/ miércoles 9 de octubre de 2019

Excavando la verdad

En México hay más de 40 mil personas desaparecidas y han sido encontradas cerca de 2 mil fosas clandestinas.

En la pasada edición 2019 de los Premios Gabo (Gabriel García Márquez) fueron galardonados 4 trabajos periodísticos de gran trascendencia. En la categoría “cobertura” se entregó el reconocimiento al equipo que, en colaboración con Quinto Elemento Lab, realizó un arduo trabajo por ubicar y documentar fosas clandestinas en México. El país de las dos mil fosas, nombre del reportaje, resultó ganador entre los 10 trabajos nominados provenientes de países como Colombia, Venezuela, España, Brasil, entre otros. El galardón significó descubrir el terror de lo impensable, “una realidad que estaba escondida bajo tierra, disuelta en ácido, carbonizada, arrojada a los ríos, y que remite a los peores momentos que ha vivido la humanidad”.

Marcela Turati, Alejandra Guillén y Mago Torres coordinaron el esfuerzo para traer a la luz un tema complicado y doloroso que debe ser visible. Las víctimas de desaparición rara vez son encontradas. Las instituciones de gobierno fallan en llevar registros claros y no existe una homologación de términos que permita simplificar la búsqueda de las víctimas desaparecidas. El Estado ha fallado en garantizar seguridad, evita que los familiares vivan un duelo digno y obstaculiza la oportunidad de encontrar justicia

El vacío que se genera detrás de la falta de respuestas por parte de las autoridades ha llevado a que la Sociedad Civil tome el problema en sus manos, una vez más, y lo haga visible. Según el reportaje, en México hay más de 40 mil personas desaparecidas y han sido encontradas cerca de 2 mil fosas clandestinas en 372 municipios. Estremece oír noticias de las “madres buscadoras”, “rastreadoras”, “guerreras” y de las familias que no se rinden ante la inoperatividad de un sistema desarticulado que no provee la justicia que reclaman. Un gobierno que abandonó y olvidó detrás de una investigación a los seres queridos de las víctimas, quienes además de enfrentar la pérdida, se encuentran con instancias incapaces de responder.

Los datos son impactantes. Estas 2 mil fosas han sido encontradas solo en los últimos 11 años, esto equivale al brutal hallazgo de una fosa cada 2 días. El surgimiento de colectivos en busca de sus desaparecidos se ha convertido en un fenómeno creciente en territorio nacional. Las brigadas de búsqueda han ganado interés y apoyo internacional. Madres salen en busca de sus hijos, excavando en vertederos, cañadas y laderas. Quieren justicia, quieren la verdad de lo ocurrido con sus desaparecidos, y van por las respuestas a la tierra, entre las piedras y la basura, con la esperanza de encontrar algo, lo que sea.

El “Movimiento por nuestros desaparecidos en México”, que comenzó en 2015, hoy está integrado por más de 60 colectivos de familiares buscando a las personas desparecidas. Su lucha es por encontrar a sus familiares y seres queridos; el derecho a la verdad y la justicia, para saber quién, cómo, cuándo y dónde desaparecieron sus familiares; para lograr las medidas de reparación por parte del Estado; para evitar la repetición del horror; y por la construcción de paz.

Aunado a ello, el movimiento impulsó la creación de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, la cual entró en vigor en enero de 2018. Sin embargo, han identificado los retos más importantes para lograr su correcta implementación; por ejemplo: la armonización de la ley y la operación de las Comisiones locales de búsqueda; la participación efectiva de las familias y el reconocimiento de su experiencia en la búsqueda de personas; la integración de registros forenses, de personas desaparecidas, y de fosas clandestinas; la operación efectiva de las Fiscalías especializadas; así como, la asignación de recursos suficientes.

Este trabajo periodístico resalta la importancia de los huecos entre los niveles de gobierno que dejan escapar a culpables y contar la historia que ha sido negada para beneficiar determinados intereses políticos; consecuencias de la impunidad rampante que azotó al país, que separó familias y secuestró la verdad. El valioso esfuerzo de este equipo hoy permite a familiares de los desaparecidos encontrar evidencia que les pueda llevar a la verdad. Verdad que dignifica a la víctima, y dota a familiares y seres queridos de un descanso emocional tras sanar la angustia que les genera el desconocimiento de los hechos.

Hoy existe un rayo de luz. Las medidas de la nueva administración federal indican que hay un ejercicio de gobierno sensible a los derechos de quienes buscan la verdad. Que así sea.

