/ domingo 16 de enero de 2022

Entre piernas y telones | ESCORTita la vida

Hace poco más de 100 años, en el foyer del teatro que lleva su nombre, la gran Esperanza Iris recibía a sus invitados especiales. En ese hermoso vestíbulo, la gran Diva departía con ellos.

Hoy un siglo después, su retrato preside el lugar, que sigue siendo igualmente bellísimo, impactante y acogedor.

Ahí -para un público que no excede los 25 lugares, por aquello de la sana distancia, y sólo hasta hoy domingo-, revive el espíritu de la legendaria actriz y cantante, con el espectáculo ESCORTita la vita (recital grosero).

Escrita, dirigida, actuada, cantada (y hasta improvisada) por Minerva Valenzuela, ESCORTita la vida es un espectáculo de cabaret armado “con el objetivo de celebrar la vida y la dignidad de las trabajadoras sexuales, a través de una cuidadosa selección de canciones representativas de diferentes estilos y distintas épocas, acompañadas de un piano”.

Ahí, en el foyer del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, Minerva se convierte en una trabajadora sexual muerta hace siglo y medio y “revive” para contarnos distintos momentos de la historia en los que las prostitutas (en cualquiera de los muchos sinónimos que usa durante el espectáculo) han saltado a las primeras planas de los periódicos por asumir posturas (con todo lo que ello signifique) sobre asuntos políticos y sociales.

En palabras de la actriz: “en este recital grosero no sólo haremos un rápido recorrido por distintas etapas del trabajo sexual en la Ciudad de México en los últimos 150 años, sino que también nos detendremos a comentar y, en el mejor de los casos, a desactivar algunos prejuicios que se tienen sobre esta forma de vivir”.

Y agrega: “frecuentemente, cuando se habla de trabajo sexual, particularmente en escena, lejos de abonar a su comprensión se estereotipa y revictimiza por desconocimiento. ESCORTita la vida, con vivencias de primera mano, celebra la vida y la dignidad de las trabajadoras sexuales que han pasado por aquí desde antes de que se usara ese término y se complejiza su existencia, para salir del cliché”.

E insiste: “Aquí celebramos la vida y la dignidad de las trabajadoras sexuales con una selección de canciones, de varios estilos y tiempos. ¿Qué mejor que hacerlo a través del cabaret, con risas, llantos y la compañía de un pianito delicioso?”

Cada uno de esos momentos históricos es “ejemplificado” o representado por canciones. Así de pronto escuchamos lo mismo temas de Nacha Guevara, que de Chava Flores, Manu Chao o Juan Gabriel. Por cierto, el pianito delicioso es interpretado por Sara Vélez.

Hoy domingo es la última función (por ahora) de ESCORtita la vida (Recital grosero) a las 18 horas.

Hace poco más de 100 años, en el foyer del teatro que lleva su nombre, la gran Esperanza Iris recibía a sus invitados especiales. En ese hermoso vestíbulo, la gran Diva departía con ellos.

Hoy un siglo después, su retrato preside el lugar, que sigue siendo igualmente bellísimo, impactante y acogedor.

Ahí -para un público que no excede los 25 lugares, por aquello de la sana distancia, y sólo hasta hoy domingo-, revive el espíritu de la legendaria actriz y cantante, con el espectáculo ESCORTita la vita (recital grosero).

Escrita, dirigida, actuada, cantada (y hasta improvisada) por Minerva Valenzuela, ESCORTita la vida es un espectáculo de cabaret armado “con el objetivo de celebrar la vida y la dignidad de las trabajadoras sexuales, a través de una cuidadosa selección de canciones representativas de diferentes estilos y distintas épocas, acompañadas de un piano”.

Ahí, en el foyer del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, Minerva se convierte en una trabajadora sexual muerta hace siglo y medio y “revive” para contarnos distintos momentos de la historia en los que las prostitutas (en cualquiera de los muchos sinónimos que usa durante el espectáculo) han saltado a las primeras planas de los periódicos por asumir posturas (con todo lo que ello signifique) sobre asuntos políticos y sociales.

En palabras de la actriz: “en este recital grosero no sólo haremos un rápido recorrido por distintas etapas del trabajo sexual en la Ciudad de México en los últimos 150 años, sino que también nos detendremos a comentar y, en el mejor de los casos, a desactivar algunos prejuicios que se tienen sobre esta forma de vivir”.

Y agrega: “frecuentemente, cuando se habla de trabajo sexual, particularmente en escena, lejos de abonar a su comprensión se estereotipa y revictimiza por desconocimiento. ESCORTita la vida, con vivencias de primera mano, celebra la vida y la dignidad de las trabajadoras sexuales que han pasado por aquí desde antes de que se usara ese término y se complejiza su existencia, para salir del cliché”.

E insiste: “Aquí celebramos la vida y la dignidad de las trabajadoras sexuales con una selección de canciones, de varios estilos y tiempos. ¿Qué mejor que hacerlo a través del cabaret, con risas, llantos y la compañía de un pianito delicioso?”

Cada uno de esos momentos históricos es “ejemplificado” o representado por canciones. Así de pronto escuchamos lo mismo temas de Nacha Guevara, que de Chava Flores, Manu Chao o Juan Gabriel. Por cierto, el pianito delicioso es interpretado por Sara Vélez.

Hoy domingo es la última función (por ahora) de ESCORtita la vida (Recital grosero) a las 18 horas.