/ viernes 1 de junio de 2018

Exención de Impuesto Sobre la Renta (ISR) para trabajadores que ganen menos


Por: Daniel Gabriel Ávila Ruiz

Una de las propuestas más acertadas en el último debate de candidatos presidenciales, y que ha sido retomada por los legisladores, es la de reducir o exentar del cobro del Impuesto Sobre la Renta (ISR) a los trabajadores cuyo salario sea menor a diez mil pesos mensuales. Con ello, se impulsaría el poder adquisitivo de las personas con menos recursos, lo que a su vez daría dinamismo al mercado interno, a fin de generar más empleos y consumo con este estímulo fiscal.

Si bien algunas voces pueden decir que el eliminar el ISR sería perjudicial para la captación de recursos del Gobierno Federal, también es cierto que con mayores ingresos la población adquiriría más productos, bienes y servicios, lo que compensaría los ingresos tributarios debido a una mayor atracción del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

La lucha contra la pobreza y reducir la desigualdad deben ser dos de las principales acciones de los gobiernos, por lo que es conveniente reflexionar sobre posibles soluciones que impacten de forma benéfica la calidad de vida de quienes vivimos en esta inmensa nación. Por tanto, disminuir el ISR es un tema de debate público en que también debe participar la sociedad, los trabajadores, empresarios, académicos, funcionarios y legisladores, para que entre todos encontremos la justicia social que tanto anhelamos.

Si bien esta propuesta divide opiniones de diferentes especialistas, algunas voces como el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) refieren oportunidades al minimizar el ISR de 35% a 21%, lo que impulsaría un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de tres décimas de punto porcentual. En tanto, la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco) también ha expuesto la reducción del ISR y generalizar el IVA.

Reducir el ISR también nos dará ventajas competitivas en el comercio internacional, en especial después de la reforma fiscal realizada por nuestro principal socio comercial, los Estados Unidos de América. Además, la decisión de reformar el ISR podrá traer inversión extranjera a México, así como aumentar la competencia con países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo que abre puertas a nuestros productos en el mercado mundial.

Con ello, nuestros trabajadores serán revalorizados, ganarán más y podrán tener incentivos para el consumo de sus ganancias. Además, las empresas tendrán mayores utilidades, lo que puede fomentar el crecimiento de empleos directos además de tener vinculación en programas de Empresa Socialmente Responsable (ESR), lo que dará valor social a sus servicios.

Sin embargo, dicha propuesta tendrá limitantes, entre ellas que gran parte de los trabajadores laboran en la economía informal, por lo que no podrán ser beneficiados de forma directa de esta iniciativa. Además, el gobierno tendría menos recursos.

En México el ISR es un impuesto igualitario porque a las empresas y trabajadores formales les descuentan mensualmente 35% de sus ganancias e ingresos respectivamente. Sin embargo, no es equitativo porque afecta en gran medida a quienes tienen las remuneraciones más bajas. Lo ideal es quienes más ganen paguen más impuestos y proponer que el máximo del ISR disminuya gradualmente conforme los sueldos sean menores.

Senador del Pan por Yucatán


Por: Daniel Gabriel Ávila Ruiz

Una de las propuestas más acertadas en el último debate de candidatos presidenciales, y que ha sido retomada por los legisladores, es la de reducir o exentar del cobro del Impuesto Sobre la Renta (ISR) a los trabajadores cuyo salario sea menor a diez mil pesos mensuales. Con ello, se impulsaría el poder adquisitivo de las personas con menos recursos, lo que a su vez daría dinamismo al mercado interno, a fin de generar más empleos y consumo con este estímulo fiscal.

Si bien algunas voces pueden decir que el eliminar el ISR sería perjudicial para la captación de recursos del Gobierno Federal, también es cierto que con mayores ingresos la población adquiriría más productos, bienes y servicios, lo que compensaría los ingresos tributarios debido a una mayor atracción del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

La lucha contra la pobreza y reducir la desigualdad deben ser dos de las principales acciones de los gobiernos, por lo que es conveniente reflexionar sobre posibles soluciones que impacten de forma benéfica la calidad de vida de quienes vivimos en esta inmensa nación. Por tanto, disminuir el ISR es un tema de debate público en que también debe participar la sociedad, los trabajadores, empresarios, académicos, funcionarios y legisladores, para que entre todos encontremos la justicia social que tanto anhelamos.

Si bien esta propuesta divide opiniones de diferentes especialistas, algunas voces como el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) refieren oportunidades al minimizar el ISR de 35% a 21%, lo que impulsaría un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de tres décimas de punto porcentual. En tanto, la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco) también ha expuesto la reducción del ISR y generalizar el IVA.

Reducir el ISR también nos dará ventajas competitivas en el comercio internacional, en especial después de la reforma fiscal realizada por nuestro principal socio comercial, los Estados Unidos de América. Además, la decisión de reformar el ISR podrá traer inversión extranjera a México, así como aumentar la competencia con países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo que abre puertas a nuestros productos en el mercado mundial.

Con ello, nuestros trabajadores serán revalorizados, ganarán más y podrán tener incentivos para el consumo de sus ganancias. Además, las empresas tendrán mayores utilidades, lo que puede fomentar el crecimiento de empleos directos además de tener vinculación en programas de Empresa Socialmente Responsable (ESR), lo que dará valor social a sus servicios.

Sin embargo, dicha propuesta tendrá limitantes, entre ellas que gran parte de los trabajadores laboran en la economía informal, por lo que no podrán ser beneficiados de forma directa de esta iniciativa. Además, el gobierno tendría menos recursos.

En México el ISR es un impuesto igualitario porque a las empresas y trabajadores formales les descuentan mensualmente 35% de sus ganancias e ingresos respectivamente. Sin embargo, no es equitativo porque afecta en gran medida a quienes tienen las remuneraciones más bajas. Lo ideal es quienes más ganen paguen más impuestos y proponer que el máximo del ISR disminuya gradualmente conforme los sueldos sean menores.

Senador del Pan por Yucatán

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