/ jueves 10 de septiembre de 2020

El agua en la producción de alimentos

El agua es esencial para la producción agrícola y la seguridad alimentaria. Es el elemento vital de los ecosistemas y de los que depende nuestra alimentación presente y futura.

La creciente escasez de agua es ahora uno de los principales retos para el desarrollo sostenible y uno de los principales riesgos que enfrenta la humanidad, este desafío se hará más apremiante a medida que la población mundial siga creciendo, su nivel de vida aumente, las dietas cambien y los efectos del cambio climático se intensifiquen.

La FAO determina que la agricultura representa casi el 70% de todas las extracciones de agua y hasta el 95% en algunos países en desarrollo; En México la agricultura utiliza el 76 %, la industria y las hidroeléctricas cerca de 14%, mientras que el uso doméstico es de alrededor de 10%.

El agua en la agricultura se transforma en alimentos, se transforma en vida, de ahí la importancia de cuidar y proteger este vital recurso.

La agricultura moderna utiliza nuevas tecnologías para hacer un uso mas eficiente del vital líquido, la utilización de riegos presurizados en los cultivos permite una eficiencia de hasta el 95% del agua utilizada, los nuevos sistemas de producción van encaminados a poder realizar un manejo más sustentable de los recursos naturales.

En México de los 22 millones de hectáreas anuales que se destinan a la agricultura, solo 6.5 millones cuentan con algún sistema de riego, y en ellas se obtiene más de dos terceras partes de la producción nacional de alimentos básicos, y son las que dan estabilidad al suministro; lo errático de las lluvias en las áreas de temporal del país no permiten garantizar la producción sostenida de alimentos.

Para lograr una producción sostenible de alimentos en los siguientes años, la FAO recomienda fomentar prácticas de conservación de áreas de recarga o fuentes de agua, captar y almacenar agua de lluvia, tecnificar el riego, promover cultivos que requieran menos agua, hacer cambios en las prácticas de cultivo y rehabilitar los distritos de riego.

Es urgente incrementar el número de hectáreas tecnificadas que permitan ahorrar volúmenes considerables de agua.

En años recientes se ha buscado impulsar en la Cámara de Diputados algunos proyectos a la Ley General de Aguas Nacionales, que por diversas razones no se ha podido consolidar, es fundamental medir los impactos y las implicaciones de estas iniciativas que incluso contravienen preceptos establecidos en nuestra propia Constitución.

El agua representa un bien patrimonial fundamental, los espacios para el despojo de las aguas que abren estas iniciativas afectan la seguridad jurídica de millones de familias con derechos de agua en el sector agropecuario y subsecuentemente la certeza en el suministro de alimentos para la población.

Proponer nuevos cobros de derechos y contribuciones, adicionales a los que hoy existen, pone en riesgo la sustentabilidad económica del sistema de producción nacional de alimentos y su competitividad internacional.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que las aguas son propiedad de la nación y reconoce el derecho humano del vital líquido, asimismo establece el derecho a la alimentación, en donde toda persona tiene derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad y que el Estado lo garantizará, por lo que es necesario que cualquier iniciativa que se proponga contemple ambos aspectos.


Director General Consejo Nacional Agropecuario.

El agua es esencial para la producción agrícola y la seguridad alimentaria. Es el elemento vital de los ecosistemas y de los que depende nuestra alimentación presente y futura.

La creciente escasez de agua es ahora uno de los principales retos para el desarrollo sostenible y uno de los principales riesgos que enfrenta la humanidad, este desafío se hará más apremiante a medida que la población mundial siga creciendo, su nivel de vida aumente, las dietas cambien y los efectos del cambio climático se intensifiquen.

La FAO determina que la agricultura representa casi el 70% de todas las extracciones de agua y hasta el 95% en algunos países en desarrollo; En México la agricultura utiliza el 76 %, la industria y las hidroeléctricas cerca de 14%, mientras que el uso doméstico es de alrededor de 10%.

El agua en la agricultura se transforma en alimentos, se transforma en vida, de ahí la importancia de cuidar y proteger este vital recurso.

La agricultura moderna utiliza nuevas tecnologías para hacer un uso mas eficiente del vital líquido, la utilización de riegos presurizados en los cultivos permite una eficiencia de hasta el 95% del agua utilizada, los nuevos sistemas de producción van encaminados a poder realizar un manejo más sustentable de los recursos naturales.

En México de los 22 millones de hectáreas anuales que se destinan a la agricultura, solo 6.5 millones cuentan con algún sistema de riego, y en ellas se obtiene más de dos terceras partes de la producción nacional de alimentos básicos, y son las que dan estabilidad al suministro; lo errático de las lluvias en las áreas de temporal del país no permiten garantizar la producción sostenida de alimentos.

Para lograr una producción sostenible de alimentos en los siguientes años, la FAO recomienda fomentar prácticas de conservación de áreas de recarga o fuentes de agua, captar y almacenar agua de lluvia, tecnificar el riego, promover cultivos que requieran menos agua, hacer cambios en las prácticas de cultivo y rehabilitar los distritos de riego.

Es urgente incrementar el número de hectáreas tecnificadas que permitan ahorrar volúmenes considerables de agua.

En años recientes se ha buscado impulsar en la Cámara de Diputados algunos proyectos a la Ley General de Aguas Nacionales, que por diversas razones no se ha podido consolidar, es fundamental medir los impactos y las implicaciones de estas iniciativas que incluso contravienen preceptos establecidos en nuestra propia Constitución.

El agua representa un bien patrimonial fundamental, los espacios para el despojo de las aguas que abren estas iniciativas afectan la seguridad jurídica de millones de familias con derechos de agua en el sector agropecuario y subsecuentemente la certeza en el suministro de alimentos para la población.

Proponer nuevos cobros de derechos y contribuciones, adicionales a los que hoy existen, pone en riesgo la sustentabilidad económica del sistema de producción nacional de alimentos y su competitividad internacional.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que las aguas son propiedad de la nación y reconoce el derecho humano del vital líquido, asimismo establece el derecho a la alimentación, en donde toda persona tiene derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad y que el Estado lo garantizará, por lo que es necesario que cualquier iniciativa que se proponga contemple ambos aspectos.


Director General Consejo Nacional Agropecuario.