/ lunes 27 de mayo de 2024

El voto, núcleo de la democracia

El núcleo de la democracia yace en el ejercicio del sufragio. Más que un mero privilegio, este derecho simboliza la voz del pueblo, la herramienta que forja el destino colectivo y elige a quienes nos representan. A través del voto, los ciudadanos dejan de ser meros espectadores para convertirse en protagonistas de la escena política. La participación en las urnas no solo legítima el poder de los gobernantes, también les demanda responsabilidad y acción en pro del bienestar común. La conquista a lo largo de la historia del derecho al voto, es ahora un pilar de nuestra sociedad y se encuentra consagrado en la Constitución.

Las elecciones son el instrumento de competencia política que garantiza la resolución pacífica de nuestras diferencias, además, enriquece la diversidad de las expresiones ideológicas y de gobierno como instrumento de participación ciudadana. De igual forma, constituye un mecanismo de control sobre el poder, ya que al acudir a las casillas en esta jornada cívica, las y los ciudadanos, pueden evaluar el desempeño de los gobernantes y representantes populares, otorgando su confianza en el proyecto político vigente o bien eligiendo nuevos actores políticos, con lo que se refrenda la soberanía del pueblo.

En nuestro país, nos encontramos ante las elecciones más grandes de la historia. Más de 100 millones de mexicanos tienen la posibilidad de votar, los jóvenes son mayoría. A nivel federal se elegirán 629 cargos, incluyendo la presidencia, 128 cargos en el Senado de la República y más de 500 para renovar la Cámara de Diputados. A nivel local 9 gobernadores, 14 mil 764 regidurías, mil 098 congresos, mil 802 presidencias municipales, 431 cargos auxiliares y mil 975 sindicaturas.

Es momento de reconocer la importancia de estas elecciones, pues el 2 de junio en cada boleta se tiene la oportunidad para influir en el rumbo de nuestra nación. Acudir a las urnas no solo es un derecho, sino un deber cívico que debemos ejercer con responsabilidad y conciencia. El futuro de México está en las manos de las mujeres y los hombres que con compromiso emitan su sufragio. Reclamemos nuestro poder el día de la jornada electoral y hagamos que nuestra voz sea escuchada en las decisiones que afectan nuestras vidas y las generaciones venideras. ¡No dejemos que otros decidan por nosotros!


El núcleo de la democracia yace en el ejercicio del sufragio. Más que un mero privilegio, este derecho simboliza la voz del pueblo, la herramienta que forja el destino colectivo y elige a quienes nos representan. A través del voto, los ciudadanos dejan de ser meros espectadores para convertirse en protagonistas de la escena política. La participación en las urnas no solo legítima el poder de los gobernantes, también les demanda responsabilidad y acción en pro del bienestar común. La conquista a lo largo de la historia del derecho al voto, es ahora un pilar de nuestra sociedad y se encuentra consagrado en la Constitución.

Las elecciones son el instrumento de competencia política que garantiza la resolución pacífica de nuestras diferencias, además, enriquece la diversidad de las expresiones ideológicas y de gobierno como instrumento de participación ciudadana. De igual forma, constituye un mecanismo de control sobre el poder, ya que al acudir a las casillas en esta jornada cívica, las y los ciudadanos, pueden evaluar el desempeño de los gobernantes y representantes populares, otorgando su confianza en el proyecto político vigente o bien eligiendo nuevos actores políticos, con lo que se refrenda la soberanía del pueblo.

En nuestro país, nos encontramos ante las elecciones más grandes de la historia. Más de 100 millones de mexicanos tienen la posibilidad de votar, los jóvenes son mayoría. A nivel federal se elegirán 629 cargos, incluyendo la presidencia, 128 cargos en el Senado de la República y más de 500 para renovar la Cámara de Diputados. A nivel local 9 gobernadores, 14 mil 764 regidurías, mil 098 congresos, mil 802 presidencias municipales, 431 cargos auxiliares y mil 975 sindicaturas.

Es momento de reconocer la importancia de estas elecciones, pues el 2 de junio en cada boleta se tiene la oportunidad para influir en el rumbo de nuestra nación. Acudir a las urnas no solo es un derecho, sino un deber cívico que debemos ejercer con responsabilidad y conciencia. El futuro de México está en las manos de las mujeres y los hombres que con compromiso emitan su sufragio. Reclamemos nuestro poder el día de la jornada electoral y hagamos que nuestra voz sea escuchada en las decisiones que afectan nuestras vidas y las generaciones venideras. ¡No dejemos que otros decidan por nosotros!