/ domingo 8 de julio de 2018

Es más fácil fingir una sonrisa, que explicar por qué estás triste...

La victoria fue contundente y la sociedad mexicana quedó polarizada; quedaba sin embargo la esperanza de que la Selección Nacional concretara el milagro de vencer a Brasil, cosa que no ocurrió. Así comenzaba la semana, y sin embargo, después de unos días de reflexión y motivados por este bendito impulso del mexicano para superar el caos, la sonrisa ha vuelto a nuestro entorno, la convivencia con los opositores paulatinamente se ha restablecido, y la vida sigue…

Luego de la contundente victoria de Morena, el pueblo de México debe entender que un poco menos de la mitad de los electores no eligieron a quien será el próximo presidente; pero además, debemos reconocer que la democracia consiste en la elección de los gobernantes e independientemente de los motivos –que son muchos y de peso-, por los que el pueblo eligió a determinada persona, esto no nos da derecho a tachar de ignorantes a quienes piensan diferente: la semana pasada comenté la convivencia suscitada en el Ángel de la Independencia ante el triunfo de México contra Alemania, una semana después por la mañana muy temprano, aun todos éramos hermanos, ese mismo día en la noche, la democracia nos había polarizado, volvimos a ser los mismos, dispuestos a ayudar en la desgracia contingente, pero encontrados en la cotidianidad…

Y para colmo, pierde el Tri, el único lazo de encuentro al amanecer del lunes… De ahí, ante la ofuscación y el enojo, los mexicanos decidimos manifestar las emociones mediante un sinnúmero de mensajes en las redes sociales tales como: “Cada pueblo elige el gobierno que se merece”; “este no será mi Presidente”; “qué triste que seamos un pueblo tan ignorante”; “Luto por México”; “la falta de preparación terminará por pasarnos factura”; “Si hay un idiota en el poder es porque quienes lo eligieron están bien representados”…

Cierto es que Andrés Manuel López Obrador deberá traducir los 12 años que tardó en llegar a la Presidencia en acciones concretas e inmediatas, contundentes para que generen confianza y estabilidad a la brevedad, de tal forma que quienes confiaron y votaron por él se sientan orgullosos, y quienes no lo hicimos aceptemos nuestro error y hagamos conciencia de que sus planes funcionaron para bien de México.

Reconozcamos también, por otra parte, la gran cantidad de mexicanos cultos, estudiados, intelectuales incluso, que han creído en López como representante de un cambio positivo y necesario para esta gran Nación: ellos son ahora parte de esta gran demostración del aparato democrático mexicano, hombres y mujeres que, muy lejos de la ignorancia, omiten el hecho de que Andrés Manuel no habla inglés o tarda mucho en dar una respuesta asertiva; antes bien, dan prioridad a sus ambiciones y cómo hacer para lograr el bien del país, a su equipo de trabajo, a la esperanza del pueblo que cree en él, consientes de que en cada uno de esos votos está la ilusión de esa manera diferente de gobernar que tanto daño nos ha causado…

Cierto es que en el año 2000, el país comenzó a dar muestras de su anhelo por un cambio democrático; sin embargo, éste ha quedado inconcluso derivado de la oposición en el Congreso y la soberbia del sistema. En este nuevo régimen, en que la sociedad ha otorgado el beneficio de la oportunidad sin pretextos, con una mayoría en ambas cámaras para el incipiente partido gobernante, habrá de ser más sencillo implementar las políticas de transformación propuestas por la nueva administración; para ello, requerimos conocer ideas, propuestas y programas dentro del primer año de gobierno, de manera que en el primer trienio se sienten las bases, y durante el segundo se desarrollen motivando un crecimiento con rumbo y celeridad.

En definitiva hoy encontramos en la vida de los mexicanos una palabra clave: RECONCILIACIÓN. Sin importar quienes ganaron y quienes perdimos, debemos dejar el rencor, el desánimo, la apatía; es tiempo de trabajar unidos como lo hemos hecho en momentos críticos, por el bien de todos y para que este país funcione: México necesita salir adelante y para ello nos necesita a todos.

