/ martes 25 de junio de 2019

El tema de migración

La reunión entre autoridades de los Estados Unidos de América y del Estado mexicano para abordar el asunto de la imposición de aranceles y migración, cambió las coordenadas de nuestra política migratoria. Para observar el giro de ciento ochenta grados tenemos que observar quien está al frente de la cuestión.

El titular del Instituto Nacional de Migración fue el doctor Tonatiuh Guillen López, mismo que renunció a la mitad de la crisis migratoria a la que nos enfrentamos. ¿Quién era el titular? Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor por el Colegio de México, es profesor en diversas universidades públicas, fue director del Colegio de la Frontera Norte, tiene una multiplicidad de libros, capítulos de libro, artículos e investigaciones sobre el fenómeno de la migración. Así las cosas, al frente del INM estaba un académico comprometido con el tema, con experiencia en administración pública y con conocimiento sobre migración.

Ahora, el Estado mexicano nombró al doctor Francisco Garduño Yáñez como el nuevo titular del Instituto Nacional de Migración, quien es licenciado en derecho por la UAM, maestro por la Universidad de Ciudad Juárez y doctor por la Universidad de la Ciudad de México. Tiene experiencia laboral y práctica en el área del derecho penal y administración pública. El nuevo titular del Instituto Nacional de Migración tiene un perfil decantado hacia la administración pública, política y, sobre todo, de derecho penal.

La transición de un contexto de academia especializada en migración a uno de derecho penal nos dice muchas cosas: el derecho penal es el uso de toda la fuerza del Estado en casos límite. Sin duda, el doctor Garduño Yáñez tiene mucha más experiencia administrativa y de campo en los asuntos públicos, también debe tener una visión más práctica de las cosas. Sin embargo, en estos tiempos parecía que nuestra política pública migratoria se decantaba por una visión de respeto irrestricto a los derechos humanos, entender los fenómenos migratorios y comprender el problema del tránsito de personas con todas sus dimensiones. No solo pensar en frenarlo o detener personas en estaciones migratorias.

En estos tiempos, se necesita un poco más de calma en la política pública, y dejar el tren de las acciones inmediatas. Esto se acentúa cuando éstas son producto de las amenazas del presidente de los Estados Unidos de América. Nótese que ahora el presidente de tal país amaga a los demócratas -su partido político contrario- con deportaciones de millones de personas en dos semanas, y que no sabemos a dónde y cómo las deportará, en caso de cumplir sus amenazas.

Sumado al cambio de titulares en el Instituto Nacional de Migración, también tenemos la intervención de la Guardia Nacional en el asunto de migración. Si bien, un Estado siempre tiene la última palabra sobre los requisitos y trámites para el ingreso de una persona a su país, lo que también es cierto es que hoy no podemos hablar de seres humanos indocumentados o ilegales, esto atenta contra la dignidad humana. Se necesita reflexionar en cuanto a los conceptos “indocumentado e ilícito” cuando se usan en el tránsito de personas y en el ámbito administrativo.

@jangulonobara

La reunión entre autoridades de los Estados Unidos de América y del Estado mexicano para abordar el asunto de la imposición de aranceles y migración, cambió las coordenadas de nuestra política migratoria. Para observar el giro de ciento ochenta grados tenemos que observar quien está al frente de la cuestión.

El titular del Instituto Nacional de Migración fue el doctor Tonatiuh Guillen López, mismo que renunció a la mitad de la crisis migratoria a la que nos enfrentamos. ¿Quién era el titular? Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor por el Colegio de México, es profesor en diversas universidades públicas, fue director del Colegio de la Frontera Norte, tiene una multiplicidad de libros, capítulos de libro, artículos e investigaciones sobre el fenómeno de la migración. Así las cosas, al frente del INM estaba un académico comprometido con el tema, con experiencia en administración pública y con conocimiento sobre migración.

Ahora, el Estado mexicano nombró al doctor Francisco Garduño Yáñez como el nuevo titular del Instituto Nacional de Migración, quien es licenciado en derecho por la UAM, maestro por la Universidad de Ciudad Juárez y doctor por la Universidad de la Ciudad de México. Tiene experiencia laboral y práctica en el área del derecho penal y administración pública. El nuevo titular del Instituto Nacional de Migración tiene un perfil decantado hacia la administración pública, política y, sobre todo, de derecho penal.

La transición de un contexto de academia especializada en migración a uno de derecho penal nos dice muchas cosas: el derecho penal es el uso de toda la fuerza del Estado en casos límite. Sin duda, el doctor Garduño Yáñez tiene mucha más experiencia administrativa y de campo en los asuntos públicos, también debe tener una visión más práctica de las cosas. Sin embargo, en estos tiempos parecía que nuestra política pública migratoria se decantaba por una visión de respeto irrestricto a los derechos humanos, entender los fenómenos migratorios y comprender el problema del tránsito de personas con todas sus dimensiones. No solo pensar en frenarlo o detener personas en estaciones migratorias.

En estos tiempos, se necesita un poco más de calma en la política pública, y dejar el tren de las acciones inmediatas. Esto se acentúa cuando éstas son producto de las amenazas del presidente de los Estados Unidos de América. Nótese que ahora el presidente de tal país amaga a los demócratas -su partido político contrario- con deportaciones de millones de personas en dos semanas, y que no sabemos a dónde y cómo las deportará, en caso de cumplir sus amenazas.

Sumado al cambio de titulares en el Instituto Nacional de Migración, también tenemos la intervención de la Guardia Nacional en el asunto de migración. Si bien, un Estado siempre tiene la última palabra sobre los requisitos y trámites para el ingreso de una persona a su país, lo que también es cierto es que hoy no podemos hablar de seres humanos indocumentados o ilegales, esto atenta contra la dignidad humana. Se necesita reflexionar en cuanto a los conceptos “indocumentado e ilícito” cuando se usan en el tránsito de personas y en el ámbito administrativo.

@jangulonobara

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