron por hartar a la población. Lo sucedido en el Peñanietismo es el ejemplo más contundente de la voracidad de quienes se suponía debían servir y sólo se sirvieron. Cayeron en el descrédito y pocos han vuelto a creer en una clase política decadente y podrida.

Los partidos políticos, menos cumplieron con su función. Entre rencillas internas, una burocracia férrea –que únicamente dejaba pasar a los consentidos- , caciquismos, negligencia para formar nuevos cuadros, la absoluta pérdida de ideología y asimismo, corrupción, decepcionó a las mayorías. Perdieron a sus militantes y están convertidos en meros cascarones.

El detener a quien fue el más alto mando de las Fuerzas Armadas, tiene muchas aristas. Lo acusa la DEA (Agencia de combate a las drogas, yanqui), que se ha caracterizado por su ¡corrupción! O, ¿alguna vez aprehenden en Estados Unidos, a un capo destacado? Administran el millonario negocio y sus redadas y requisas suelen ser de unos cuantos narcomenudistas. Meten las narices en el extranjero, como Pedro por su casa. Intervienen comunicaciones sin autorización, trabajan armados –a pesar de las prohibiciones extraterritoriales- y dan órdenes a los autóctonos, como si fueran sus jefes.

¿Sería el General Cienfuegos tan iluso, como para hablar con los mafiosos desde su blackberry? Hace décadas que los funcionarios de seguridad utilizan teléfonos encriptados, difícilmente accesibles al espionaje.

Hay quien dice que lo puso el Chapo Guzmán. El malandrín de Marras, con tal de salvar el pellejo, involucró a todo hijo de vecino. Y si los gringos, ya tenían investigaciones en su contra, ¿a santo de qué le otorgaron los máximos honores de su ejército?

Cuesta trabajo creer que un militar de ese rango se corrompiera, aunque insisto: Aztecas todos. No es la primera vez que sucede. El más sonado fue el caso del exzar de las drogas, General Gutiérrez Rebollo y no fue el único. Conservaron, sin embargo, la aureola de honestidad.,

Dijo AMLO que era parte del desgastado neoliberalismo. Se equivoca: Las Fuerzas Armadas han sido institución que trasciende ideologías y los altos mandos son los mismos desde hace décadas.

Mal estamos cuando los vecinos del norte se meten hasta en la cocina. Hay quien lo aplaude, ajenos a que, día a día nos tratan peor que a su patio trasero.

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