/ jueves 18 de julio de 2019

El futuro de Morena

La renovación de las dirigencias de Morena (estatales y nacional) nos permite abrir un espacio para reflexionar sobre lo que pudiera ser el futuro de quienes formamos parte de este partido.

Morena inició como un movimiento, posteriormente se convirtió en partido político nacional y ha participado en dos elecciones federales hasta el momento, en 2015 y en 2018. En la primera obtuvo un porcentaje de votación de aproximadamente 8 por ciento; y en la segunda, su votación llegó hasta más del 50 por ciento.

Ese crecimiento exponencial arrojó muchos retos para Morena: primero, el reto de gobernar simultáneamente el Gobierno federal, gobiernos estatales y municipales. Ello implica, desde la coordinación hasta el dar resultados de forma casi inmediata a las necesidades de toda la población.

Los mexicanos votaron por un cambio, y éste se tiene que dar desde los gobiernos de Morena y desde los poderes legislativos -locales y federal-, se está trabajando para ello, y dependiendo de las problemáticas, con el transcurso del tiempo, los resultados se harán más tangibles para la ciudadanía.

En ese contexto, ¿qué papel debe tomar el partido en el poder? Consideramos que en primer lugar, las renovaciones de las dirigencias no deben inscribirse en el contexto de una disputa por el poder, porque esto distorsiona la finalidad del origen del movimiento, que es el cambio. El cambio debe lograrse a través del ejercicio del poder público, y para llegar a éste, el partido Morena, debe ser el vehículo para conseguirlo como se establece en el artículo 41 constitucional respecto de la finalidad de los partidos políticos.

Por ello consideramos que el perfil que encabece desde Morena el debate público y los procesos electorales por venir, debe concitar a la unidad, a la apertura y la transparencia; se deben escuchar a todas las voces para ser incluyentes y para que el cambio también se dé en conjunto con la sociedad.

En el ámbito electoral, Morena necesita cohesión y estrategia para comunicar en las instancias locales y municipales sus logros y retos, para enfrentar a la oposición sin contenido que pretende socavar los logros de la Cuarta Transformación, por el simple propósito de defender el status quo. Esto amerita también que se proyecten a los mejores candidatos para los procesos electorales del 2021, pasando por las 2 elecciones del próximo año: Coahuila e Hidalgo.

En el 2020, en los dos estados señalados, Morena debe demostrar que es un partido cercano a la gente, comunicar sus logros, postular candidatos que representen la esperanza para la ciudadanía y triunfar en las urnas para continuar con el cambio.

En el 2021 el reto será mucho mayor, con la elección de 300 diputados federales, 13 gubernaturas, un sinnúmero de diputaciones locales y presidencias municipales, para lo cual, Morena debe estar preparado en la estrategia de comunicación política, electoral, de procesos internos, redes sociales, en cercanía con la ciudadanía y en coordinación con sus gobiernos, y quien encabece este esfuerzo desde la dirigencia nacional debe tener la visión de que los retos que enfrentará Morena en el futuro serán mayores y requerirán del mayor oficio político en lo interno y firmeza en lo externo. El reto es la unidad, y la conseguiremos.

Diputado federal por Morena

@Sergeluna_S

La renovación de las dirigencias de Morena (estatales y nacional) nos permite abrir un espacio para reflexionar sobre lo que pudiera ser el futuro de quienes formamos parte de este partido.

Morena inició como un movimiento, posteriormente se convirtió en partido político nacional y ha participado en dos elecciones federales hasta el momento, en 2015 y en 2018. En la primera obtuvo un porcentaje de votación de aproximadamente 8 por ciento; y en la segunda, su votación llegó hasta más del 50 por ciento.

Ese crecimiento exponencial arrojó muchos retos para Morena: primero, el reto de gobernar simultáneamente el Gobierno federal, gobiernos estatales y municipales. Ello implica, desde la coordinación hasta el dar resultados de forma casi inmediata a las necesidades de toda la población.

Los mexicanos votaron por un cambio, y éste se tiene que dar desde los gobiernos de Morena y desde los poderes legislativos -locales y federal-, se está trabajando para ello, y dependiendo de las problemáticas, con el transcurso del tiempo, los resultados se harán más tangibles para la ciudadanía.

En ese contexto, ¿qué papel debe tomar el partido en el poder? Consideramos que en primer lugar, las renovaciones de las dirigencias no deben inscribirse en el contexto de una disputa por el poder, porque esto distorsiona la finalidad del origen del movimiento, que es el cambio. El cambio debe lograrse a través del ejercicio del poder público, y para llegar a éste, el partido Morena, debe ser el vehículo para conseguirlo como se establece en el artículo 41 constitucional respecto de la finalidad de los partidos políticos.

Por ello consideramos que el perfil que encabece desde Morena el debate público y los procesos electorales por venir, debe concitar a la unidad, a la apertura y la transparencia; se deben escuchar a todas las voces para ser incluyentes y para que el cambio también se dé en conjunto con la sociedad.

En el ámbito electoral, Morena necesita cohesión y estrategia para comunicar en las instancias locales y municipales sus logros y retos, para enfrentar a la oposición sin contenido que pretende socavar los logros de la Cuarta Transformación, por el simple propósito de defender el status quo. Esto amerita también que se proyecten a los mejores candidatos para los procesos electorales del 2021, pasando por las 2 elecciones del próximo año: Coahuila e Hidalgo.

En el 2020, en los dos estados señalados, Morena debe demostrar que es un partido cercano a la gente, comunicar sus logros, postular candidatos que representen la esperanza para la ciudadanía y triunfar en las urnas para continuar con el cambio.

En el 2021 el reto será mucho mayor, con la elección de 300 diputados federales, 13 gubernaturas, un sinnúmero de diputaciones locales y presidencias municipales, para lo cual, Morena debe estar preparado en la estrategia de comunicación política, electoral, de procesos internos, redes sociales, en cercanía con la ciudadanía y en coordinación con sus gobiernos, y quien encabece este esfuerzo desde la dirigencia nacional debe tener la visión de que los retos que enfrentará Morena en el futuro serán mayores y requerirán del mayor oficio político en lo interno y firmeza en lo externo. El reto es la unidad, y la conseguiremos.

Diputado federal por Morena

@Sergeluna_S

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