/ viernes 14 de junio de 2019

El mundo de la realeza

CULTURA, RELIGIÓN Y HUMANIDAD: CÓMO ES Y DEBE SER UN MONARCA

Queridos lectores míos, un cordial saludo reciban esta semana. Les adelanto que estoy viendo la serie “Victoria” del canal once. Y, posteriormente, criticaré toda la serie. En este caso el capítulo del domingo 12 de mayo pasado,me llamó la atención el comportamiento de la reina Victoria I en cuanto a un difícil año: 1847, el año de la hambruna.

Europa atravesaba esa crisis y la reina se vio como una gran monarca, líder, ser humano, mujer, madre, esposa y británica. Su conciencia pudo más que su poder real. Como reina, debía someterse al parlamento. A este no le importaba que muriera gente sobre todo en Irlanda.

Victoria sometió su conciencia y aconsejó a su primer ministro a actuar a favor de los católicos y protestantes súbditos suyos que morían de hambre.

No pudo salvar muchas vidas, pero la soberana no discriminó a los católicos ni a la gente humilde. Un monarca está por encima de la política, más no de la inhumanidad.

Si antes los reyes como Ricardo Corazón de León iban frente al ejército en las cruzadas, si reyes como Enrique VIII retaban a la iglesia católica, si el bisnieto de Victoria, Eduardo VIII, quién perdió el trono por amor y ahora la historia lo juzga de traidor y pro nazi, hay que tener en cuenta la importancia, siempre lo he insistido, en democratizar a las casas reales.

Cada monarca tiene un papel que ejercer. Japón es, en cierto modo, un ejemplo de esto desde que Hirohito perdió su divinidad como lo debería perder el nuevo rey de Tailandia.

Los monarcas deben responder por su comportamiento ante la sociedad. Ya se les juzga en vida y la historia y la sociedad hace lo mismo. El comportamiento de un monarca debe de estar acorde a nuestros tiempos.

Esta serie ya tiene más de un mes al aire, y creo que el príncipe Alberto también fue un consorte muy sencillo como su esposa, la reina. Ellos que vivían en un “mundo” donde el adulterio era un hecho normal, donde los vicios del poder y la corrupción estaban a la orden del día, la reina y su familia demostraron ser personas más humildes, claro, cometieron errores, pero, al casarse en 1840, acabaron desde entonces, con esos vicios hasta que su hijo, el rey Eduardo VII, corrompió de nuevo, a la sociedad con sus escándalos.

La religión juega un papel preponderante en el caso de los monarcas: y deben de ser el ejemplo para sus pueblos sin importar cuál es el tipo de religión.

Como cultura, sabemos que los monarcas desde tiempos atrás, algunos no tienen ese sometimiento de conciencia como lo hizo Victoria I. Los reyes de hoy ahora forman parte de un círculo de vicios y deberes, los reyes eméritos Juan Carlos de España y Alberto II de Bélgica son irresponsables.

Pero, la mayoría de la gente tiene una gran opinión de Isabel II, tataranieta de Victoria, quién, por cierto, nació hace 200 años. Y su heredera cumplió 93 años de edad, 67 años como reina y 66 años de haber sido coronada.

A los monarcas les debería sentir ese orgullo de estar en un lugar privilegiado para poder ayudar a muchas personas, sean de cualquier condición social o raza. Deben de estar, repito, por encima de la inhumanidad.

Y esto último no sé cómo explicarlo, porque tal vez no se estudia profundamente, ya que su riqueza es producto del trabajo de otros, sean sus súbditos o de otra índole, como cuando hacen negocios con naciones amigas.

Explicar qué es un gobierno real implica saber de historia, cultura y religión. No podemos olvidar esto. Algunos gritan: ¡larga vida a la Reina¡¡larga vida al Rey ¡y otros gritan: ¡Viva la república ¡

Cada quién tiene sus ideologías y son muy respetables. Pongo aquí mi sincera opinión y espero les agrade. Se vale tener pensamientos diferentes, pero con respeto.


