/ sábado 14 de julio de 2018

Frida Kahlo, el dolor convertido en arte

En México, el mes de julio es para recordar la vida y obra de la artista mexicana más famosa: Frida Kahlo. Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón poseía un singular talento para la pintura y una fuerte personalidad. Atributos que le ayudaron a convertir el sufrimiento y dolor físico que padeció en el contenido principal de su obra pictórica. En la cual plasmó con sinceridad y realismo cada episodio de su vida, recurriendo a la autorepresentación y a un rico estilo folclórico, que rescataba fielmente la tradición mexicana en la que creció.

Frida nació el 6 de julio de 1907 y falleció el 13 de julio de 1954, en la Ciudad de México. Hija de Matilde Calderón y Guillermo Kahlo, la vida la marcó desde muy pequeña. A los 6 años de edad sufrió un ataque de poliomielitis que la obligó a estar en cama por largos periodos; lo que afectó su pierna derecha, dejándola más corta y delgada. Esta enfermedad y sus efectos físicos hicieron que la pequeña Frida tuviera una vida solitaria, insegura, marcada por tratamientos, operaciones y limitaciones, alejándola de los juegos y actividades propias de su edad.

Lamentablemente, la poliomielitis fue el comienzo de sus padecimientos. Una década más tarde, cuando tenía la edad de 18 años, sufrió un grave accidente que pudo costarle la vida. El autobús escolar en el que regresaba a su casa en Coyoacán fue arroyado por un tranvía. En el accidente, la joven Frida se quebró la columna vertebral en tres partes, su pierna derecha se rompió en once partes, se fracturó la clavícula, dos costillas, y el hueso púbico, entre la heridas más graves. En la recuperación, la joven utilizó un corsé de yeso por tres meses y se sometió a 32 operaciones quirúrgicas a lo largo de su vida.

Frida nunca había mostrado interés en las artes plásticas, solamente contaba con la experiencia de trabajar en el taller de grabado e imprenta de Fernando Fernández, amigo de su padre.El respetado impresor fue el primer en apreciar el talento de la joven. Durante el largo periodo de convalecencia, la artista tuvo su primer contacto con la pintura. En palabras de la misma: “me aburría muchísimo ahí en la cama con una escayola de yeso, y por eso decidí hacer algo. Robé unas pinturas al óleo de mi padre, y mi madre mandó hacer un caballete especial, puesto que no me podía ni sentar. Así empecé a pintar”.

El infortunio en la vida de Frida encontró en la pintura una vía de escape, un refugio y una medicina; irónicamente fue su mejor inspiración. Así, cada tema, técnica utilizada y trazo hecho eran el espejo de sus sentimientos, sus estados de ánimo, sus reacciones y sensaciones ante cada episodio de su vida. El famoso escritor y poeta francés, André Breton catalogó la obra de Frida como surrealista y la consideró una bomba. Sin embargo, ella nunca aceptó ser considerada surrealista, pues no quería ser encasillada. La artista aseguraba que pintaba su propia realidad. Realidad que no sólo marcó su estilo pictórico, también la historia del arte mexicano.


En México, el mes de julio es para recordar la vida y obra de la artista mexicana más famosa: Frida Kahlo. Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón poseía un singular talento para la pintura y una fuerte personalidad. Atributos que le ayudaron a convertir el sufrimiento y dolor físico que padeció en el contenido principal de su obra pictórica. En la cual plasmó con sinceridad y realismo cada episodio de su vida, recurriendo a la autorepresentación y a un rico estilo folclórico, que rescataba fielmente la tradición mexicana en la que creció.

Frida nació el 6 de julio de 1907 y falleció el 13 de julio de 1954, en la Ciudad de México. Hija de Matilde Calderón y Guillermo Kahlo, la vida la marcó desde muy pequeña. A los 6 años de edad sufrió un ataque de poliomielitis que la obligó a estar en cama por largos periodos; lo que afectó su pierna derecha, dejándola más corta y delgada. Esta enfermedad y sus efectos físicos hicieron que la pequeña Frida tuviera una vida solitaria, insegura, marcada por tratamientos, operaciones y limitaciones, alejándola de los juegos y actividades propias de su edad.

Lamentablemente, la poliomielitis fue el comienzo de sus padecimientos. Una década más tarde, cuando tenía la edad de 18 años, sufrió un grave accidente que pudo costarle la vida. El autobús escolar en el que regresaba a su casa en Coyoacán fue arroyado por un tranvía. En el accidente, la joven Frida se quebró la columna vertebral en tres partes, su pierna derecha se rompió en once partes, se fracturó la clavícula, dos costillas, y el hueso púbico, entre la heridas más graves. En la recuperación, la joven utilizó un corsé de yeso por tres meses y se sometió a 32 operaciones quirúrgicas a lo largo de su vida.

Frida nunca había mostrado interés en las artes plásticas, solamente contaba con la experiencia de trabajar en el taller de grabado e imprenta de Fernando Fernández, amigo de su padre.El respetado impresor fue el primer en apreciar el talento de la joven. Durante el largo periodo de convalecencia, la artista tuvo su primer contacto con la pintura. En palabras de la misma: “me aburría muchísimo ahí en la cama con una escayola de yeso, y por eso decidí hacer algo. Robé unas pinturas al óleo de mi padre, y mi madre mandó hacer un caballete especial, puesto que no me podía ni sentar. Así empecé a pintar”.

El infortunio en la vida de Frida encontró en la pintura una vía de escape, un refugio y una medicina; irónicamente fue su mejor inspiración. Así, cada tema, técnica utilizada y trazo hecho eran el espejo de sus sentimientos, sus estados de ánimo, sus reacciones y sensaciones ante cada episodio de su vida. El famoso escritor y poeta francés, André Breton catalogó la obra de Frida como surrealista y la consideró una bomba. Sin embargo, ella nunca aceptó ser considerada surrealista, pues no quería ser encasillada. La artista aseguraba que pintaba su propia realidad. Realidad que no sólo marcó su estilo pictórico, también la historia del arte mexicano.