/ domingo 18 de octubre de 2020

El Papa Francisco ya le respondió

“Se advierte la penetración cultural de una especie de “deconstruccionismo”, donde la libertad humana pretende construirlo todo desde cero… En esta línea se situaba un consejo que di a los jóvenes: «Si una persona les hace una propuesta y les dice que ignoren la historia, que no recojan la experiencia de los mayores, que desprecien todo lo pasado y que sólo miren el futuro que ella les ofrece, ¿no es una forma fácil de atraparlos con su propuesta para que solamente hagan lo que ella les dice? Esa persona los necesita vacíos, desarraigados, desconfiados de todo, para que sólo confíen en sus promesas y se sometan a sus planes. Así funcionan las ideologías de distintos colores, que destruyen —o de-construyen— todo lo que sea diferente y de ese modo pueden reinar sin oposiciones. Para esto necesitan jóvenes que desprecien la historia…»”.

Eso sostiene el Papa Francisco a través de la Carta Encíclica “Hermanos Todos”, emitida el pasado 3 de octubre desde Asís, y que sin buscarlo representa una respuesta a la misiva fechada el 2 de octubre que el presidente mexicano le hizo llegar ocho días después, en la que insiste que la iglesia católica, monarquía española y Estado mexicano ofrezcan una disculpa pública a los pueblos originarios por las afrentas cometidas durante la conquista y el periodo colonial.

En lo que representa una Encíclica Social que delinea para el mundo creyente las vías para construir un mundo mejor, más justo y pacífico, el Papa Francisco hace una invitación para desarrollar el pronombre “nosotros” en lugar de “ellos” para habitar la casa común a través de la reconciliación y el perdón.

Integrada por seis capítulos, el documento que fue dado a conocer en México por el arzobispo Carlos Aguiar Retes el 4 de octubre señala: “Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte. La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino sólo recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz. En este juego mezquino de las descalificaciones, el debate es manipulado hacia el estado permanente de cuestionamiento y confrontación”.

Se trata de un diagnóstico que no solo se centra en la realidad mexicana, sino en el contexto internacional en el que diversos mandatarios electos por el voto popular han claudicado en su misión de buscar el bien común y la armonía de sus habitantes para centrarse en proyectos segregacionistas que pretenden construir muros que aíslan y asfixian la libertad humana.


@jlcamachov



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“Se advierte la penetración cultural de una especie de “deconstruccionismo”, donde la libertad humana pretende construirlo todo desde cero… En esta línea se situaba un consejo que di a los jóvenes: «Si una persona les hace una propuesta y les dice que ignoren la historia, que no recojan la experiencia de los mayores, que desprecien todo lo pasado y que sólo miren el futuro que ella les ofrece, ¿no es una forma fácil de atraparlos con su propuesta para que solamente hagan lo que ella les dice? Esa persona los necesita vacíos, desarraigados, desconfiados de todo, para que sólo confíen en sus promesas y se sometan a sus planes. Así funcionan las ideologías de distintos colores, que destruyen —o de-construyen— todo lo que sea diferente y de ese modo pueden reinar sin oposiciones. Para esto necesitan jóvenes que desprecien la historia…»”.

Eso sostiene el Papa Francisco a través de la Carta Encíclica “Hermanos Todos”, emitida el pasado 3 de octubre desde Asís, y que sin buscarlo representa una respuesta a la misiva fechada el 2 de octubre que el presidente mexicano le hizo llegar ocho días después, en la que insiste que la iglesia católica, monarquía española y Estado mexicano ofrezcan una disculpa pública a los pueblos originarios por las afrentas cometidas durante la conquista y el periodo colonial.

En lo que representa una Encíclica Social que delinea para el mundo creyente las vías para construir un mundo mejor, más justo y pacífico, el Papa Francisco hace una invitación para desarrollar el pronombre “nosotros” en lugar de “ellos” para habitar la casa común a través de la reconciliación y el perdón.

Integrada por seis capítulos, el documento que fue dado a conocer en México por el arzobispo Carlos Aguiar Retes el 4 de octubre señala: “Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte. La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino sólo recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz. En este juego mezquino de las descalificaciones, el debate es manipulado hacia el estado permanente de cuestionamiento y confrontación”.

Se trata de un diagnóstico que no solo se centra en la realidad mexicana, sino en el contexto internacional en el que diversos mandatarios electos por el voto popular han claudicado en su misión de buscar el bien común y la armonía de sus habitantes para centrarse en proyectos segregacionistas que pretenden construir muros que aíslan y asfixian la libertad humana.


@jlcamachov



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