/ miércoles 23 de enero de 2019

Entre energéticos y desarrollo

En los días recientes, miles o más bien diría, millones de mexicanos, nos enfrentamos por primera vez en mucho tiempo a no tener gasolina, ni, aunque la pagáramos al doble (lo que de por sí es toda una aberración).

Más allá de cualquier consideración política que al respecto se pueda hacer, es interesante ver la forma en que hemos vivido esta situación, tanto en estados del centro del país, como Guanajuato, Jalisco y Michoacán, donde el desabasto ha sido más grave o en la Ciudad de México, donde de una forma u otra, lo peor duró alrededor de una semana, ni qué decir de Puebla, el estado que, a pesar de tener los mayores niveles de robo de combustible, no sufrió ningún tipo de desabasto.

En la Ciudad de México, más que una verdadera escasez de gasolinas, lo que se vivió fue un fenómeno de histeria colectiva, cuando los ciudadanos al ver que la gasolina podía acabarse, acudieron en masa a las gasolineras, seguramente con todo tipo de pensamientos, desde los que se preocupaban por traslados de horas y horas entre sus trabajos y hogares, hasta aquellos que requieren de sus vehículos para hacer entrega de mercancías y ni qué decir de quienes deambulan por toda la zona metropolitana, que conducen por decenas de kilómetros entre un punto y otro, para quienes dejar de tener gasolina implica no producir y dejar de llevar el sustento a sus hogares.

Ya ni digamos lo que se vive aún en los estados del centro de la República, de altísima vocación productiva y que en muy amplia medida han tenido que dejar de mover las mercancías que producen o hacerse de las materias primas de que requieren para trabajar. Al respecto pensamos en cientos de productores de calzado de León, Guanajuato, que con seguridad en estas fechas no han podido cubrir entregas pactadas con anterioridad; ni qué decir de exportaciones de Tequila en Jalisco, que con seguridad habrán dejado esperando a clientes en California, Texas, Illinois, Nueva York y ¿por qué no? Incluso en los continentes europeo y asiático.

Un caso del que mucho se habló, fue el de la producción de aguacate Hass de Michoacán, que por estas fechas de finales del Fútbol Americano en Estados Unidos, es tan requerido al norte de la frontera para preparar guacamole, que es la botana preferida en este tipo de ocasiones y cuyo consumo llega a muchos millones de dólares. ¿Cómo se le hará para transportar esa maravillosa crema verde tan solicitada por los estadounidenses?

Valoremos lo que tenemos, porque ya vimos que con cualquier leve error se puede perder y con ello no sólo dejamos de lado la comodidad de hacer uso de vehículos o viajar, también deja de moverse todo aquello que es necesario para generar riqueza.

FB: YolandaDeLaTorreV

Yoladelatorre

En los días recientes, miles o más bien diría, millones de mexicanos, nos enfrentamos por primera vez en mucho tiempo a no tener gasolina, ni, aunque la pagáramos al doble (lo que de por sí es toda una aberración).

Más allá de cualquier consideración política que al respecto se pueda hacer, es interesante ver la forma en que hemos vivido esta situación, tanto en estados del centro del país, como Guanajuato, Jalisco y Michoacán, donde el desabasto ha sido más grave o en la Ciudad de México, donde de una forma u otra, lo peor duró alrededor de una semana, ni qué decir de Puebla, el estado que, a pesar de tener los mayores niveles de robo de combustible, no sufrió ningún tipo de desabasto.

En la Ciudad de México, más que una verdadera escasez de gasolinas, lo que se vivió fue un fenómeno de histeria colectiva, cuando los ciudadanos al ver que la gasolina podía acabarse, acudieron en masa a las gasolineras, seguramente con todo tipo de pensamientos, desde los que se preocupaban por traslados de horas y horas entre sus trabajos y hogares, hasta aquellos que requieren de sus vehículos para hacer entrega de mercancías y ni qué decir de quienes deambulan por toda la zona metropolitana, que conducen por decenas de kilómetros entre un punto y otro, para quienes dejar de tener gasolina implica no producir y dejar de llevar el sustento a sus hogares.

Ya ni digamos lo que se vive aún en los estados del centro de la República, de altísima vocación productiva y que en muy amplia medida han tenido que dejar de mover las mercancías que producen o hacerse de las materias primas de que requieren para trabajar. Al respecto pensamos en cientos de productores de calzado de León, Guanajuato, que con seguridad en estas fechas no han podido cubrir entregas pactadas con anterioridad; ni qué decir de exportaciones de Tequila en Jalisco, que con seguridad habrán dejado esperando a clientes en California, Texas, Illinois, Nueva York y ¿por qué no? Incluso en los continentes europeo y asiático.

Un caso del que mucho se habló, fue el de la producción de aguacate Hass de Michoacán, que por estas fechas de finales del Fútbol Americano en Estados Unidos, es tan requerido al norte de la frontera para preparar guacamole, que es la botana preferida en este tipo de ocasiones y cuyo consumo llega a muchos millones de dólares. ¿Cómo se le hará para transportar esa maravillosa crema verde tan solicitada por los estadounidenses?

Valoremos lo que tenemos, porque ya vimos que con cualquier leve error se puede perder y con ello no sólo dejamos de lado la comodidad de hacer uso de vehículos o viajar, también deja de moverse todo aquello que es necesario para generar riqueza.

FB: YolandaDeLaTorreV

Yoladelatorre

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