/ domingo 28 de noviembre de 2021

Entre piernas y telones | The Prom

La opinión es generalizada (o casi, porque nunca falta una voz discordante o la excepción que confirma la regla): The prom es una puesta en escena llena de vitalidad y talento que los amantes del teatro musical no deben perderse.

Contra lo que pudiera pensarse, la versión cinematográfica (disponible en Netflix y llena de estrellas hollywoodenses) no le hace un gran favor a la historia, por lo que su temporada, que inició hace apenas un mes en la ciudad de México, ha tenido que ser un poco a contrapelo para convencer al público que vale mucho la pena.

Y arrancó mi reseña con estas dos “sesudas” reflexiones porque luego de 20 meses de pandemia, está costando el doble o el triple de esfuerzo para que la gente vaya al teatro. El público está ávido de salir y de divertirse, pero quiere la garantía de que va a gastar su dinero en algo que de verdad le vaya a gustar. The prom, en serio, lo va a lograr.

The prom, por si alguien no lo recuerda, es en EU el baile de graduación de la prepa. La anécdota de este montaje cuenta la lucha de una chica lesbiana que quiere llevar a su pareja al baile, pero las “reglas” de la escuela no se lo permiten. Es ahí que aparece un grupo de estrellas de Broadway que viven una crisis mediática y ven en esta situación la oportunidad de mejorar su imagen pública.

No contaré más de la trama para no arruinarla al futuro espectador, pero he de hablar de los valores de producción que tiene este montaje.

El primero es sin duda su elenco, una exacta conjunción de experiencia y sangre joven, que tienen como denominador común la entrega absoluta. “La vi en la fila 10 –me contó una amiga fan de los musicales- y hasta ahí te llega la energía, fuerza, entusiasmo… que salen del escenario”.

Y cabe aclarar que estos atributos no son sustitutos del talento (como ha sucedido en otras obras) sino agregados al evidente, que posee el reparto, entre quienes destacan los consagrados Gerardo González, Anahí Allué, Mauricio Salas, José Luis Rodríguez El Guana, Beto Torres y Samantha Salgado; y algunas nuevas figuras del género como Dai Lipatori, Majo Pérez y Brenda Santabalbina, quien da vida a Emma, la protagonista de esta historia.

A esta pléyade se ha sumado también Susana Zabaleta, que es (como lo ha sido a lo largo de su carrera en musicales como Violinista en el tejado, Cats, Barnum, El hombre de La Mancha, Casi normales…) garantía de calidad.

Y bravo al ensamble (enorme, por cierto) que de verdad llena el escenario de una fuerza única.

A ellos hay que sumar el trabajo de los creativos: Chema Verduzco (escena), Alberto Albarrán (musical); Ruth Robles (vocal), Diego del Río (actoral), Estela Fagoaga (vestuario), y Miguel Jiménez (audio). Felicidades a cada uno de ellos.

Otro de los aciertos de este montaje es su muy funcional escenografía. La acción sucede en una veintena de lugares, y el trabajo diseñado por Miguel Moreno Mati permite pasar de uno a otro fluidamente.

Gracias al trabajo de todos ellos The prom es realmente una experiencia muy grata, divertida, energizante.

Qué bueno que el teatro está de regreso, que maravilla que haya productores nuevos, jóvenes y enjundiosos (como Marte Calderón y Chema Basurto) que arriesgan en grandes montajes como éste.

The prom se presenta de viernes a domingo en el Teatro 2 del Centro Cultural.





La opinión es generalizada (o casi, porque nunca falta una voz discordante o la excepción que confirma la regla): The prom es una puesta en escena llena de vitalidad y talento que los amantes del teatro musical no deben perderse.

Contra lo que pudiera pensarse, la versión cinematográfica (disponible en Netflix y llena de estrellas hollywoodenses) no le hace un gran favor a la historia, por lo que su temporada, que inició hace apenas un mes en la ciudad de México, ha tenido que ser un poco a contrapelo para convencer al público que vale mucho la pena.

Y arrancó mi reseña con estas dos “sesudas” reflexiones porque luego de 20 meses de pandemia, está costando el doble o el triple de esfuerzo para que la gente vaya al teatro. El público está ávido de salir y de divertirse, pero quiere la garantía de que va a gastar su dinero en algo que de verdad le vaya a gustar. The prom, en serio, lo va a lograr.

The prom, por si alguien no lo recuerda, es en EU el baile de graduación de la prepa. La anécdota de este montaje cuenta la lucha de una chica lesbiana que quiere llevar a su pareja al baile, pero las “reglas” de la escuela no se lo permiten. Es ahí que aparece un grupo de estrellas de Broadway que viven una crisis mediática y ven en esta situación la oportunidad de mejorar su imagen pública.

No contaré más de la trama para no arruinarla al futuro espectador, pero he de hablar de los valores de producción que tiene este montaje.

El primero es sin duda su elenco, una exacta conjunción de experiencia y sangre joven, que tienen como denominador común la entrega absoluta. “La vi en la fila 10 –me contó una amiga fan de los musicales- y hasta ahí te llega la energía, fuerza, entusiasmo… que salen del escenario”.

Y cabe aclarar que estos atributos no son sustitutos del talento (como ha sucedido en otras obras) sino agregados al evidente, que posee el reparto, entre quienes destacan los consagrados Gerardo González, Anahí Allué, Mauricio Salas, José Luis Rodríguez El Guana, Beto Torres y Samantha Salgado; y algunas nuevas figuras del género como Dai Lipatori, Majo Pérez y Brenda Santabalbina, quien da vida a Emma, la protagonista de esta historia.

A esta pléyade se ha sumado también Susana Zabaleta, que es (como lo ha sido a lo largo de su carrera en musicales como Violinista en el tejado, Cats, Barnum, El hombre de La Mancha, Casi normales…) garantía de calidad.

Y bravo al ensamble (enorme, por cierto) que de verdad llena el escenario de una fuerza única.

A ellos hay que sumar el trabajo de los creativos: Chema Verduzco (escena), Alberto Albarrán (musical); Ruth Robles (vocal), Diego del Río (actoral), Estela Fagoaga (vestuario), y Miguel Jiménez (audio). Felicidades a cada uno de ellos.

Otro de los aciertos de este montaje es su muy funcional escenografía. La acción sucede en una veintena de lugares, y el trabajo diseñado por Miguel Moreno Mati permite pasar de uno a otro fluidamente.

Gracias al trabajo de todos ellos The prom es realmente una experiencia muy grata, divertida, energizante.

Qué bueno que el teatro está de regreso, que maravilla que haya productores nuevos, jóvenes y enjundiosos (como Marte Calderón y Chema Basurto) que arriesgan en grandes montajes como éste.

The prom se presenta de viernes a domingo en el Teatro 2 del Centro Cultural.