/ martes 16 de abril de 2024

El Congo: igualdad en tiempos de crisis

Por: Patricia González Garza* y Juan Luis Tron**

En medio de una crisis humanitaria exacerbada por una prolongada guerra civil con el grupo rebelde M23, la República Democrática del Congo (RDC) ha dado un gran paso en materia de equidad. El pasado 1 de abril, el presidente Felix Tshisekedi nominó a Judith Tuluka como primera ministra, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo. En su discurso inaugural, la Primera Ministra aseguró que priorizará los esfuerzos de paz y desarrollo en medio de la crisis por la violencia provocada por el grupo M23.

La crisis en la RDC tiene una historia de más de 30 años, caracterizada por la inseguridad y los conflictos que han dejado un saldo devastador: desde 1996, más de 6 millones de personas han sido asesinadas o desplazadas en el este del país. Estos problemas tienen sus raíces en la independencia de Bélgica (1960), con luchas por el poder y el asesinato de Patrice Lumumba, seguidos de décadas de dictadura militar bajo Mobutu Sese Seko.

Además, el genocidio en Ruanda en 1994 exacerbó la violencia y dio origen a grupos armados en la RDC. La situación se agravó con la invasión de Uganda, Ruanda y Angola en 1996, desencadenando la Primera Guerra del Congo y el derrocamiento de Mobutu en 1997. A pesar de los esfuerzos de paz, la violencia étnica continuó, resultando en la Segunda Guerra del Congo en 1998. Además, el resurgimiento de la actividad del M23 en 2022 en la región de Kivu del Norte ha vuelto a arriesgar la estabilidad.

El M23 surgió con un cese al fuego en 2009. En 2012 se rebeló con el apoyo de Ruanda, reclamando derechos para los tutsis en la RDC. Su actividad ha contribuido a la complejidad de la crisis, agravada por la minería de metales y minerales con China emergiendo como un actor clave en la economía y el conflicto. La violencia del M23 en 2022 provocó tensiones regionales con Ruanda y desafió la estabilidad política durante las elecciones de 2023, donde Tshisekedi fue reelegido.

La designación de Tuluka como primera ministra cumple con una promesa de campaña de Tshisekedi, y su rol consistirá en ejecutar las prioridades de la agenda presidencial. Tuluka destacó previamente en el sector económico, desempeñándose como Coordinadora para la Consolidación de la Paz y el Fortalecimiento Democrático en el PNUD. Consolidó su reputación como una figura confiable en su papel como Coordinadora Adjunta del Consejo Estratégico de Seguimiento Presidencial, demostrando lealtad y competencia. Su nombramiento es una estrategia innovadora para abordar la crisis de seguridad, fusionando efectivamente liderazgo político y social.

Tuluka enfrenta grandes desafíos dentro de un sistema político en el que menos de 30% de los puestos públicos son ocupados por mujeres. Además, tiene la tarea de combatir la pobreza y la creciente inflación, aliviar las tensiones con Ruanda, que es cada vez es más favorable hacia el grupo M23, y estabilizar la región este del país. Esto último es crítico para mitigar la amenaza a la seguridad que representa el M23, poniendo a prueba su capacidad para manejar situaciones de intensa presión y complejidad tal como lo hizo en sus antiguos cargos.


*Patricia González Garza es especialista en desarrollo internacional y docente de la asignatura Introducción al Desarrollo Global en la Universidad Anáhuac México.

**Juan Luis Tron es estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Anáhuac México y Secretario General de la Sociedad de Alumnos de la facultad de Estudios Globales.


Por: Patricia González Garza* y Juan Luis Tron**

En medio de una crisis humanitaria exacerbada por una prolongada guerra civil con el grupo rebelde M23, la República Democrática del Congo (RDC) ha dado un gran paso en materia de equidad. El pasado 1 de abril, el presidente Felix Tshisekedi nominó a Judith Tuluka como primera ministra, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo. En su discurso inaugural, la Primera Ministra aseguró que priorizará los esfuerzos de paz y desarrollo en medio de la crisis por la violencia provocada por el grupo M23.

La crisis en la RDC tiene una historia de más de 30 años, caracterizada por la inseguridad y los conflictos que han dejado un saldo devastador: desde 1996, más de 6 millones de personas han sido asesinadas o desplazadas en el este del país. Estos problemas tienen sus raíces en la independencia de Bélgica (1960), con luchas por el poder y el asesinato de Patrice Lumumba, seguidos de décadas de dictadura militar bajo Mobutu Sese Seko.

Además, el genocidio en Ruanda en 1994 exacerbó la violencia y dio origen a grupos armados en la RDC. La situación se agravó con la invasión de Uganda, Ruanda y Angola en 1996, desencadenando la Primera Guerra del Congo y el derrocamiento de Mobutu en 1997. A pesar de los esfuerzos de paz, la violencia étnica continuó, resultando en la Segunda Guerra del Congo en 1998. Además, el resurgimiento de la actividad del M23 en 2022 en la región de Kivu del Norte ha vuelto a arriesgar la estabilidad.

El M23 surgió con un cese al fuego en 2009. En 2012 se rebeló con el apoyo de Ruanda, reclamando derechos para los tutsis en la RDC. Su actividad ha contribuido a la complejidad de la crisis, agravada por la minería de metales y minerales con China emergiendo como un actor clave en la economía y el conflicto. La violencia del M23 en 2022 provocó tensiones regionales con Ruanda y desafió la estabilidad política durante las elecciones de 2023, donde Tshisekedi fue reelegido.

La designación de Tuluka como primera ministra cumple con una promesa de campaña de Tshisekedi, y su rol consistirá en ejecutar las prioridades de la agenda presidencial. Tuluka destacó previamente en el sector económico, desempeñándose como Coordinadora para la Consolidación de la Paz y el Fortalecimiento Democrático en el PNUD. Consolidó su reputación como una figura confiable en su papel como Coordinadora Adjunta del Consejo Estratégico de Seguimiento Presidencial, demostrando lealtad y competencia. Su nombramiento es una estrategia innovadora para abordar la crisis de seguridad, fusionando efectivamente liderazgo político y social.

Tuluka enfrenta grandes desafíos dentro de un sistema político en el que menos de 30% de los puestos públicos son ocupados por mujeres. Además, tiene la tarea de combatir la pobreza y la creciente inflación, aliviar las tensiones con Ruanda, que es cada vez es más favorable hacia el grupo M23, y estabilizar la región este del país. Esto último es crítico para mitigar la amenaza a la seguridad que representa el M23, poniendo a prueba su capacidad para manejar situaciones de intensa presión y complejidad tal como lo hizo en sus antiguos cargos.


*Patricia González Garza es especialista en desarrollo internacional y docente de la asignatura Introducción al Desarrollo Global en la Universidad Anáhuac México.

**Juan Luis Tron es estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Anáhuac México y Secretario General de la Sociedad de Alumnos de la facultad de Estudios Globales.