/ lunes 3 de diciembre de 2018

¿Hacia dónde ir?

La espera ha terminado para el primer gobierno emanado predominantemente de la izquierda política mexicana. Las áridas campañas políticas le han otorgado el control tanto de la administración pública federal como del Poder Legislativo.

Sin lugar a duda que lo descrito le confiere una responsabilidad histórica al presidente López Obrador: por fin tiene la oportunidad de resolver todo aquello que afecta el desarrollo de los mexicanos, particularmente de los más pobres. Tiene la oportunidad de lograr lo que sus antecesores no hicieron.

En la práctica, parte de esa obligación también recae sobre su gabinete económico: son los encargados de presentar los programas y estrategias concretas que deben hacer crecer a México.

No obstante, deberán enfrentar el peso de la inercia: corrupción y falta de eficacia son parte del agotamiento de un modelo económico que efectivamente no ha funcionado pero que sí ha generado redes de interés muy poderosas.

La contracción de la Bolsa Mexicana de Valores y del tipo de cambio muestran qué ocurre cuando se emprenden acciones que generan nerviosismo e incertidumbre. Modificar el modelo neoliberal no le será fácil pero ya afirmó que se harán cambios profundos.

¿Cuál será la orientación de su gobierno? Enfrentar décadas de represión e intensa lucha política, fraudes electorales y deserciones constituyen parte de una historiacuya comprensión es obligatoria para entenderla perspectiva del nuevo gobierno.

Sus orígenes tienen que ver con el movimiento estudiantil de 1968, el lamentable Jueves de Corpus de 1971, la guerrilla urbana y rural, los damnificados de 1985, los sindicatos que se enfrentaron al Estado Corporativo, esiciones del PRI con una visión nacionalista que no encontró un lugar en el modelo neoliberal, así como con todos aquellos movimientos ciudadanos que se formaron como resultados de las múltiples crisis económicas que han azolado al país durante los últimos lustros.

Lo descrito representa parte de la explicación para entender por qué plantea “primero los pobres”. Para le presidente, la falla del modelo económico representa la principal causa del rezago social que vivimos.

Bajo dicho contexto se debe entender el mensaje del presidente Andrés Manuel López Obrador: el modelo neoliberal, la corrupción y la represión han propiciado la precarización de las condiciones de vida de los mexicanos. En este sentido, la consecuencia natural de su afirmación debería ser el cambio de modelo económico, sin embargo, hasta el momento no se han observado propuestas en este sentido.

Por ello en el corto plazo su estrategia se volcará en la atención de los rezagos provocados por la pobreza y la inequidad, dos variables que son el resultado del modelo económico aplicado durante los últimos 30 años.

Si bien la primera duda se refiere a si contará con los recursos financieros necesarios para implementar sus programas sociales, la segunda debería ir en el sentido de preguntarse cómo se obtendrán mejores resultados que los alcanzados por el gasto asistencial ejercido hasta hoy.

La interrogante no es menor, las estrategias asistencialistas no han dado resultado, el nuevo gobierno deberá ir más allá si quiere solucionar de fondo el problema de la pobreza.

La espera ha terminado para el primer gobierno emanado predominantemente de la izquierda política mexicana. Las áridas campañas políticas le han otorgado el control tanto de la administración pública federal como del Poder Legislativo.

Sin lugar a duda que lo descrito le confiere una responsabilidad histórica al presidente López Obrador: por fin tiene la oportunidad de resolver todo aquello que afecta el desarrollo de los mexicanos, particularmente de los más pobres. Tiene la oportunidad de lograr lo que sus antecesores no hicieron.

En la práctica, parte de esa obligación también recae sobre su gabinete económico: son los encargados de presentar los programas y estrategias concretas que deben hacer crecer a México.

No obstante, deberán enfrentar el peso de la inercia: corrupción y falta de eficacia son parte del agotamiento de un modelo económico que efectivamente no ha funcionado pero que sí ha generado redes de interés muy poderosas.

La contracción de la Bolsa Mexicana de Valores y del tipo de cambio muestran qué ocurre cuando se emprenden acciones que generan nerviosismo e incertidumbre. Modificar el modelo neoliberal no le será fácil pero ya afirmó que se harán cambios profundos.

¿Cuál será la orientación de su gobierno? Enfrentar décadas de represión e intensa lucha política, fraudes electorales y deserciones constituyen parte de una historiacuya comprensión es obligatoria para entenderla perspectiva del nuevo gobierno.

Sus orígenes tienen que ver con el movimiento estudiantil de 1968, el lamentable Jueves de Corpus de 1971, la guerrilla urbana y rural, los damnificados de 1985, los sindicatos que se enfrentaron al Estado Corporativo, esiciones del PRI con una visión nacionalista que no encontró un lugar en el modelo neoliberal, así como con todos aquellos movimientos ciudadanos que se formaron como resultados de las múltiples crisis económicas que han azolado al país durante los últimos lustros.

Lo descrito representa parte de la explicación para entender por qué plantea “primero los pobres”. Para le presidente, la falla del modelo económico representa la principal causa del rezago social que vivimos.

Bajo dicho contexto se debe entender el mensaje del presidente Andrés Manuel López Obrador: el modelo neoliberal, la corrupción y la represión han propiciado la precarización de las condiciones de vida de los mexicanos. En este sentido, la consecuencia natural de su afirmación debería ser el cambio de modelo económico, sin embargo, hasta el momento no se han observado propuestas en este sentido.

Por ello en el corto plazo su estrategia se volcará en la atención de los rezagos provocados por la pobreza y la inequidad, dos variables que son el resultado del modelo económico aplicado durante los últimos 30 años.

Si bien la primera duda se refiere a si contará con los recursos financieros necesarios para implementar sus programas sociales, la segunda debería ir en el sentido de preguntarse cómo se obtendrán mejores resultados que los alcanzados por el gasto asistencial ejercido hasta hoy.

La interrogante no es menor, las estrategias asistencialistas no han dado resultado, el nuevo gobierno deberá ir más allá si quiere solucionar de fondo el problema de la pobreza.