Basta de culpar a un pueblo ignorante de la selección realizada: el resultado de esta elección es producto de la democracia, de la libre elección, y la pasada es una de las elecciones más concurridas en la historia de México derivado sí, del caos en que hemos caído.

Así pues, Vamos mi México hermoso! Llénate de luz y de amor... Regresa a tu centro… Despierta a tu pueblo y a tú montaña que dormida está, pero amorosamente, como una madre al alba… Venga México, activa tu corazón que es grande y vibrante, picoso y humeante. Sabor a tequila mezclado con risas de habanero, maíz y tortilla… Vamos mi México maravilloso, que tu vibración se eleve como los cantos del cenzontle, como el humo del saumerio cargado de copal, como las danzas ante un teponachtli. Que se oigan los jaguares rugir, que los ocotales y jacarandas florezcan, que la ceiba dé frutos y que las espinas nos defiendan… Vamos México activa tu fuerza, esa fuerza que está presente en cada pirámide, en todos tus temazcales y en cada sacbe sagrado recorrido… Regresa a tu centro de amoroso despertar, que la noche se acabe, que el sueño termine pero que llegue dulce como al amanecer los colores y el calor del sol nos llenan el corazón… Vamos mi México precioso, que el sol alumbre con toda su magnitud y forje con su luz todos los rostros y corazones de su gente, del que lo visita y del que lo piensa… Ahora es el momento, estamos despertando... solo necesitamos que gane la fuerza del amor no la del odio… México precioso recuérdanos tus raíces, llenas de flores, trenzas y cantos, no de guerras y miedo… Gracias México sagrado por estas tierras benditas que me han dado vida y todo lo que soy. Hoy te rezo para regresarte un poco de tu amor. Bendiciones México... Inlakech, tú eres yo y yo soy tu! - Autor anónimo...Sabiduría Toltekayótl-

gamogui@hotmail.com



La victoria fue contundente y la sociedad mexicana quedó polarizada; quedaba sin embargo la esperanza de que la Selección Nacional concretara el milagro de vencer a Brasil, cosa que no ocurrió. Así comenzaba la semana, y sin embargo, después de unos días de reflexión y motivados por este bendito impulso del mexicano para superar el caos, la sonrisa ha vuelto a nuestro entorno, la convivencia con los opositores paulatinamente se ha restablecido, y la vida sigue…

Luego de la contundente victoria de Morena, el pueblo de México debe entender que un poco menos de la mitad de los electores no eligieron a quien será el próximo presidente; pero además, debemos reconocer que la democracia consiste en la elección de los gobernantes e independientemente de los motivos –que son muchos y de peso-, por los que el pueblo eligió a determinada persona, esto no nos da derecho a tachar de ignorantes a quienes piensan diferente: la semana pasada comenté la convivencia suscitada en el Ángel de la Independencia ante el triunfo de México contra Alemania, una semana después por la mañana muy temprano, aun todos éramos hermanos, ese mismo día en la noche, la democracia nos había polarizado, volvimos a ser los mismos, dispuestos a ayudar en la desgracia contingente, pero encontrados en la cotidianidad…

Y para colmo, pierde el Tri, el único lazo de encuentro al amanecer del lunes… De ahí, ante la ofuscación y el enojo, los mexicanos decidimos manifestar las emociones mediante un sinnúmero de mensajes en las redes sociales tales como: “Cada pueblo elige el gobierno que se merece”; “este no será mi Presidente”; “qué triste que seamos un pueblo tan ignorante”; “Luto por México”; “la falta de preparación terminará por pasarnos factura”; “Si hay un idiota en el poder es porque quienes lo eligieron están bien representados”…

Cierto es que Andrés Manuel López Obrador deberá traducir los 12 años que tardó en llegar a la Presidencia en acciones concretas e inmediatas, contundentes para que generen confianza y estabilidad a la brevedad, de tal forma que quienes confiaron y votaron por él se sientan orgullosos, y quienes no lo hicimos aceptemos nuestro error y hagamos conciencia de que sus planes funcionaron para bien de México.