#DerechoALaVerdad

#HastaEncontrarles

#YoConLaVerdad

@ClauCorichi

En México hay más de 40 mil personas desaparecidas y han sido encontradas cerca de 2 mil fosas clandestinas.

En la pasada edición 2019 de los Premios Gabo (Gabriel García Márquez) fueron galardonados 4 trabajos periodísticos de gran trascendencia. En la categoría “cobertura” se entregó el reconocimiento al equipo que, en colaboración con Quinto Elemento Lab, realizó un arduo trabajo por ubicar y documentar fosas clandestinas en México. El país de las dos mil fosas, nombre del reportaje, resultó ganador entre los 10 trabajos nominados provenientes de países como Colombia, Venezuela, España, Brasil, entre otros. El galardón significó descubrir el terror de lo impensable, “una realidad que estaba escondida bajo tierra, disuelta en ácido, carbonizada, arrojada a los ríos, y que remite a los peores momentos que ha vivido la humanidad”.

Marcela Turati, Alejandra Guillén y Mago Torres coordinaron el esfuerzo para traer a la luz un tema complicado y doloroso que debe ser visible. Las víctimas de desaparición rara vez son encontradas. Las instituciones de gobierno fallan en llevar registros claros y no existe una homologación de términos que permita simplificar la búsqueda de las víctimas desaparecidas. El Estado ha fallado en garantizar seguridad, evita que los familiares vivan un duelo digno y obstaculiza la oportunidad de encontrar justicia

El vacío que se genera detrás de la falta de respuestas por parte de las autoridades ha llevado a que la Sociedad Civil tome el problema en sus manos, una vez más, y lo haga visible. Según el reportaje, en México hay más de 40 mil personas desaparecidas y han sido encontradas cerca de 2 mil fosas clandestinas en 372 municipios. Estremece oír noticias de las “madres buscadoras”, “rastreadoras”, “guerreras” y de las familias que no se rinden ante la inoperatividad de un sistema desarticulado que no provee la justicia que reclaman. Un gobierno que abandonó y olvidó detrás de una investigación a los seres queridos de las víctimas, quienes además de enfrentar la pérdida, se encuentran con instancias incapaces de responder.

Los datos son impactantes. Estas 2 mil fosas han sido encontradas solo en los últimos 11 años, esto equivale al brutal hallazgo de una fosa cada 2 días. El surgimiento de colectivos en busca de sus desaparecidos se ha convertido en un fenómeno creciente en territorio nacional. Las brigadas de búsqueda han ganado interés y apoyo internacional. Madres salen en busca de sus hijos, excavando en vertederos, cañadas y laderas. Quieren justicia, quieren la verdad de lo ocurrido con sus desaparecidos, y van por las respuestas a la tierra, entre las piedras y la basura, con la esperanza de encontrar algo, lo que sea.

El “Movimiento por nuestros desaparecidos en México”, que comenzó en 2015, hoy está integrado por más de 60 colectivos de familiares buscando a las personas desparecidas. Su lucha es por encontrar a sus familiares y seres queridos; el derecho a la verdad y la justicia, para saber quién, cómo, cuándo y dónde desaparecieron sus familiares; para lograr las medidas de reparación por parte del Estado; para evitar la repetición del horror; y por la construcción de paz.

Aunado a ello, el movimiento impulsó la creación de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, la cual entró en vigor en enero de 2018. Sin embargo, han identificado los retos más importantes para lograr su correcta implementación; por ejemplo: la armonización de la ley y la operación de las Comisiones locales de búsqueda; la participación efectiva de las familias y el reconocimiento de su experiencia en la búsqueda de personas; la integración de registros forenses, de personas desaparecidas, y de fosas clandestinas; la operación efectiva de las Fiscalías especializadas; así como, la asignación de recursos suficientes.

Este trabajo periodístico resalta la importancia de los huecos entre los niveles de gobierno que dejan escapar a culpables y contar la historia que ha sido negada para beneficiar determinados intereses políticos; consecuencias de la impunidad rampante que azotó al país, que separó familias y secuestró la verdad. El valioso esfuerzo de este equipo hoy permite a familiares de los desaparecidos encontrar evidencia que les pueda llevar a la verdad. Verdad que dignifica a la víctima, y dota a familiares y seres queridos de un descanso emocional tras sanar la angustia que les genera el desconocimiento de los hechos.

Hoy existe un rayo de luz. Las medidas de la nueva administración federal indican que hay un ejercicio de gobierno sensible a los derechos de quienes buscan la verdad. Que así sea.

#DerechoALaVerdad

#HastaEncontrarles

#YoConLaVerdad

@ClauCorichi

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