/ sábado 7 de julio de 2018

¡Gano México!

Si bien la democracia es una forma de vida, en las elecciones tampoco puede existir sin su elemento confirmatorio que es el voto popular para elegir a los gobernantes que la mayoría decide. En ese sentido, como en muchos otros, México y los mexicanos confirmamos nuestra vocación democrática: fuimos a las urnas y decidimos libremente, por ello digo, ¡Gano México!

Se podrá argumentar, cuando el proceso electoral todavía no llega a su final, que nuestra democracia presenta sesgos que urge corregir. Cierto, las instituciones que hemos creado a través de los años, las leyes que norman la convivencia diaria y los procesos electorales, requerirán siempre de revisiones y ajustes pues no se olvide que las sociedades son dinámicas, por tanto cambiantes.

Aun así, y cuando persisten algunos focos de inconformidad por la elección de autoridades locales, digamos que en general el proceso se ajustó a los parámetros democráticos. Ganaron unos, perdieron otros. Es el punto donde algunos olvidan o pierden el entendimiento de que las elecciones también son una competencia de personas, de proyectos, de partidos.

El voto de los ciudadanos decide quién y en dónde. Aceptarlo requiere de madurez personal y política, empezando por los propios actores: los candidatos, tal y como ocurrio por parte de los entonces candidatos a la presidencia de la republica, Tenemos leyes e instituciones que organizan los procesos electorales; contamos con las instancias jurídicas para dirimir diferencias y falta de entendimiento a la hora de contar los votos y lo razonable, lo “civilizado”, en caso de inconformidad, es acudir a esas instancias.

Pero hay quienes no terminan de entenderlo y, también, debemos verlo desde la óptica de quien “perdió”. Si alguien no está conforme es porque algo “no le parecio en las estrategias de los propios candidatos y partidos políticos para obtener el triunfo, que lo hizo perder. Son, como les decía antes, los sesgos que aún tiene nuestra democracia.

Los órganos rectores de las elecciones son perfectibles y también la cultura democrática. Los ciudadanos saben y han comprobado, que pueden ir a las urnas y depositar su voto para hacer ganar la opción que hayan decidido, siempre y cuando obtengan la mayoría. Tal y como ocurrio el pasado 1 de julio, donde nuestro pais vivio una de sus mas grandes muestras de su existente democracia, y eso solo es posible cuando los votantes acudimos de manera libre a las urnas, respaldados por las autoridades e instituciones que cuidan que asi sea.

Por las razones que hayan sido, la gran mayoría de los mexicanos con posibilidad de votar decidieron que nuestro gobierno por los próximos 6 años lo encabece un hombre considerado de izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Los electores consumaron una alternancia más, que es la tercera, en el gobierno de la República. Que haya ocurrido por los cauces normales, sin violencia, sin problemas mayores, nos confirma que estamos y vamos por el camino correcto.

Lo que sigue a un proceso electoral democrático es apoyar al gobierno que surgió de la voluntad mayoritaria de los mexicanos. Tenemos derecho a no estar de acuerdo con lo que decidieron, pero en la democracia se gana y se pierde, y lo que sigue es estar unidos para apoyar a nuestro nuevo presidente de la republica, y hacer con esto que a México le vaya bien..

López Obrador será el nuevo Presidente de todos los mexicanos y como tal consideremos que requiere del respaldo de todos, consolidemos esta fiesta democratica, México es nuestro hogar común, México es lo que tenemos para heredar a nuestros hijos y nietos, y mientras mejor se lo dejemos mejor, les va a ir.


Senador del PRI


Si bien la democracia es una forma de vida, en las elecciones tampoco puede existir sin su elemento confirmatorio que es el voto popular para elegir a los gobernantes que la mayoría decide. En ese sentido, como en muchos otros, México y los mexicanos confirmamos nuestra vocación democrática: fuimos a las urnas y decidimos libremente, por ello digo, ¡Gano México!

Se podrá argumentar, cuando el proceso electoral todavía no llega a su final, que nuestra democracia presenta sesgos que urge corregir. Cierto, las instituciones que hemos creado a través de los años, las leyes que norman la convivencia diaria y los procesos electorales, requerirán siempre de revisiones y ajustes pues no se olvide que las sociedades son dinámicas, por tanto cambiantes.

Aun así, y cuando persisten algunos focos de inconformidad por la elección de autoridades locales, digamos que en general el proceso se ajustó a los parámetros democráticos. Ganaron unos, perdieron otros. Es el punto donde algunos olvidan o pierden el entendimiento de que las elecciones también son una competencia de personas, de proyectos, de partidos.

El voto de los ciudadanos decide quién y en dónde. Aceptarlo requiere de madurez personal y política, empezando por los propios actores: los candidatos, tal y como ocurrio por parte de los entonces candidatos a la presidencia de la republica, Tenemos leyes e instituciones que organizan los procesos electorales; contamos con las instancias jurídicas para dirimir diferencias y falta de entendimiento a la hora de contar los votos y lo razonable, lo “civilizado”, en caso de inconformidad, es acudir a esas instancias.

Pero hay quienes no terminan de entenderlo y, también, debemos verlo desde la óptica de quien “perdió”. Si alguien no está conforme es porque algo “no le parecio en las estrategias de los propios candidatos y partidos políticos para obtener el triunfo, que lo hizo perder. Son, como les decía antes, los sesgos que aún tiene nuestra democracia.

Los órganos rectores de las elecciones son perfectibles y también la cultura democrática. Los ciudadanos saben y han comprobado, que pueden ir a las urnas y depositar su voto para hacer ganar la opción que hayan decidido, siempre y cuando obtengan la mayoría. Tal y como ocurrio el pasado 1 de julio, donde nuestro pais vivio una de sus mas grandes muestras de su existente democracia, y eso solo es posible cuando los votantes acudimos de manera libre a las urnas, respaldados por las autoridades e instituciones que cuidan que asi sea.

Por las razones que hayan sido, la gran mayoría de los mexicanos con posibilidad de votar decidieron que nuestro gobierno por los próximos 6 años lo encabece un hombre considerado de izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Los electores consumaron una alternancia más, que es la tercera, en el gobierno de la República. Que haya ocurrido por los cauces normales, sin violencia, sin problemas mayores, nos confirma que estamos y vamos por el camino correcto.

Lo que sigue a un proceso electoral democrático es apoyar al gobierno que surgió de la voluntad mayoritaria de los mexicanos. Tenemos derecho a no estar de acuerdo con lo que decidieron, pero en la democracia se gana y se pierde, y lo que sigue es estar unidos para apoyar a nuestro nuevo presidente de la republica, y hacer con esto que a México le vaya bien..

López Obrador será el nuevo Presidente de todos los mexicanos y como tal consideremos que requiere del respaldo de todos, consolidemos esta fiesta democratica, México es nuestro hogar común, México es lo que tenemos para heredar a nuestros hijos y nietos, y mientras mejor se lo dejemos mejor, les va a ir.


Senador del PRI


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