/ sábado 22 de diciembre de 2018

El clima europeo

Circula en redes sociales un video de una “discreta” discusión entre la premier británica Theresa May y Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea; cuando esta última realizó una visita de trabajo fugaz a Bruselas en torno al Brexit. En él, May con semblante agresivo, reclama a Juncker de llamarla “neboulous” (nebulosa, vaga, ambigua) y Juncker afirma una y otra vez que es falso, que no la llamó así.

Sea como fuere, no hace falta ser meteorólogo para medir los climas políticos en Europa y May acertó el clima que vive la Unión Europea por estos días o meses: un estado de vaguedad, ambigüedad e incluso de oscuridad.

Termina un 2018 totalmente perdido para la Unión Europea. Impera un estancamiento total. Durante todo el año atestiguamos la evolución de un “impasse” europeo: la Europa de las tres M (Merkel, Macron y May) cuyos países juegan un importante rol dentro de la Unión, se han paralizado.

El eje franco-alemán se debilita. La derrota del partido de Merkel en las últimas elecciones (septiembre) y su renuncia a la presidencia de su partido (se espera que abandone la escena política hasta 2021); así como las revueltas de los “gilets jaunes” en toda Francia, dejan un 2018 sin más de “la canciller eterna” y a un Macron acorralado en casa.

El Brexit ocurrirá, pero la vida sigue; y quién apenas logro seguir al mando del Reino Unido fue Theresa May: esta semana libró la moción de “no confianza” a su liderazgo seriamente cuestionado por el Partido Conservador. May busca desesperadamente garantías en Bruselas en caso de que el borrador del Brexit no sea aprobado en el Parlamento Británico, mientras que Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ha dicho en repetidas ocasiones que la renegociación con Londres en torno al documento no se volverá a abrir.

Cabe mencionar que ante el abandono inminente del Reino Unido de la Unión (marzo de 2019); Berlín lanzó una invitación a Madrid para ocupar “la sede vacante” británica y para convertirse así en uno de los pilares claves del Eurogrupo. Sin embargo, la España de Sánchez está más enfocada a hacer frente al nacionalismo catalán y a lidiar con VOX y el regreso de la ultraderecha en Andalucía, antes de aceptar mayores “tareas” hacia con Berlín.

A su vez, un nuevo club en el sur y este del continente (Italia, Polonia y Hungría) los “rebeldes de Bruselas”, han ocasionado cierta erosión en la relación con otros miembros del Eurogrupo.

La negativa de Italia de reducir su gasto para no aumentar el déficit al igual que el tema migratorio, ha llevado a Roma a serios encontronazos con Bruselas. Polonia y Hungría, quiénes han abrazado gobiernos ultranacionalistas y euroescépticos, enfrentan procesos de investigación por parte del Parlamento Europeo por el riesgo de violentar algunos de los valores fundamentales de la membresía europea.

Por otro lado, el “octeto del norte” o “Nueva Liga Hanseática”, grupo formado por Dinamarca, Estonia, Finlandia, Irlanda, Letonia, Lituania, Suecia y liderados por Holanda, reclaman mayor disciplina fiscal por parte de todos los miembros de la Unión: han hecho evidente su malestar y rechazo frente la propuesta de París de refundar la Unión Económica y Monetaria.

Será importante prestar atención al acontecer europeo previo a las elecciones: la presiones internas cómo las revueltas sociales en Francia, el debate migratorio, la xenofobia, los nacionalismos y el Brexit; así como las principales presiones externas como el desprecio constante de Donald Trump hacia el Atlantismo y la reciente interferencia de Rusia en Ucrania, ponen en riesgo la estabilidad del continente.


Licenciado en Relaciones Internacionales por el ITESO y candidato a Maestro por la Universidad de Lille, en Francia.

@diegosrdz

Circula en redes sociales un video de una “discreta” discusión entre la premier británica Theresa May y Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea; cuando esta última realizó una visita de trabajo fugaz a Bruselas en torno al Brexit. En él, May con semblante agresivo, reclama a Juncker de llamarla “neboulous” (nebulosa, vaga, ambigua) y Juncker afirma una y otra vez que es falso, que no la llamó así.

Sea como fuere, no hace falta ser meteorólogo para medir los climas políticos en Europa y May acertó el clima que vive la Unión Europea por estos días o meses: un estado de vaguedad, ambigüedad e incluso de oscuridad.

Termina un 2018 totalmente perdido para la Unión Europea. Impera un estancamiento total. Durante todo el año atestiguamos la evolución de un “impasse” europeo: la Europa de las tres M (Merkel, Macron y May) cuyos países juegan un importante rol dentro de la Unión, se han paralizado.

El eje franco-alemán se debilita. La derrota del partido de Merkel en las últimas elecciones (septiembre) y su renuncia a la presidencia de su partido (se espera que abandone la escena política hasta 2021); así como las revueltas de los “gilets jaunes” en toda Francia, dejan un 2018 sin más de “la canciller eterna” y a un Macron acorralado en casa.

El Brexit ocurrirá, pero la vida sigue; y quién apenas logro seguir al mando del Reino Unido fue Theresa May: esta semana libró la moción de “no confianza” a su liderazgo seriamente cuestionado por el Partido Conservador. May busca desesperadamente garantías en Bruselas en caso de que el borrador del Brexit no sea aprobado en el Parlamento Británico, mientras que Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ha dicho en repetidas ocasiones que la renegociación con Londres en torno al documento no se volverá a abrir.

Cabe mencionar que ante el abandono inminente del Reino Unido de la Unión (marzo de 2019); Berlín lanzó una invitación a Madrid para ocupar “la sede vacante” británica y para convertirse así en uno de los pilares claves del Eurogrupo. Sin embargo, la España de Sánchez está más enfocada a hacer frente al nacionalismo catalán y a lidiar con VOX y el regreso de la ultraderecha en Andalucía, antes de aceptar mayores “tareas” hacia con Berlín.

A su vez, un nuevo club en el sur y este del continente (Italia, Polonia y Hungría) los “rebeldes de Bruselas”, han ocasionado cierta erosión en la relación con otros miembros del Eurogrupo.

La negativa de Italia de reducir su gasto para no aumentar el déficit al igual que el tema migratorio, ha llevado a Roma a serios encontronazos con Bruselas. Polonia y Hungría, quiénes han abrazado gobiernos ultranacionalistas y euroescépticos, enfrentan procesos de investigación por parte del Parlamento Europeo por el riesgo de violentar algunos de los valores fundamentales de la membresía europea.

Por otro lado, el “octeto del norte” o “Nueva Liga Hanseática”, grupo formado por Dinamarca, Estonia, Finlandia, Irlanda, Letonia, Lituania, Suecia y liderados por Holanda, reclaman mayor disciplina fiscal por parte de todos los miembros de la Unión: han hecho evidente su malestar y rechazo frente la propuesta de París de refundar la Unión Económica y Monetaria.

Será importante prestar atención al acontecer europeo previo a las elecciones: la presiones internas cómo las revueltas sociales en Francia, el debate migratorio, la xenofobia, los nacionalismos y el Brexit; así como las principales presiones externas como el desprecio constante de Donald Trump hacia el Atlantismo y la reciente interferencia de Rusia en Ucrania, ponen en riesgo la estabilidad del continente.


Licenciado en Relaciones Internacionales por el ITESO y candidato a Maestro por la Universidad de Lille, en Francia.

@diegosrdz