/ lunes 27 de diciembre de 2021

El agua y los acuerdos de acción climática

Por Eduardo Vázquez

De los principales acuerdos alcanzados por las naciones del mundo en la Conferencia sobre el Cambio Climático (COP 26), que se realizó en Glasgow, Reino Unido, el vínculo del agua y el cambio climático tomó un nivel de alta relevancia al determinarse que la acción climática no puede desvincularse del agua, ya que es la alternativa para garantizar medios de vida sostenibles a nivel mundial.

El énfasis en el tema se dio cuando la Organización Meteorológica Mundial de Naciones Unidas informó en su último reporte que en los últimos 20 años las reservas de agua disminuyeron un centímetro al año, principalmente la cantidad de agua almacenada en la superficie terrestre, la humedad del suelo, la nieve y el hielo, lo que compromete la seguridad hídrica mundial. Y esto se verá agravado por el impacto del cambio climático en los recursos hídricos.

El agua juega un papel crucial en la adaptación y mitigación del cambio climático, y por ello una de las principales acciones acordados en la primera semana de la COP26, es la creación de una coalición de agua y de clima que analizará los crecientes peligros, pero sobre todo la reducción de las reservas de agua limpia.

El Grupo de Expertos de ONU-Agua y la Coalición del Agua y el Clima, estarán trabajando en acciones a nivel global, nacional y local para demostrar cómo el agua y la adaptación al cambio climático se pueden integrar en el clima nacional y otras políticas y estrategias relevantes, la movilización de financiamiento para la gestión del agua resiliente al clima, así como la incorporación de soluciones que involucren directamente a las comunidades.

Este tema es crucial, si consideramos que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que para el 2050 el planeta estará poblado por 9 mil 800 millones de personas y el 68% de la población vivirá en zonas urbanas, umbral que para el caso de muchas ciudades de América Latina ya se rebasó. Actualmente 1 de cada 4 ciudades se asienta en zonas de estrés hídrico. Actualmente, 3.6 mil millones de personas enfrentan un acceso inadecuado al agua al menos un mes al año y se espera que aumente a más de 5 mil millones para 2050.

De hecho, el director de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y otras nueve organizaciones internacionales, enviaron una carta a Jefes de Estado y de Gobierno que atendieron la COP 26, para pedir que se le dé prioridad a tomar acciones ante las consecuencias del cambio climático relacionadas con el agua, que impactan a las personas y al planeta.

Sobre este punto, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente presentó el Informe sobre la brecha de adaptación 2021, en donde destaca que si bien las políticas y la planificación para aumentar la resiliencia frente al cambio climático están creciendo, aún falta mejorar el financiamiento para implementar más y con urgencia las acciones de adaptación.

Si bien una de las principales metas de esta cumbre es impedir que el calentamiento del planeta sobrepase un incremento de 1.5 °C respecto al siglo XIX, el PNUMA advierte que los riesgos climáticos permanecerán como los patrones de lluvia, aumentarán de manera significativa las olas de calor, se alargarán las estaciones cálidas y se acortarán las estaciones frías.

Es deber de todos los sectores (público, social, privado, academia, centros de investigación, instituciones académicas y organismos internacionales), proteger y restaurar los hábitats para hacer un planeta más resiliente a los impactos del clima que está en constante cambio.

El presente y el futuro del planeta, sus ecosistemas y habitantes, están en juego, es por eso que los planes y decisiones que se hagan hoy para integrar a la agenda global el agua como eje de desarrollo, tendrán impacto para frenar la crisis que se aproxima en los próximos años.

Por Eduardo Vázquez

De los principales acuerdos alcanzados por las naciones del mundo en la Conferencia sobre el Cambio Climático (COP 26), que se realizó en Glasgow, Reino Unido, el vínculo del agua y el cambio climático tomó un nivel de alta relevancia al determinarse que la acción climática no puede desvincularse del agua, ya que es la alternativa para garantizar medios de vida sostenibles a nivel mundial.

El énfasis en el tema se dio cuando la Organización Meteorológica Mundial de Naciones Unidas informó en su último reporte que en los últimos 20 años las reservas de agua disminuyeron un centímetro al año, principalmente la cantidad de agua almacenada en la superficie terrestre, la humedad del suelo, la nieve y el hielo, lo que compromete la seguridad hídrica mundial. Y esto se verá agravado por el impacto del cambio climático en los recursos hídricos.

El agua juega un papel crucial en la adaptación y mitigación del cambio climático, y por ello una de las principales acciones acordados en la primera semana de la COP26, es la creación de una coalición de agua y de clima que analizará los crecientes peligros, pero sobre todo la reducción de las reservas de agua limpia.

El Grupo de Expertos de ONU-Agua y la Coalición del Agua y el Clima, estarán trabajando en acciones a nivel global, nacional y local para demostrar cómo el agua y la adaptación al cambio climático se pueden integrar en el clima nacional y otras políticas y estrategias relevantes, la movilización de financiamiento para la gestión del agua resiliente al clima, así como la incorporación de soluciones que involucren directamente a las comunidades.

Este tema es crucial, si consideramos que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que para el 2050 el planeta estará poblado por 9 mil 800 millones de personas y el 68% de la población vivirá en zonas urbanas, umbral que para el caso de muchas ciudades de América Latina ya se rebasó. Actualmente 1 de cada 4 ciudades se asienta en zonas de estrés hídrico. Actualmente, 3.6 mil millones de personas enfrentan un acceso inadecuado al agua al menos un mes al año y se espera que aumente a más de 5 mil millones para 2050.

De hecho, el director de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y otras nueve organizaciones internacionales, enviaron una carta a Jefes de Estado y de Gobierno que atendieron la COP 26, para pedir que se le dé prioridad a tomar acciones ante las consecuencias del cambio climático relacionadas con el agua, que impactan a las personas y al planeta.

Sobre este punto, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente presentó el Informe sobre la brecha de adaptación 2021, en donde destaca que si bien las políticas y la planificación para aumentar la resiliencia frente al cambio climático están creciendo, aún falta mejorar el financiamiento para implementar más y con urgencia las acciones de adaptación.

Si bien una de las principales metas de esta cumbre es impedir que el calentamiento del planeta sobrepase un incremento de 1.5 °C respecto al siglo XIX, el PNUMA advierte que los riesgos climáticos permanecerán como los patrones de lluvia, aumentarán de manera significativa las olas de calor, se alargarán las estaciones cálidas y se acortarán las estaciones frías.

Es deber de todos los sectores (público, social, privado, academia, centros de investigación, instituciones académicas y organismos internacionales), proteger y restaurar los hábitats para hacer un planeta más resiliente a los impactos del clima que está en constante cambio.

El presente y el futuro del planeta, sus ecosistemas y habitantes, están en juego, es por eso que los planes y decisiones que se hagan hoy para integrar a la agenda global el agua como eje de desarrollo, tendrán impacto para frenar la crisis que se aproxima en los próximos años.