/ lunes 29 de abril de 2019

El Espectador | Iniciativa Laboratorio Clandestino

“Clandestine Laboratory Initiative”. Así se llama el proyecto del gobierno de Estados Unidos que implicó el entrenamiento y equipamiento de mexicanos para desmantelar laboratorios clandestinos de heroína, fentanilo y metanfetaminas. Con las unidades mexicanas entrenadas por la DEA, principalmente en Quantico, Virginia, se presume la destrucción de más de 300 centros de producción de drogas en el país desde 2015.

Documentos del Departamento de Estado de EU, de principios de 2018, nos referimos al International Narcotics Control Strategy Report, indican que no hay indicios de que el fentanilo se utilice en México, pero sí se nota un repunte de la producción en este país por las confiscaciones de esta droga en la frontera entre ambos países, con la implementación de tecnología “no intrusiva” en los puestos de revisión. De acuerdo con los sitios del gobierno estadounidense, el fentanilo es un fuerte opioide sintético similar a la morfina, pero entre 50 y 100 veces más potente.

“Al igual que la morfina, por lo general se receta a pacientes con dolores intensos, especialmente después de una operación quirúrgica”.

Es la droga que está matando a los estadounidenses. Y que está haciendo ricos a muchos narcotraficantes mexicanos.

De acuerdo con el Departamento de Estado de EU, el dinero que se genera en Estados Unidos por la venta de drogas es la principal fuente de fondos lavados en México, a través del sistema financiero local. Las organizaciones delictivas trasnacionales, con sede y mentes operativas en este país, lavan fondos usando una gran variedad de métodos. Reporta el gobierno de Donald Trump que una preocupación es la compra de artículos al menudeo en el país del norte, para la importación y reventa en México. Con los ingresos por la venta de estos bienes y la complicidad con supuestos hombres de negocios, se blanquean muchos millones de dólares.

Otro de los métodos que tienen las alertas encendidas es el intercambio de criptomonedas y también el movimiento de efectivo a granel entre fronteras, así como el uso de cuentas embudo, mediante el cual los delincuentes hacen infinidad de depósitos pequeños en cuentas de instituciones financieras estadounidenses que se retiran eventualmente en bancos mexicanos. Es el dinero que no se puede frenar.

Los estadounidenses informan a sus superiores que los montos depositados generalmente están por debajo de los requisitos de información a detalle, y aunque el principal regulador bancario en México emitió nuevas regulaciones, abundan también las casas de cambio sin licencia en todo el país.

Otra preocupación del gobierno de Trump es que más de 90 por ciento de la heroína disponible en Estados Unidos se origina en México, aumentó el tráfico de opioides sintéticos mexicanos, aunque China todavía lidera la producción, y es necesaria más coordinación y esfuerzos entre los dos países.

hiroshi@oem.com.mx

“Clandestine Laboratory Initiative”. Así se llama el proyecto del gobierno de Estados Unidos que implicó el entrenamiento y equipamiento de mexicanos para desmantelar laboratorios clandestinos de heroína, fentanilo y metanfetaminas. Con las unidades mexicanas entrenadas por la DEA, principalmente en Quantico, Virginia, se presume la destrucción de más de 300 centros de producción de drogas en el país desde 2015.

Documentos del Departamento de Estado de EU, de principios de 2018, nos referimos al International Narcotics Control Strategy Report, indican que no hay indicios de que el fentanilo se utilice en México, pero sí se nota un repunte de la producción en este país por las confiscaciones de esta droga en la frontera entre ambos países, con la implementación de tecnología “no intrusiva” en los puestos de revisión. De acuerdo con los sitios del gobierno estadounidense, el fentanilo es un fuerte opioide sintético similar a la morfina, pero entre 50 y 100 veces más potente.

“Al igual que la morfina, por lo general se receta a pacientes con dolores intensos, especialmente después de una operación quirúrgica”.

Es la droga que está matando a los estadounidenses. Y que está haciendo ricos a muchos narcotraficantes mexicanos.

De acuerdo con el Departamento de Estado de EU, el dinero que se genera en Estados Unidos por la venta de drogas es la principal fuente de fondos lavados en México, a través del sistema financiero local. Las organizaciones delictivas trasnacionales, con sede y mentes operativas en este país, lavan fondos usando una gran variedad de métodos. Reporta el gobierno de Donald Trump que una preocupación es la compra de artículos al menudeo en el país del norte, para la importación y reventa en México. Con los ingresos por la venta de estos bienes y la complicidad con supuestos hombres de negocios, se blanquean muchos millones de dólares.

Otro de los métodos que tienen las alertas encendidas es el intercambio de criptomonedas y también el movimiento de efectivo a granel entre fronteras, así como el uso de cuentas embudo, mediante el cual los delincuentes hacen infinidad de depósitos pequeños en cuentas de instituciones financieras estadounidenses que se retiran eventualmente en bancos mexicanos. Es el dinero que no se puede frenar.

Los estadounidenses informan a sus superiores que los montos depositados generalmente están por debajo de los requisitos de información a detalle, y aunque el principal regulador bancario en México emitió nuevas regulaciones, abundan también las casas de cambio sin licencia en todo el país.

Otra preocupación del gobierno de Trump es que más de 90 por ciento de la heroína disponible en Estados Unidos se origina en México, aumentó el tráfico de opioides sintéticos mexicanos, aunque China todavía lidera la producción, y es necesaria más coordinación y esfuerzos entre los dos países.

hiroshi@oem.com.mx