/ martes 28 de noviembre de 2017

El TLCAN y el campo mexicano

Por Daniel Ávila

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tiene una gran importancia para Estados Unidos, Canadá y México pues uno de sus objetivos es comercializar diversos productos, importando lo que no se produce y exportando aquello en lo que existe sobreproducción.

Sin embargo, algunos sectores no se han visto del todo beneficiados por el fortalecimiento de los lazos comerciales entre estos tres países. Por ejemplo, el sector agropecuario mexicano se vio afectado por la entrada de productos básicos sin aranceles. Nuestro país desde hace 23 años compra a Estados Unidos maíz, trigo, arroz, sorgo y soya.

Y México no se ha visto tan beneficiado con la exportación de productos de nuestro campo hacia el vecino país del norte, pues en Estados Unidos y Canadá son mucho más exhaustivas las medidas fitosanitarias para ingresar alimentos.

Además, la Encuesta Nacional Agropecuaria 2014, realizada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) presenta una lista de problemas que enfrentan los productores: 83% refiere altos costos de insumos; 78% señala las pérdidas por plagas y enfermedades; 45% advierte de la falta de capacitación y asistencia técnica, 37.2% de dificultades en la comercialización y 34% de infraestructura insuficiente.

Como se puede observar, existen muchas carencias relacionadas con la producción agrícola. Otro dato relevante de la encuesta es la edad de los productores: 35% pertenece al grupo de 46 a 60 años, le siguen los de 61 a 75 años con 29%, el segmento de 26 a 45 años presenta 22% y el de 18 a 25 años solo representa1.2%.

Así, podemos identificar que más de la mitad de personas que trabajan en el campo tienen entre 46 y 75 años, lo que se traduce en que los jóvenes se están distanciando de estas actividades. A todo esto, le podemos sumar los bajísimos salarios que predominan en las zonas agrícolas, quedando pocas alternativas para solucionar el problema de la migración rural para millones de mexicanos.

Por todo ello hace sentido lo que ha señalado Blanca Rubio, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales, quien afirmó que “la renegociación del TLC en el sector agropecuario es una oportunidad para que México se vuelva autosuficiente, terminar con la relación de dependencia con Estados Unidos y con la devastación del campo mexicano”.

En ese sentido, las autoridades mexicanas deben considerar soluciones que favorezcan al campo y a la comercialización de sus productos. Su intervención debe ser para evitar retrocesos en el sector agrícola. Debemos desarrollar nuestro mercado interno, además de buscar nuevos mercados.

México puede explotar la industria pesquera, con sus socios de la Alianza del Pacífico, pues estos productos son muy requeridos en Asia. También se deben tener otras expectativas de inversión, hay que considerar estrategias emergentes ante los cambios políticos que se están presentando en el mundo.

Esto no solo se tiene que ver como una estrategia de negociación en el contexto actual del TLCAN, sino como una forma de preparar el terreno para que nuestro campo tengaun futuro más prometedor.

Senador por Yucatán

Por Daniel Ávila

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tiene una gran importancia para Estados Unidos, Canadá y México pues uno de sus objetivos es comercializar diversos productos, importando lo que no se produce y exportando aquello en lo que existe sobreproducción.

Sin embargo, algunos sectores no se han visto del todo beneficiados por el fortalecimiento de los lazos comerciales entre estos tres países. Por ejemplo, el sector agropecuario mexicano se vio afectado por la entrada de productos básicos sin aranceles. Nuestro país desde hace 23 años compra a Estados Unidos maíz, trigo, arroz, sorgo y soya.

Y México no se ha visto tan beneficiado con la exportación de productos de nuestro campo hacia el vecino país del norte, pues en Estados Unidos y Canadá son mucho más exhaustivas las medidas fitosanitarias para ingresar alimentos.

Además, la Encuesta Nacional Agropecuaria 2014, realizada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) presenta una lista de problemas que enfrentan los productores: 83% refiere altos costos de insumos; 78% señala las pérdidas por plagas y enfermedades; 45% advierte de la falta de capacitación y asistencia técnica, 37.2% de dificultades en la comercialización y 34% de infraestructura insuficiente.

Como se puede observar, existen muchas carencias relacionadas con la producción agrícola. Otro dato relevante de la encuesta es la edad de los productores: 35% pertenece al grupo de 46 a 60 años, le siguen los de 61 a 75 años con 29%, el segmento de 26 a 45 años presenta 22% y el de 18 a 25 años solo representa1.2%.

Así, podemos identificar que más de la mitad de personas que trabajan en el campo tienen entre 46 y 75 años, lo que se traduce en que los jóvenes se están distanciando de estas actividades. A todo esto, le podemos sumar los bajísimos salarios que predominan en las zonas agrícolas, quedando pocas alternativas para solucionar el problema de la migración rural para millones de mexicanos.

Por todo ello hace sentido lo que ha señalado Blanca Rubio, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales, quien afirmó que “la renegociación del TLC en el sector agropecuario es una oportunidad para que México se vuelva autosuficiente, terminar con la relación de dependencia con Estados Unidos y con la devastación del campo mexicano”.

En ese sentido, las autoridades mexicanas deben considerar soluciones que favorezcan al campo y a la comercialización de sus productos. Su intervención debe ser para evitar retrocesos en el sector agrícola. Debemos desarrollar nuestro mercado interno, además de buscar nuevos mercados.

México puede explotar la industria pesquera, con sus socios de la Alianza del Pacífico, pues estos productos son muy requeridos en Asia. También se deben tener otras expectativas de inversión, hay que considerar estrategias emergentes ante los cambios políticos que se están presentando en el mundo.

Esto no solo se tiene que ver como una estrategia de negociación en el contexto actual del TLCAN, sino como una forma de preparar el terreno para que nuestro campo tengaun futuro más prometedor.

Senador por Yucatán