/ domingo 17 de febrero de 2019

Entre piernas y telones

El canto de la rebelión

Hugo Hernández

Se llama El podrido y es una comunidad en la que predominan contaminación, abusos, corrupción, malos tratos, subordinación, desapariciones forzadas, hasta que…

No se trata de anticipar los hechos sino de subrayar la relación que existe entre la trama que plantea El canto de la rebelión, con la preocupante realidad que nos circunda en muchos niveles, desde los ámbitos micro (familiar, escolar o laboral) hasta los macro (nacional e incluso internacional).

Autodefinido como “un musical de títeres para levantar las antenas”, El canto de la rebelión es una fantástica propuesta teatral que en el más estricto sentido de la clásica frase, atrapa y gusta “a los niños, a los papás de los niños y a los papás de los papás de los niños”.

Inspirado en la fábula El canto de la cigarra, de Onelio Jorge Cardoso, este musical es una de esas joyas que todo mundo debe ver, pues no sólo aborda un tema de evidente actualidad e importancia, sino que es una muestra contundente del talento, dedicación, trabajo, constancia y gran cuidado de un equipo de teatreros que aman lo que hacen y lo hacen estupendamente bien.

Al frente de este proyecto está Adrián Ladrón, quien con pasos muy firmes se ha ganado el respeto y la admiración de compañeros, críticos y sobre todo del público.

La cuarta compañía, Diablo guardián, Romeo y Julieta, Antígona, No tengo no pago, Eduardo II son algunos de los muchos trabajos teatrales, televisivos y cinematográficos de este muy joven artista, que incluso ya fue reconocido con un Ariel como el mejor actor del año.

En El canto de la rebelión Adrián es responsable de la dramaturgia, la dirección escénica, la composición musical y, sobre todo, del empuje para hacer que este montaje, que estuvo en cartelera el año pasado regresara a escena en una corta temporada de fines de semana en el Teatro Helénico.

Sergio Solís (dirección artística), Leonado Soqui (composición y dirección musical), Ana J. Bedillo (diseño de títeres, vestuario y maquillaje), Félix Arroyo (diseño de escenografía e iluminación) son algunos de los otros creativos que han contribuido para hacer de esta puesta en escena una maravilla que minuto a minuto sorprende, pues el microcosmos de los insectos que protagonizan esta historia de pronto crece y cada uno de estos pequeños títeres cobra vida en tamaño gigante, como una calca perfecta y exacta de su diminuto símil.

A esto hay que sumar a un talentosísimo y versátil elenco, que actúa, canta, toca instrumentos, mueve pequeños títeres, carga gigantescas botargas. Bravo de verdad a cada uno de ellos: Alicia González, Meraqui Pradis, Salvador Jiménez, Leonardo Zamudio, Francia Castañeda, Yanet Miranda, Miguel Jiménez, Roam León, Luis Eduardo Yee y al siempre versátil y entregado Ricardo Zárraga.

A los papás que no saben a dónde llevar a sus hijos los fines de semana y terminan embaucados en una insulsa y espantosa película o una chafa versión teatral de algún cuento clásico, he aquí una opción estupenda que además de divertir, pondrá un granito de arena para que “los niños, los papás de los niños y los papás de los papás de los niños” sean mejores seres humanos.

El canto de la rebelión

Hugo Hernández

Se llama El podrido y es una comunidad en la que predominan contaminación, abusos, corrupción, malos tratos, subordinación, desapariciones forzadas, hasta que…

No se trata de anticipar los hechos sino de subrayar la relación que existe entre la trama que plantea El canto de la rebelión, con la preocupante realidad que nos circunda en muchos niveles, desde los ámbitos micro (familiar, escolar o laboral) hasta los macro (nacional e incluso internacional).

Autodefinido como “un musical de títeres para levantar las antenas”, El canto de la rebelión es una fantástica propuesta teatral que en el más estricto sentido de la clásica frase, atrapa y gusta “a los niños, a los papás de los niños y a los papás de los papás de los niños”.

Inspirado en la fábula El canto de la cigarra, de Onelio Jorge Cardoso, este musical es una de esas joyas que todo mundo debe ver, pues no sólo aborda un tema de evidente actualidad e importancia, sino que es una muestra contundente del talento, dedicación, trabajo, constancia y gran cuidado de un equipo de teatreros que aman lo que hacen y lo hacen estupendamente bien.

Al frente de este proyecto está Adrián Ladrón, quien con pasos muy firmes se ha ganado el respeto y la admiración de compañeros, críticos y sobre todo del público.

La cuarta compañía, Diablo guardián, Romeo y Julieta, Antígona, No tengo no pago, Eduardo II son algunos de los muchos trabajos teatrales, televisivos y cinematográficos de este muy joven artista, que incluso ya fue reconocido con un Ariel como el mejor actor del año.

En El canto de la rebelión Adrián es responsable de la dramaturgia, la dirección escénica, la composición musical y, sobre todo, del empuje para hacer que este montaje, que estuvo en cartelera el año pasado regresara a escena en una corta temporada de fines de semana en el Teatro Helénico.

Sergio Solís (dirección artística), Leonado Soqui (composición y dirección musical), Ana J. Bedillo (diseño de títeres, vestuario y maquillaje), Félix Arroyo (diseño de escenografía e iluminación) son algunos de los otros creativos que han contribuido para hacer de esta puesta en escena una maravilla que minuto a minuto sorprende, pues el microcosmos de los insectos que protagonizan esta historia de pronto crece y cada uno de estos pequeños títeres cobra vida en tamaño gigante, como una calca perfecta y exacta de su diminuto símil.

A esto hay que sumar a un talentosísimo y versátil elenco, que actúa, canta, toca instrumentos, mueve pequeños títeres, carga gigantescas botargas. Bravo de verdad a cada uno de ellos: Alicia González, Meraqui Pradis, Salvador Jiménez, Leonardo Zamudio, Francia Castañeda, Yanet Miranda, Miguel Jiménez, Roam León, Luis Eduardo Yee y al siempre versátil y entregado Ricardo Zárraga.

A los papás que no saben a dónde llevar a sus hijos los fines de semana y terminan embaucados en una insulsa y espantosa película o una chafa versión teatral de algún cuento clásico, he aquí una opción estupenda que además de divertir, pondrá un granito de arena para que “los niños, los papás de los niños y los papás de los papás de los niños” sean mejores seres humanos.