/ domingo 11 de julio de 2021

Esto no termina, hasta que termine...

Y lo que falta para que ello suceda… Tristemente, aun nos llevará mucho tiempo dar por terminada esta pandemia que tanto daño ha causado en todos aspectos y, a decir verdad, en ciertos momentos, más aún con la vacuna, hemos relajado

Hace un mes, exactamente el viernes 11 de junio, con festejo incluido -pastel, mariachi y flores-, concluyeron las conferencias vespertinas del Dr. López-Gatell. Si bien es cierto que la decisión de resguardarse de la escena pública pudo haber sido acertada dado el desgaste de su imagen y la falta de credibilidad en él, sabemos que la comunicación es trascendente. Sin embargo, durante la pandemia Hugo López ha cometido errores que nos han llevado a la polémica, más que a inspirar tranquilidad a la sociedad mexicana.

Baste recordar la omisión a las recomendaciones de la OMS, su insistencia en que el uso de cubrebocas no era indispensable, la tardía recomendación en el aislamiento: México ha sido uno de los países con mayor número de defunciones entre el personal de salud y ni qué decir del índice de letalidad entre la población.

Una vez más, la salida de escena por parte de López-Gatell se presenta ante un escenario complicado ante el incremento en el número de casos de COVID a nivel nacional, principalmente entre jóvenes y niños -pese a que se había pensado que estos últimos podrían ser inmunes al virus-; sin embargo, no podemos omitir igualmente los casos de contagio aun en personas vacunadas y las variantes que se presentan…lo cierto es que es que el virus es aún hoy tan incierto, complicado y letal ,las vacunas tan novedosas e improvisadas quizá, estamos ciertamente ante un enigma de nuestros tiempos.

No obstante, hemos de admitir la trascendencia de los sistemas de vigilancia epidemiológica como instrumento para la toma de decisiones en el campo de la salud pública, al reconocer que su aplicación es fundamental para prevenir y controlar los requerimientos de la población en materia de salud, por lo que es absolutamente necesario que la Secretaría de Salud mantenga accesible y oportuna comunicación de riesgos ante el evidente incremento de contagios en lo que ya se percibe como la temible tercera ola que se ha presentado a nivel mundial.

El pasado jueves 8 de julio se registraron 9,452 casos de coronavirus en las últimas 24 horas; aunado a ello, la cifra de muertes en un sólo día aumentó 266: se trata de la cifra de contagios confirmados más alta desde febrero de 2021, con lo que, a decir de las autoridades sanitarias, se acumularon 234,458 defunciones y 2,567,821 contagios en los que va de la epidemia en México.

Desde que el COVID apareció en China, llevamos más de año y medio hablando de enfermedad y muerte; este medio año electoral, aunque nos trajo oportunidad a los mexicanos en el tema de la vacuna, la baja en contagios y decesos, semáforo en verde y amarillo a lo largo y ancho del territorio nacional, nos distrajo en el tema de salud; lo cierto es que es tiempo ya de dar prioridad nuevamente al freno en la infección, así como abordar y dar solución a temas vitales como la falta de acceso a las clínicas, al desabasto de medicamentos y gastos catastróficos, ante la imposibilidad de atender los padecimientos.

En la mayoría de los países del mundo, la pandemia exigió la reconversión de hospitales, el uso de los recursos humanos y financieros para su atención exclusiva, causó estragos en todos los ámbitos de la vida, lo que provocó igualmente el desplazamiento a la atención médica de las enfermedades crónicas y de las cirugías de alta especialidad.

Pese a la negativa gubernamental, el sistema de salud en México enfrenta una situación crítica en el abasto de medicamentos, derivada de la decisión por una centralización de compras a través de un organismo internacional, UNOPS, que no ha brindado los resultados requeridos, lo cual se ha convertido en una verdadera tragedia.

La estrategia de vacunación ha sido improvisada, se han tomado decisiones tardías y fallidas y francamente, se ha intentado lucrar políticamente con ella. A decir verdad, no ha habido realmente una tregua de la enfermedad y muerte: las medidas se relajaron y con ello la disciplina social para disminuir los contagios.

