/ domingo 7 de abril de 2024

Entre pierna y telones / Parejas: “Y ahora… puede dejar a la novia”, y “Smiley”

Desde siempre la pareja ha sido un tema presente en el teatro. Lo podemos ver ya en los textos griegos, y si hiciéramos un recorrido histórico por la dramaturgia mundial, lo encontraríamos todo el tiempo.

Paradójicamente las parejas de antes eran totalmente diferentes y al mismo tiempo exactamente igual que las de ahora. A riesgo de que los expertos me corrijan es algo así: un alguien que coincide con otro alguien, surge una conexión sorpresiva, muchas veces inexplicable, y ambos asumen actitudes que a veces les permiten seguir y a veces no.

Esta semana que termina me encontré con dos montajes sobre la pareja: “Y ahora… puede dejar a la novia”, y “Smiley”.

Voy una por una: Original de Guillem Clua, “Smiley” se hizo famosa por la serie de Netflix del mismo título, pero nació como obra de teatro. El montaje se estrenó en el 2012 en Barcelona, luego pasó a Madrid, con enorme éxito; 10 años después se hizo la versión televisiva, y desde entonces se ha llevado a escena en al menos una docena de países, entre ellos el nuestro.

“Smiley” cuenta la historia de “Álex” y “Bruno”, dos hombres que aparentemente son muy distintos. Una llamada equivocada los pone en contacto, e inician una relación que parece no tener futuro. Ellos mismos son quienes cercenan esa posibilidad: miedo, inseguridad, prejuicios, malos entendidos… son algunos de los obstáculos que frenan el avance de la relación.

Dirigida por Joserra Zúñiga, “Smiley” tiene la siguiente premisa: Una leyenda japonesa afirma que cuando dos personas están destinadas a estar juntas, un hilo rojo invisible atado al dedo meñique de la mano los une desde el día que nacen. Ese hilo es irrompible y tiene el poder de atar a esos dos seres para siempre, por más lejos que estén el uno del otro, y por más diferentes que parezcan.

Es por ello que, pese a todos los contratiempos, “Álex” y “Bruno” siguen y siguen juntos, aunque…

Ver el original teatral es un hallazgo enorme, pues permite valorar doblemente la versión televisiva, ya que crecer los 90 minutos originales a ocho capítulos de una hora no debió ser nada fácil. Labor que realizó el mismo autor. ¡Bravo!

Vuelvo a la puesta mexicana que se presenta en el pequeñísimo foro de La teatrería, que gracias a la muy bien diseñada escenografía concentra en pocos metros cuadrados los diversos espacios de la acción dramática.

Esto al servicio de un buen desempeño actoral de Martín Barba (excelente y muy divertida su versatilidad de personajes) y Sergio Velasco.

“Smiley” se presenta los jueves; y los martes, en este mismo espacio triunfa “Y ahora… puede dejar a la novia”.

Se trata de un musical de pequeño formato, de Laurence Mark Wythe, quien cuenta la vida de la pareja en dos momentos cruciales: los jóvenes, la víspera de su boda; los maduros, en el momento de su separación.

La trama puede entenderse de dos maneras: es la misma pareja en dos etapas de su vida; o son dos parejas diferentes, y que a fin de cuentas las historias de vida de mucha gente son muy parecidas. Sea cual sea la interpretación que se le dé el resultado es el mismo: los logros o los fracasos de la pareja casi siempre se deben a malos o sobreentendidos.

“Y ahora… puede dejar a la novia” es una puesta en escena muy divertida y al mismo tiempo conmovedora en muchos momentos. Son tantas las pequeñas situaciones por las que atraviesan las parejas formadas por “John” y “Kat”, y “Catherine” y “Jack”, que cualquier espectador establece conexión con los personajes.

En el elenco alternan la siempre atinada Martha Fernanda, Adam Sadwing (muy divertido, y quien además debuta aquí como productor), Marisol Meneses (con la estupenda voz que la caracteriza), Felipe Álvarez, Leonora Enríquez y Daniel Mendoza. Una felicitación para cada uno.

Toda la música es ejecutada en vivo por el maestro Daniel Carlos Ramírez. ¡Bravo!

Y felicitación especial para Luis Oropeza (el joven productor junto con Adam), quien con su empresa Catorceveinti7 Producciones, levanta y levanta proyectos, siempre exitosos, siempre propositivos.

Tabasco 152, en la colonia Roma (atrás de Casa Lamm) es la dirección en la que martes y jueves la pareja vuelve a ser tema de exposición, análisis, enjuiciamiento, comprensión… teatral. Como lo ha sido desde hace muchos, muchos siglos.

¡No se las pierdan!

FE DE ERRATAS. En esta columna publiqué el domingo pasado que “Cabaret” obtuvo el Oscar a Mejor Película; error, fue “El padrino”. Leí mal la fuente consultada. Mi sobrina Elena me hizo notar el error. ¡Gracias!