CULTURA, RELIGIÓN Y HUMANIDAD: CÓMO ES Y DEBE SER UN MONARCA

Queridos lectores míos, un cordial saludo reciban esta semana. Les adelanto que estoy viendo la serie “Victoria” del canal once. Y, posteriormente, criticaré toda la serie. En este caso el capítulo del domingo 12 de mayo pasado,me llamó la atención el comportamiento de la reina Victoria I en cuanto a un difícil año: 1847, el año de la hambruna.

Europa atravesaba esa crisis y la reina se vio como una gran monarca, líder, ser humano, mujer, madre, esposa y británica. Su conciencia pudo más que su poder real. Como reina, debía someterse al parlamento. A este no le importaba que muriera gente sobre todo en Irlanda.

Victoria sometió su conciencia y aconsejó a su primer ministro a actuar a favor de los católicos y protestantes súbditos suyos que morían de hambre.

No pudo salvar muchas vidas, pero la soberana no discriminó a los católicos ni a la gente humilde. Un monarca está por encima de la política, más no de la inhumanidad.

Si antes los reyes como Ricardo Corazón de León iban frente al ejército en las cruzadas, si reyes como Enrique VIII retaban a la iglesia católica, si el bisnieto de Victoria, Eduardo VIII, quién perdió el trono por amor y ahora la historia lo juzga de traidor y pro nazi, hay que tener en cuenta la importancia, siempre lo he insistido, en democratizar a las casas reales.

Cada monarca tiene un papel que ejercer. Japón es, en cierto modo, un ejemplo de esto desde que Hirohito perdió su divinidad como lo debería perder el nuevo rey de Tailandia.

Los monarcas deben responder por su comportamiento ante la sociedad. Ya se les juzga en vida y la historia y la sociedad hace lo mismo. El comportamiento de un monarca debe de estar acorde a nuestros tiempos.

Esta serie ya tiene más de un mes al aire, y creo que el príncipe Alberto también fue un consorte muy sencillo como su esposa, la reina. Ellos que vivían en un “mundo” donde el adulterio era un hecho normal, donde los vicios del poder y la corrupción estaban a la orden del día, la reina y su familia demostraron ser personas más humildes, claro, cometieron errores, pero, al casarse en 1840, acabaron desde entonces, con esos vicios hasta que su hijo, el rey Eduardo VII, corrompió de nuevo, a la sociedad con sus escándalos.

La religión juega un papel preponderante en el caso de los monarcas: y deben de ser el ejemplo para sus pueblos sin importar cuál es el tipo de religión.

Como cultura, sabemos que los monarcas desde tiempos atrás, algunos no tienen ese sometimiento de conciencia como lo hizo Victoria I. Los reyes de hoy ahora forman parte de un círculo de vicios y deberes, los reyes eméritos Juan Carlos de España y Alberto II de Bélgica son irresponsables.

Pero, la mayoría de la gente tiene una gran opinión de Isabel II, tataranieta de Victoria, quién, por cierto, nació hace 200 años. Y su heredera cumplió 93 años de edad, 67 años como reina y 66 años de haber sido coronada.

A los monarcas les debería sentir ese orgullo de estar en un lugar privilegiado para poder ayudar a muchas personas, sean de cualquier condición social o raza. Deben de estar, repito, por encima de la inhumanidad.

Y esto último no sé cómo explicarlo, porque tal vez no se estudia profundamente, ya que su riqueza es producto del trabajo de otros, sean sus súbditos o de otra índole, como cuando hacen negocios con naciones amigas.

Explicar qué es un gobierno real implica saber de historia, cultura y religión. No podemos olvidar esto. Algunos gritan: ¡larga vida a la Reina¡¡larga vida al Rey ¡y otros gritan: ¡Viva la república ¡

Cada quién tiene sus ideologías y son muy respetables. Pongo aquí mi sincera opinión y espero les agrade. Se vale tener pensamientos diferentes, pero con respeto.


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