/ miércoles 20 de diciembre de 2017

El crecimiento regional

Generalmente la información sobre la que se pone la mayor atención en torno al crecimiento económico es en la cifra nacional; sin embargo, es importante apreciar el peso y la dinámica que trae la generación de riqueza en las entidades federativas, pues ello expresa el comportamiento de la economía local y perfila el rumbo que siguen para su fortalecimiento.

Si bien las estimaciones sobre el crecimiento de la economía mexicana la ubican en un rango cercano al 2.5% en 2017 e incluso en una porcentaje similar para 2018, es importante advertir que al interior del país las entidades federativas avanzan en diferentes velocidades. Esta situación, que es añeja y característica del desarrollo de muchos paises, incluyendo a México, plantea el reto de modular el crecimiento para acelerar el desarrollo de las regiones que históricamente han venido creciendo a menores tasas y que muchas veces son las que concentran los mayores niveles de desigualad.

Esta preocupación que se puede plantear tanto para la economía mundial como para la nacional e incluso la regional, se ha abordado desde diferentes perspectivas para identificar la manera como se puede emparejar la dinámica de crecimiento entre regiones. La economía global aún con sus beneficios ha generado en algunas zonas mayor desigualdad, de modo que los países y las organizaciones internacionales han planteado obejtivos de desarrollo que permitan reducir las brechas regionales.

Esta preocupación llevó a crear las zonas de tratamiento especial para promover el desarrollo. Se trata de zonas con determinadas características como su ubicación, infraestructura básica y de transporte adecuado -o en vía de crearse- o bien con necesidades de atención económica y social específicas, etc. Para el caso mexicano las Zonas Económicas Especiales (ZEE)se definieron con un objetivo explícito de promoción del desarrollo, combate a la desigualdad y a la pobreza. Desde el primer momento se hizo explícita la intención de beneficiar a los estados de Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Veracruz, mediante obras con una inversión en infraestructura cercana a los 115 mil millones de pesos, que incluye gasoductos, ferrocarriles, carreteras, aeropuertos, puertos y de logística, entre otros.

Así, las definiciones del Gobierno de la República encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, han puesto especial atención en impulsar el desarrollo y combatir la pobreza a través de la creación de polos de desarrollo regional. El objetivo es crear un entorno de negocios favorable para la inversión y la creación de riqueza y empleos en el Sur-Sureste del país. De este modo, las Zonas Económicas Especiales buscan explícitamente promover el desarrollo y cerrar brechas entre regiones.

La voluntad para ello ésta demostrada por parte del presidente Peña Nieto, que estableció un compromiso con la población de los estados involucrados que son los que padecen mayores condiciones de desigualdad. Estos compromisos, traducidos en acciones y su continua supervisión son elementos que brindan certeza en la capacidad del Estado mexicano para impulsar iniciativas que atraigan la inversión para detonar actividades productivas, crear empleos y mejorar las condiciones de vida de la población.

Las ZEE son una respuesta que garantiza la creación de alternativas de crecimiento y abatimiento de la desigualdad en el Sur-Sureste del pais. El trabajo que se ha venido realizando lleva a la certeza de avanzar rápidamente sumando la capacidad de las entidades federativas y municipios para captar inversión, desarrollar infraestructura y condiciones para el desarrollo de la productividad y la competitividad local y regional.

La firma de los Decretos de Declaratoria de las ZEE de Salina Cruz, Oaxaca y de Progreso, Yucatán, realizada el pasado lunes 18 de diciembre, es un claro ejemplo del cumplimiento de los compromisos asumidos. En el acto de firma el presidente Enrique Peña Nieto, afirmó que al momento de la firma ya son cinco ZEE con inversiones comprometidas por más de seis mil 200 millones de dólares. Se estima que en las ZEE en los próximos diez o quince años se concrete una inversión del orden de 36 mil millones de dólares, es decir, 700 mil millones de pesos.

Con estos procesos de inversión igualmente se marca una ruta para la creación de mayores capacidades de los habitantes donde se ubican las ZEE, que van aparejadas a la ampliación de las oportunidades económicas en marcha. A decir del presidente Peña Nieto: “Esto va a traer desarrollo, generación de empleos, oportunidades, y sobre todo, algo bien relevante: Empleos mejor remunerados, empleos bien pagados, porque las empresas que aquí habrán de instalarse, aprovechando esos incentivos que genera el ser Zonas Económicas Especiales, van a crear empleos calificados, o van a demandar empleos calificados, experimentados”.

