/ lunes 10 de junio de 2019

El Espectador | Ni el de López Dóriga tiene la audiencia

Todos los buscan, hasta los muy poderosos. Muchos quieren platicar con él en privado. Ganarse su confianza o simpatía. Quieren entender cómo piensa. Decirse sus amigos, sus cercanos. O, al menos, sentir que no son observados por los de la Inteligencia Financiera.

Pero él se mantiene como el Vocero del Gobierno de la República que quiere mantener un bajo perfil y una sana distancia de los medios tradicionales.

Evita hacer muchas relaciones públicas y escuchar falsos halagos de los innombrables negociadores del siglo pasado. Además, a Jesús Ramírez Cuevas las críticas de las vacas sagradas del periodismo mexicano se le resbalan, entiende el malestar que ha generado entre los intocables de los medios.

“No vamos a ir a buscar a las propiedades de los periodistas para ver sus niveles de ingreso ¿verdad? Si ya nada más con sacar la información, ya se están poniendo un poco enojados”.

—Todos se te fueron encima…

—Pues ni modo (...) pues dimos a conocer la información, como se pidió.

—Pero eso se lee como una persecución, Jesús, lo han escrito un montón de columnistas últimamente…

—Pues todos recibían dinero, perdón, pero todos esos recibían dinero y se sienten ofendidos en lo personal…

—Dicen que puede tener sus negocios, desde Federico Arreola hasta don Raymundo Riva Palacio, hasta Joaquín López Dóriga, dicen: "es que esto no lo estamos ocultando"...

—Está muy bien, pero que lo conozca el público, que sea transparente. O sea, no es un crimen, no es un delito, no estamos estigmatizando a nadie, no hemos calificado a nadie, nos pidieron la información respecto a los periodistas que tenían algún vínculo directo, o sea los periodistas que recibieron publicidad.

Ramírez Cuevas dice que se quedan cortos en este asunto, pues no se está considerando toda la publicidad no facturada, ni a los gobiernos de los Estados que repartían pautas, ni el dinero de los empresarios que están detrás de muchos.

—También se está dando como una confusión allá afuera con lo que se está leyendo en algunos periódicos y con lo que dice el gobierno, las suspicacias que genera que un periodista tenga un portal y que reciba dinero por fuera de la empresa que le paga...

—Ahí que lo expliquen ellos, ¿a mí qué?--, dice el vocero del presidente. —O sea que, si yo abro un portal, ¿no me vas a depositar dinero para hablar bien del gobierno?--, insiste este reportero, sarcásticamente.

—No, lástima. Porque hay muchos portales, últimamente, con nombre, como dijeron que su nombre era una marca y que su marca vendía, pues abrieron los portales con sus nombres...

—Están dados de alta en Gobernación…

—Todos están dados de alta y tienen sus tarifas y las tenemos nosotros, y sólo en función de que... digamos, tampoco hay un prejuicio en contra de nadie, pero es en función de su audiencia, y vemos que ni el de López Dóriga, por decirlo así, tiene la audiencia.

hiroshi@oem.com.mx

Todos los buscan, hasta los muy poderosos. Muchos quieren platicar con él en privado. Ganarse su confianza o simpatía. Quieren entender cómo piensa. Decirse sus amigos, sus cercanos. O, al menos, sentir que no son observados por los de la Inteligencia Financiera.

Pero él se mantiene como el Vocero del Gobierno de la República que quiere mantener un bajo perfil y una sana distancia de los medios tradicionales.

Evita hacer muchas relaciones públicas y escuchar falsos halagos de los innombrables negociadores del siglo pasado. Además, a Jesús Ramírez Cuevas las críticas de las vacas sagradas del periodismo mexicano se le resbalan, entiende el malestar que ha generado entre los intocables de los medios.

“No vamos a ir a buscar a las propiedades de los periodistas para ver sus niveles de ingreso ¿verdad? Si ya nada más con sacar la información, ya se están poniendo un poco enojados”.

—Todos se te fueron encima…

—Pues ni modo (...) pues dimos a conocer la información, como se pidió.

—Pero eso se lee como una persecución, Jesús, lo han escrito un montón de columnistas últimamente…

—Pues todos recibían dinero, perdón, pero todos esos recibían dinero y se sienten ofendidos en lo personal…

—Dicen que puede tener sus negocios, desde Federico Arreola hasta don Raymundo Riva Palacio, hasta Joaquín López Dóriga, dicen: "es que esto no lo estamos ocultando"...

—Está muy bien, pero que lo conozca el público, que sea transparente. O sea, no es un crimen, no es un delito, no estamos estigmatizando a nadie, no hemos calificado a nadie, nos pidieron la información respecto a los periodistas que tenían algún vínculo directo, o sea los periodistas que recibieron publicidad.

Ramírez Cuevas dice que se quedan cortos en este asunto, pues no se está considerando toda la publicidad no facturada, ni a los gobiernos de los Estados que repartían pautas, ni el dinero de los empresarios que están detrás de muchos.

—También se está dando como una confusión allá afuera con lo que se está leyendo en algunos periódicos y con lo que dice el gobierno, las suspicacias que genera que un periodista tenga un portal y que reciba dinero por fuera de la empresa que le paga...

—Ahí que lo expliquen ellos, ¿a mí qué?--, dice el vocero del presidente. —O sea que, si yo abro un portal, ¿no me vas a depositar dinero para hablar bien del gobierno?--, insiste este reportero, sarcásticamente.

—No, lástima. Porque hay muchos portales, últimamente, con nombre, como dijeron que su nombre era una marca y que su marca vendía, pues abrieron los portales con sus nombres...

—Están dados de alta en Gobernación…

—Todos están dados de alta y tienen sus tarifas y las tenemos nosotros, y sólo en función de que... digamos, tampoco hay un prejuicio en contra de nadie, pero es en función de su audiencia, y vemos que ni el de López Dóriga, por decirlo así, tiene la audiencia.

hiroshi@oem.com.mx