/ miércoles 9 de marzo de 2022

Estancias infantiles

Uno de los grandes retos de las alcaldías aliancistas es la recuperación de los programas sociales federales que han sido desmantelados por la presente administración nacional: las escuelas de tiempo completo, el seguro popular y las estancias infantiles.

En el caso de la Ciudad de México, de manera sorprendente, la Jefa de Gobierno anunció que continuaría el programa de escuelas de tiempo completo. En la lógica de que la 4T anula procesos institucionales y los sustituye por apoyos directos, el resto del país perderá un programa social exitoso.

El programa de estancias infantiles, instrumentado hace algunos años durante la administración de Felipe Calderón, y a su vez encabezado por la hoy alcaldesa de Álvaro Obregón, Lía Limón, logró un arraigo importante entre las madres de familia, porque permitía que se incorporaran al mercado laboral, mientras sus hijos eran cuidados por alguien de su comunidad.

Un año antes de su desaparición, el modelo ya alcanzaba a 300 mil niños en 9566 estancias infantiles, según datos de Sofía Ramírez Aguilar, para México cómo vamos. La injusticia en la desaparición de este programa provoca mayor inequidad entre las mujeres, pues como señala Ramírez Aguilar, ellas no sólo ganan menos que los hombres, sino que además se ven obligadas asumir responsabilidades de cuidado tanto hacia sus hijas e hijos, como hacia los adultos mayores de su familia.

Las estancias infantiles son un programa necesario para ampliar las oportunidades laborales para las mujeres, a la vez que detonan un modelo de ingresos locales para quienes atienden las estancias.

Con esta lógica, algunos de los alcaldes que ganaron las pasadas elecciones en la Ciudad de México, postulados por la alianza entre PRI, PAN y PRD, prometieron recuperar las estancias infantiles. Las dificultades presupuestales limitarán los alcances de sus programas, pero el proceso de reapertura de las estancias ha comenzado en la Alcaldía Álvaro Obregón. Esta semana volvieron a abrir cuatro estancias, con capacidad para poco más de 200 niños.

La noticia de Álvaro Obregón no sólo debe ser vista como positiva, sino que pone sobre la mesa la necesaria reflexión acerca de cuál es el mejor modelo de programas sociales para esta ciudad: uno basado en apoyos directos que no transforma la vida de los beneficiarios sino sólo sus patrones de consumo; o uno basado en la creación de oportunidades, que construya una sociedad más equitativa.

No tengo la menor duda, si bien puede haber apoyos directos que funcionen, la política social debe tener resultados medibles y basarse en criterios básicos como la igualdad de oportunidades y la superación de la pobreza. La recuperación paulatina de las estancias infantiles debe ayudarnos a caminar en esa dirección.


Uno de los grandes retos de las alcaldías aliancistas es la recuperación de los programas sociales federales que han sido desmantelados por la presente administración nacional: las escuelas de tiempo completo, el seguro popular y las estancias infantiles.

En el caso de la Ciudad de México, de manera sorprendente, la Jefa de Gobierno anunció que continuaría el programa de escuelas de tiempo completo. En la lógica de que la 4T anula procesos institucionales y los sustituye por apoyos directos, el resto del país perderá un programa social exitoso.

El programa de estancias infantiles, instrumentado hace algunos años durante la administración de Felipe Calderón, y a su vez encabezado por la hoy alcaldesa de Álvaro Obregón, Lía Limón, logró un arraigo importante entre las madres de familia, porque permitía que se incorporaran al mercado laboral, mientras sus hijos eran cuidados por alguien de su comunidad.

Un año antes de su desaparición, el modelo ya alcanzaba a 300 mil niños en 9566 estancias infantiles, según datos de Sofía Ramírez Aguilar, para México cómo vamos. La injusticia en la desaparición de este programa provoca mayor inequidad entre las mujeres, pues como señala Ramírez Aguilar, ellas no sólo ganan menos que los hombres, sino que además se ven obligadas asumir responsabilidades de cuidado tanto hacia sus hijas e hijos, como hacia los adultos mayores de su familia.

Las estancias infantiles son un programa necesario para ampliar las oportunidades laborales para las mujeres, a la vez que detonan un modelo de ingresos locales para quienes atienden las estancias.

Con esta lógica, algunos de los alcaldes que ganaron las pasadas elecciones en la Ciudad de México, postulados por la alianza entre PRI, PAN y PRD, prometieron recuperar las estancias infantiles. Las dificultades presupuestales limitarán los alcances de sus programas, pero el proceso de reapertura de las estancias ha comenzado en la Alcaldía Álvaro Obregón. Esta semana volvieron a abrir cuatro estancias, con capacidad para poco más de 200 niños.

La noticia de Álvaro Obregón no sólo debe ser vista como positiva, sino que pone sobre la mesa la necesaria reflexión acerca de cuál es el mejor modelo de programas sociales para esta ciudad: uno basado en apoyos directos que no transforma la vida de los beneficiarios sino sólo sus patrones de consumo; o uno basado en la creación de oportunidades, que construya una sociedad más equitativa.

No tengo la menor duda, si bien puede haber apoyos directos que funcionen, la política social debe tener resultados medibles y basarse en criterios básicos como la igualdad de oportunidades y la superación de la pobreza. La recuperación paulatina de las estancias infantiles debe ayudarnos a caminar en esa dirección.


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