Generalmente la información sobre la que se pone la mayor atención en torno al crecimiento económico es en la cifra nacional; sin embargo, es importante apreciar el peso y la dinámica que trae la generación de riqueza en las entidades federativas, pues ello expresa el comportamiento de la economía local y perfila el rumbo que siguen para su fortalecimiento.

Si bien las estimaciones sobre el crecimiento de la economía mexicana la ubican en un rango cercano al 2.5% en 2017 e incluso en una porcentaje similar para 2018, es importante advertir que al interior del país las entidades federativas avanzan en diferentes velocidades. Esta situación, que es añeja y característica del desarrollo de muchos paises, incluyendo a México, plantea el reto de modular el crecimiento para acelerar el desarrollo de las regiones que históricamente han venido creciendo a menores tasas y que muchas veces son las que concentran los mayores niveles de desigualad.

Esta preocupación que se puede plantear tanto para la economía mundial como para la nacional e incluso la regional, se ha abordado desde diferentes perspectivas para identificar la manera como se puede emparejar la dinámica de crecimiento entre regiones. La economía global aún con sus beneficios ha generado en algunas zonas mayor desigualdad, de modo que los países y las organizaciones internacionales han planteado obejtivos de desarrollo que permitan reducir las brechas regionales.

Esta preocupación llevó a crear las zonas de tratamiento especial para promover el desarrollo. Se trata de zonas con determinadas características como su ubicación, infraestructura básica y de transporte adecuado -o en vía de crearse- o bien con necesidades de atención económica y social específicas, etc. Para el caso mexicano las Zonas Económicas Especiales (ZEE)se definieron con un objetivo explícito de promoción del desarrollo, combate a la desigualdad y a la pobreza. Desde el primer momento se hizo explícita la intención de beneficiar a los estados de Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Veracruz, mediante obras con una inversión en infraestructura cercana a los 115 mil millones de pesos, que incluye gasoductos, ferrocarriles, carreteras, aeropuertos, puertos y de logística, entre otros.

Así, las definiciones del Gobierno de la República encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, han puesto especial atención en impulsar el desarrollo y combatir la pobreza a través de la creación de polos de desarrollo regional. El objetivo es crear un entorno de negocios favorable para la inversión y la creación de riqueza y empleos en el Sur-Sureste del país. De este modo, las Zonas Económicas Especiales buscan explícitamente promover el desarrollo y cerrar brechas entre regiones.

La voluntad para ello ésta demostrada por parte del presidente Peña Nieto, que estableció un compromiso con la población de los estados involucrados que son los que padecen mayores condiciones de desigualdad. Estos compromisos, traducidos en acciones y su continua supervisión son elementos que brindan certeza en la capacidad del Estado mexicano para impulsar iniciativas que atraigan la inversión para detonar actividades productivas, crear empleos y mejorar las condiciones de vida de la población.

Las ZEE son una respuesta que garantiza la creación de alternativas de crecimiento y abatimiento de la desigualdad en el Sur-Sureste del pais. El trabajo que se ha venido realizando lleva a la certeza de avanzar rápidamente sumando la capacidad de las entidades federativas y municipios para captar inversión, desarrollar infraestructura y condiciones para el desarrollo de la productividad y la competitividad local y regional.

La firma de los Decretos de Declaratoria de las ZEE de Salina Cruz, Oaxaca y de Progreso, Yucatán, realizada el pasado lunes 18 de diciembre, es un claro ejemplo del cumplimiento de los compromisos asumidos. En el acto de firma el presidente Enrique Peña Nieto, afirmó que al momento de la firma ya son cinco ZEE con inversiones comprometidas por más de seis mil 200 millones de dólares. Se estima que en las ZEE en los próximos diez o quince años se concrete una inversión del orden de 36 mil millones de dólares, es decir, 700 mil millones de pesos.

Con estos procesos de inversión igualmente se marca una ruta para la creación de mayores capacidades de los habitantes donde se ubican las ZEE, que van aparejadas a la ampliación de las oportunidades económicas en marcha. A decir del presidente Peña Nieto: “Esto va a traer desarrollo, generación de empleos, oportunidades, y sobre todo, algo bien relevante: Empleos mejor remunerados, empleos bien pagados, porque las empresas que aquí habrán de instalarse, aprovechando esos incentivos que genera el ser Zonas Económicas Especiales, van a crear empleos calificados, o van a demandar empleos calificados, experimentados”.

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