/ martes 12 de enero de 2021

Estados ¿Unidos?

Por: Paulina Axotla Flores

El miércoles 6 de enero de este año, el mundo contempló como simpatizantes de Trump ingresaban al capitolio acompañados de banderas confederadas y proclamas racistas y en contra de la victoria de Biden. La indignación no tardo en surgir, tanto demócratas como republicanos, expresidentes, líderes de opinión repudiaron los hechos. El saldo: muertes, heridos, renuncias de funcionarios, toque de queda. Sin embargo, lo hechos nos hacen cuestionarnos respecto a la verdadera situación de la democracia estadounidense.

El 2020, además de las terribles consecuencias que ha traído la pandemia, trajo consigo múltiples acontecimientos que cimentaron las diferencias entre los estadounidenses. Las protestas del movimiento Black Lives Matter para exigir una resolución a los casos de brutalidad policiaca, las campañas electorales y el supuesto fraude electoral son ejemplos de como los ciudadanos de Estados Unidos están más divididos que nunca. Irónicamente, el presidente electo, frente a los acontecimientos del miércoles, salió frente a las cámaras para decir que la situación no reflejaba a los verdaderos Estados Unidos, pero independientemente de la visión política que se tenga, los ciudadanos no encuentran otra solución a sus proclamas que la de manifestarse en las calles. ¿Qué implicaciones para la democracia de los Estados Unidos?

Tras un proceso electoral sin precedentes en donde participo más del 60% de la población a pesar de la amenaza que la COVID-19 representaba, los estadounidenses volvieron a confiar en la democracia para elegir a sus líderes. Sin embargo, la tendencia de utilizar estos acontecimientos como instrumento de la retórica política hizo que tanto demócratas y republicanos volvieran a las calles para expresar sus opiniones al respecto. Si bien este tipo de manifestaciones no son el problema en sí, la violencia que las acompaña está llevando a este país a profundizar las diferencias que dividen al país.

El discurso que las figuras políticas estadounidense han mantenido desde el inicio del mandato de Donald Trump de “ellos contra nosotros” ha sido un factor fundamental para la radicalización de los ciudadanos. Así mismo, el manejo de la opinión pública como arma política ha sido una característica que destacado al ejercicio de la democracia en Estados Unidos. Estos factores han traído como consecuencia no solo la polarización, sino que el resurgimiento con más fuerza de problemas sin resolver como lo son el racismo y la desigualdad económica.

El futuro para muchos funcionarios del gobierno estadounidense es incierto, incluso para la administración Biden-Harris. El país al que se enfrentan está divido, azotado por una pandemia que no da tregua, amenazado por las consecuencias económicas de la misma y con muchas deudas históricas de desigualdad por resolver. El gabinete actual, a pesar de seguir con su cruzada del fraude electoral, ya se están cuidando las espaldas ante la posibilidad de la destitución de Trump por la enmienda 25. Lo que si podemos decir con certeza es que la democracia y el poder en Estados Unidos están cambiando rápida y profundamente. El rumbo que siga esta nación aún no se sabe y el mundo seguirá observando.

Asistente académico de la Facultad de Estudios Globales, Universidad Anáhuac México.

Por: Paulina Axotla Flores

El miércoles 6 de enero de este año, el mundo contempló como simpatizantes de Trump ingresaban al capitolio acompañados de banderas confederadas y proclamas racistas y en contra de la victoria de Biden. La indignación no tardo en surgir, tanto demócratas como republicanos, expresidentes, líderes de opinión repudiaron los hechos. El saldo: muertes, heridos, renuncias de funcionarios, toque de queda. Sin embargo, lo hechos nos hacen cuestionarnos respecto a la verdadera situación de la democracia estadounidense.

El 2020, además de las terribles consecuencias que ha traído la pandemia, trajo consigo múltiples acontecimientos que cimentaron las diferencias entre los estadounidenses. Las protestas del movimiento Black Lives Matter para exigir una resolución a los casos de brutalidad policiaca, las campañas electorales y el supuesto fraude electoral son ejemplos de como los ciudadanos de Estados Unidos están más divididos que nunca. Irónicamente, el presidente electo, frente a los acontecimientos del miércoles, salió frente a las cámaras para decir que la situación no reflejaba a los verdaderos Estados Unidos, pero independientemente de la visión política que se tenga, los ciudadanos no encuentran otra solución a sus proclamas que la de manifestarse en las calles. ¿Qué implicaciones para la democracia de los Estados Unidos?

Tras un proceso electoral sin precedentes en donde participo más del 60% de la población a pesar de la amenaza que la COVID-19 representaba, los estadounidenses volvieron a confiar en la democracia para elegir a sus líderes. Sin embargo, la tendencia de utilizar estos acontecimientos como instrumento de la retórica política hizo que tanto demócratas y republicanos volvieran a las calles para expresar sus opiniones al respecto. Si bien este tipo de manifestaciones no son el problema en sí, la violencia que las acompaña está llevando a este país a profundizar las diferencias que dividen al país.

El discurso que las figuras políticas estadounidense han mantenido desde el inicio del mandato de Donald Trump de “ellos contra nosotros” ha sido un factor fundamental para la radicalización de los ciudadanos. Así mismo, el manejo de la opinión pública como arma política ha sido una característica que destacado al ejercicio de la democracia en Estados Unidos. Estos factores han traído como consecuencia no solo la polarización, sino que el resurgimiento con más fuerza de problemas sin resolver como lo son el racismo y la desigualdad económica.

El futuro para muchos funcionarios del gobierno estadounidense es incierto, incluso para la administración Biden-Harris. El país al que se enfrentan está divido, azotado por una pandemia que no da tregua, amenazado por las consecuencias económicas de la misma y con muchas deudas históricas de desigualdad por resolver. El gabinete actual, a pesar de seguir con su cruzada del fraude electoral, ya se están cuidando las espaldas ante la posibilidad de la destitución de Trump por la enmienda 25. Lo que si podemos decir con certeza es que la democracia y el poder en Estados Unidos están cambiando rápida y profundamente. El rumbo que siga esta nación aún no se sabe y el mundo seguirá observando.

Asistente académico de la Facultad de Estudios Globales, Universidad Anáhuac México.

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