Desde siempre la pareja ha sido un tema presente en el teatro. Lo podemos ver ya en los textos griegos, y si hiciéramos un recorrido histórico por la dramaturgia mundial, lo encontraríamos todo el tiempo.

Paradójicamente las parejas de antes eran totalmente diferentes y al mismo tiempo exactamente igual que las de ahora. A riesgo de que los expertos me corrijan es algo así: un alguien que coincide con otro alguien, surge una conexión sorpresiva, muchas veces inexplicable, y ambos asumen actitudes que a veces les permiten seguir y a veces no.

Esta semana que termina me encontré con dos montajes sobre la pareja: “Y ahora… puede dejar a la novia”, y “Smiley”.

Voy una por una: Original de Guillem Clua, “Smiley” se hizo famosa por la serie de Netflix del mismo título, pero nació como obra de teatro. El montaje se estrenó en el 2012 en Barcelona, luego pasó a Madrid, con enorme éxito; 10 años después se hizo la versión televisiva, y desde entonces se ha llevado a escena en al menos una docena de países, entre ellos el nuestro.

“Smiley” cuenta la historia de “Álex” y “Bruno”, dos hombres que aparentemente son muy distintos. Una llamada equivocada los pone en contacto, e inician una relación que parece no tener futuro. Ellos mismos son quienes cercenan esa posibilidad: miedo, inseguridad, prejuicios, malos entendidos… son algunos de los obstáculos que frenan el avance de la relación.

Dirigida por Joserra Zúñiga, “Smiley” tiene la siguiente premisa: Una leyenda japonesa afirma que cuando dos personas están destinadas a estar juntas, un hilo rojo invisible atado al dedo meñique de la mano los une desde el día que nacen. Ese hilo es irrompible y tiene el poder de atar a esos dos seres para siempre, por más lejos que estén el uno del otro, y por más diferentes que parezcan.

Es por ello que, pese a todos los contratiempos, “Álex” y “Bruno” siguen y siguen juntos, aunque…

Ver el original teatral es un hallazgo enorme, pues permite valorar doblemente la versión televisiva, ya que crecer los 90 minutos originales a ocho capítulos de una hora no debió ser nada fácil. Labor que realizó el mismo autor. ¡Bravo!

Vuelvo a la puesta mexicana que se presenta en el pequeñísimo foro de La teatrería, que gracias a la muy bien diseñada escenografía concentra en pocos metros cuadrados los diversos espacios de la acción dramática.

Esto al servicio de un buen desempeño actoral de Martín Barba (excelente y muy divertida su versatilidad de personajes) y Sergio Velasco.

“Smiley” se presenta los jueves; y los martes, en este mismo espacio triunfa “Y ahora… puede dejar a la novia”.

Se trata de un musical de pequeño formato, de Laurence Mark Wythe, quien cuenta la vida de la pareja en dos momentos cruciales: los jóvenes, la víspera de su boda; los maduros, en el momento de su separación.

La trama puede entenderse de dos maneras: es la misma pareja en dos etapas de su vida; o son dos parejas diferentes, y que a fin de cuentas las historias de vida de mucha gente son muy parecidas. Sea cual sea la interpretación que se le dé el resultado es el mismo: los logros o los fracasos de la pareja casi siempre se deben a malos o sobreentendidos.

“Y ahora… puede dejar a la novia” es una puesta en escena muy divertida y al mismo tiempo conmovedora en muchos momentos. Son tantas las pequeñas situaciones por las que atraviesan las parejas formadas por “John” y “Kat”, y “Catherine” y “Jack”, que cualquier espectador establece conexión con los personajes.

En el elenco alternan la siempre atinada Martha Fernanda, Adam Sadwing (muy divertido, y quien además debuta aquí como productor), Marisol Meneses (con la estupenda voz que la caracteriza), Felipe Álvarez, Leonora Enríquez y Daniel Mendoza. Una felicitación para cada uno.

Toda la música es ejecutada en vivo por el maestro Daniel Carlos Ramírez. ¡Bravo!

Y felicitación especial para Luis Oropeza (el joven productor junto con Adam), quien con su empresa Catorceveinti7 Producciones, levanta y levanta proyectos, siempre exitosos, siempre propositivos.

Tabasco 152, en la colonia Roma (atrás de Casa Lamm) es la dirección en la que martes y jueves la pareja vuelve a ser tema de exposición, análisis, enjuiciamiento, comprensión… teatral. Como lo ha sido desde hace muchos, muchos siglos.

¡No se las pierdan!

FE DE ERRATAS. En esta columna publiqué el domingo pasado que “Cabaret” obtuvo el Oscar a Mejor Película; error, fue “El padrino”. Leí mal la fuente consultada. Mi sobrina Elena me hizo notar el error. ¡Gracias!