Reconozcamos también, por otra parte, la gran cantidad de mexicanos cultos, estudiados, intelectuales incluso, que han creído en López como representante de un cambio positivo y necesario para esta gran Nación: ellos son ahora parte de esta gran demostración del aparato democrático mexicano, hombres y mujeres que, muy lejos de la ignorancia, omiten el hecho de que Andrés Manuel no habla inglés o tarda mucho en dar una respuesta asertiva; antes bien, dan prioridad a sus ambiciones y cómo hacer para lograr el bien del país, a su equipo de trabajo, a la esperanza del pueblo que cree en él, consientes de que en cada uno de esos votos está la ilusión de esa manera diferente de gobernar que tanto daño nos ha causado…

Cierto es que en el año 2000, el país comenzó a dar muestras de su anhelo por un cambio democrático; sin embargo, éste ha quedado inconcluso derivado de la oposición en el Congreso y la soberbia del sistema. En este nuevo régimen, en que la sociedad ha otorgado el beneficio de la oportunidad sin pretextos, con una mayoría en ambas cámaras para el incipiente partido gobernante, habrá de ser más sencillo implementar las políticas de transformación propuestas por la nueva administración; para ello, requerimos conocer ideas, propuestas y programas dentro del primer año de gobierno, de manera que en el primer trienio se sienten las bases, y durante el segundo se desarrollen motivando un crecimiento con rumbo y celeridad.

En definitiva hoy encontramos en la vida de los mexicanos una palabra clave: RECONCILIACIÓN. Sin importar quienes ganaron y quienes perdimos, debemos dejar el rencor, el desánimo, la apatía; es tiempo de trabajar unidos como lo hemos hecho en momentos críticos, por el bien de todos y para que este país funcione: México necesita salir adelante y para ello nos necesita a todos.

Basta de culpar a un pueblo ignorante de la selección realizada: el resultado de esta elección es producto de la democracia, de la libre elección, y la pasada es una de las elecciones más concurridas en la historia de México derivado sí, del caos en que hemos caído.

Así pues, Vamos mi México hermoso! Llénate de luz y de amor... Regresa a tu centro… Despierta a tu pueblo y a tú montaña que dormida está, pero amorosamente, como una madre al alba… Venga México, activa tu corazón que es grande y vibrante, picoso y humeante. Sabor a tequila mezclado con risas de habanero, maíz y tortilla… Vamos mi México maravilloso, que tu vibración se eleve como los cantos del cenzontle, como el humo del saumerio cargado de copal, como las danzas ante un teponachtli. Que se oigan los jaguares rugir, que los ocotales y jacarandas florezcan, que la ceiba dé frutos y que las espinas nos defiendan… Vamos México activa tu fuerza, esa fuerza que está presente en cada pirámide, en todos tus temazcales y en cada sacbe sagrado recorrido… Regresa a tu centro de amoroso despertar, que la noche se acabe, que el sueño termine pero que llegue dulce como al amanecer los colores y el calor del sol nos llenan el corazón… Vamos mi México precioso, que el sol alumbre con toda su magnitud y forje con su luz todos los rostros y corazones de su gente, del que lo visita y del que lo piensa… Ahora es el momento, estamos despertando... solo necesitamos que gane la fuerza del amor no la del odio… México precioso recuérdanos tus raíces, llenas de flores, trenzas y cantos, no de guerras y miedo… Gracias México sagrado por estas tierras benditas que me han dado vida y todo lo que soy. Hoy te rezo para regresarte un poco de tu amor. Bendiciones México... Inlakech, tú eres yo y yo soy tu! - Autor anónimo...Sabiduría Toltekayótl-

gamogui@hotmail.com