Nos falta mucho aún, por el bien de todos, no desistamos…

gamogui@hotmail.com


Y lo que falta para que ello suceda… Tristemente, aun nos llevará mucho tiempo dar por terminada esta pandemia que tanto daño ha causado en todos aspectos y, a decir verdad, en ciertos momentos, más aún con la vacuna, hemos relajado

Hace un mes, exactamente el viernes 11 de junio, con festejo incluido -pastel, mariachi y flores-, concluyeron las conferencias vespertinas del Dr. López-Gatell. Si bien es cierto que la decisión de resguardarse de la escena pública pudo haber sido acertada dado el desgaste de su imagen y la falta de credibilidad en él, sabemos que la comunicación es trascendente. Sin embargo, durante la pandemia Hugo López ha cometido errores que nos han llevado a la polémica, más que a inspirar tranquilidad a la sociedad mexicana.

Baste recordar la omisión a las recomendaciones de la OMS, su insistencia en que el uso de cubrebocas no era indispensable, la tardía recomendación en el aislamiento: México ha sido uno de los países con mayor número de defunciones entre el personal de salud y ni qué decir del índice de letalidad entre la población.

Una vez más, la salida de escena por parte de López-Gatell se presenta ante un escenario complicado ante el incremento en el número de casos de COVID a nivel nacional, principalmente entre jóvenes y niños -pese a que se había pensado que estos últimos podrían ser inmunes al virus-; sin embargo, no podemos omitir igualmente los casos de contagio aun en personas vacunadas y las variantes que se presentan…lo cierto es que es que el virus es aún hoy tan incierto, complicado y letal ,las vacunas tan novedosas e improvisadas quizá, estamos ciertamente ante un enigma de nuestros tiempos.

No obstante, hemos de admitir la trascendencia de los sistemas de vigilancia epidemiológica como instrumento para la toma de decisiones en el campo de la salud pública, al reconocer que su aplicación es fundamental para prevenir y controlar los requerimientos de la población en materia de salud, por lo que es absolutamente necesario que la Secretaría de Salud mantenga accesible y oportuna comunicación de riesgos ante el evidente incremento de contagios en lo que ya se percibe como la temible tercera ola que se ha presentado a nivel mundial.

El pasado jueves 8 de julio se registraron 9,452 casos de coronavirus en las últimas 24 horas; aunado a ello, la cifra de muertes en un sólo día aumentó 266: se trata de la cifra de contagios confirmados más alta desde febrero de 2021, con lo que, a decir de las autoridades sanitarias, se acumularon 234,458 defunciones y 2,567,821 contagios en los que va de la epidemia en México.

Desde que el COVID apareció en China, llevamos más de año y medio hablando de enfermedad y muerte; este medio año electoral, aunque nos trajo oportunidad a los mexicanos en el tema de la vacuna, la baja en contagios y decesos, semáforo en verde y amarillo a lo largo y ancho del territorio nacional, nos distrajo en el tema de salud; lo cierto es que es tiempo ya de dar prioridad nuevamente al freno en la infección, así como abordar y dar solución a temas vitales como la falta de acceso a las clínicas, al desabasto de medicamentos y gastos catastróficos, ante la imposibilidad de atender los padecimientos.

En la mayoría de los países del mundo, la pandemia exigió la reconversión de hospitales, el uso de los recursos humanos y financieros para su atención exclusiva, causó estragos en todos los ámbitos de la vida, lo que provocó igualmente el desplazamiento a la atención médica de las enfermedades crónicas y de las cirugías de alta especialidad.

Pese a la negativa gubernamental, el sistema de salud en México enfrenta una situación crítica en el abasto de medicamentos, derivada de la decisión por una centralización de compras a través de un organismo internacional, UNOPS, que no ha brindado los resultados requeridos, lo cual se ha convertido en una verdadera tragedia.

La estrategia de vacunación ha sido improvisada, se han tomado decisiones tardías y fallidas y francamente, se ha intentado lucrar políticamente con ella. A decir verdad, no ha habido realmente una tregua de la enfermedad y muerte: las medidas se relajaron y con ello la disciplina social para disminuir los contagios.

Nos falta mucho aún, por el bien de todos, no desistamos…

gamogui@hotmail.com