/ viernes 2 de febrero de 2024

El Espectador / Más obra, menos inversión

La industria de la construcción está en franca recuperación. El análisis 2023 de la consultora BIMSA Reports confirma que se ponen en ejecución cada vez más obras y empiezan a dejarse atrás los estragos del Covid-19. Sin embargo, la travesía de un año de relevo presidencial, además de una caída en la frecuencia de las obras de infraestructura, representan para el sector una especie de freno todavía, que se materializa principalmente en una menor inversión.

Habrá que recordar que BIMSA Reports, la firma que dirige César Ortega de la Roquette, investiga y analiza cada una de las obras que integran lo que se conoce como el sector formal, lo que representa un 39 por ciento del PIB de la construcción y hasta el 51 por ciento del PIB de edificación de vivienda. No están reportadas únicamente aquellas obras que se consideran informales o probablemente “caseras”, donde los servicios y materiales se contratan a menudeo y no significan una gran oportunidad de negocio para los proveedores.

Es en el sector formal en el que, durante el año pasado, se registraron 10 mil 717 construcciones, de las cuales nueve mil 303 fueron obras asignadas ya a contratistas, que se encuentran en fases de arranque o de muy temprano desarrollo, y otras mil 414 fueron proyectos de inversión, es decir, aquellos en los que se está en proceso de búsqueda de un desarrollador o incluso en búsqueda de financiamiento.

Lo anterior significa que las obras totales reportadas tuvieron un crecimiento del 9 por ciento en comparación con las registradas en el 2022. En lo que se refiere a las construcciones ya en implementación este incremento fue de 11.6 por ciento. Como referencia, en 2020 el número de proyectos reportados fue de 12 mil 25, para el 2021 bajó a nueve mil 859 y en el 2022 volvió a presentar una pequeña caída para colocarse en nueve mil 836.

Enfocándonos en las obras ya contratadas, la plataforma de BIMSA Reports apunta a que esas más de nueve mil construcciones sumarán, una vez que estén todas terminadas, una inversión de 636 mil 466 millones de pesos. Este monto es 0.46 por ciento menor a los 639 mil 415 millones estimados para las construcciones contratadas reportadas en el 2022. BIMSA siempre aclara que la derrama de esta inversión se estima para un periodo de varios años, pues la mayoría de las obras investigadas tienen periodos de ejecución que trascienden el año en el que fueron reportadas.

Como sea, hay una leve caída en el dinero que se inyecta a esta industria, dolorosa si se toma en cuenta que se viene de años marcados por el estancamiento económico de la crisis sanitaria. El nerviosismo de los inversionistas es normal, dicen los expertos en la materia. Es el escenario clásico de fin de cada sexenio, sin importar quién es el personaje o partido que esté en el poder. Por ejemplo, es la temporada en la que empiezan a concluirse las grandes obras de infraestructura y ningún gobernante, ni siquiera Andrés Manuel López Obrador, trabaja para regalarle inauguraciones al siguiente gobierno.

La industria de la construcción está en franca recuperación. El análisis 2023 de la consultora BIMSA Reports confirma que se ponen en ejecución cada vez más obras y empiezan a dejarse atrás los estragos del Covid-19. Sin embargo, la travesía de un año de relevo presidencial, además de una caída en la frecuencia de las obras de infraestructura, representan para el sector una especie de freno todavía, que se materializa principalmente en una menor inversión.

Habrá que recordar que BIMSA Reports, la firma que dirige César Ortega de la Roquette, investiga y analiza cada una de las obras que integran lo que se conoce como el sector formal, lo que representa un 39 por ciento del PIB de la construcción y hasta el 51 por ciento del PIB de edificación de vivienda. No están reportadas únicamente aquellas obras que se consideran informales o probablemente “caseras”, donde los servicios y materiales se contratan a menudeo y no significan una gran oportunidad de negocio para los proveedores.

Es en el sector formal en el que, durante el año pasado, se registraron 10 mil 717 construcciones, de las cuales nueve mil 303 fueron obras asignadas ya a contratistas, que se encuentran en fases de arranque o de muy temprano desarrollo, y otras mil 414 fueron proyectos de inversión, es decir, aquellos en los que se está en proceso de búsqueda de un desarrollador o incluso en búsqueda de financiamiento.

Lo anterior significa que las obras totales reportadas tuvieron un crecimiento del 9 por ciento en comparación con las registradas en el 2022. En lo que se refiere a las construcciones ya en implementación este incremento fue de 11.6 por ciento. Como referencia, en 2020 el número de proyectos reportados fue de 12 mil 25, para el 2021 bajó a nueve mil 859 y en el 2022 volvió a presentar una pequeña caída para colocarse en nueve mil 836.

Enfocándonos en las obras ya contratadas, la plataforma de BIMSA Reports apunta a que esas más de nueve mil construcciones sumarán, una vez que estén todas terminadas, una inversión de 636 mil 466 millones de pesos. Este monto es 0.46 por ciento menor a los 639 mil 415 millones estimados para las construcciones contratadas reportadas en el 2022. BIMSA siempre aclara que la derrama de esta inversión se estima para un periodo de varios años, pues la mayoría de las obras investigadas tienen periodos de ejecución que trascienden el año en el que fueron reportadas.

Como sea, hay una leve caída en el dinero que se inyecta a esta industria, dolorosa si se toma en cuenta que se viene de años marcados por el estancamiento económico de la crisis sanitaria. El nerviosismo de los inversionistas es normal, dicen los expertos en la materia. Es el escenario clásico de fin de cada sexenio, sin importar quién es el personaje o partido que esté en el poder. Por ejemplo, es la temporada en la que empiezan a concluirse las grandes obras de infraestructura y ningún gobernante, ni siquiera Andrés Manuel López Obrador, trabaja para regalarle inauguraciones al siguiente gobierno.